Archivo del Exilio - 11Wilson, el PIT Y la CNT

En el exilio, antes y después

El último abrazo de mi padre, antes de dejar el recinto del Senado la noche del Golpe, fue al Ñato Rodríguez. Este le dijo: «Ya está declarada la huelga general con ocupación de los lugares de trabajo. La primera tarea contra la dictadura que encomienda Wilson a sus militantes es juntar alimentos no perecederos para llevar a los huelguistas a sus lugares de ocupación.

La relación de Wilson con los sindicatos, la legitimidad de la CNT, expresado por el PIT en el 83, era de vieja data. El exilio me permitió saber cosas que no conocía. Por eso, esa mala edición barata de un texto que circula por las redes de tanto en tanto, duele. Duele escucharlo y duele quienes a sabiendas se hacen eco de la mentira. Todo obra, como se supo, de un contratado de la Embajada. El audio dice ser del Cine Grand Prix y la foto de Casa de los Lamas.

Yo mismo me junté al exilio con mi padre a fines del 75, tras haber estado preso en la Dirección de Inteligencia Policial. Antes de eso, le iba a visitar y de regreso era detenido en el aeropuerto y llevado a ser interrogado por el Inspector Castiglioni. Por eso me tocó vivir acá, el período de la Huelga, la manifestación del 9 de julio, y las jornadas de Acción Nacional.

En el exilio compartí militancia y amistad con Sixto (Tito) Amaro, representante de la CNT en el Exterior. Tito había sido presidente del Sindicato Autónomo de la Carne, en épocas en que Wilson era ministro de Ganadería y Agricultura. Coincidieron, divergieron, pero todos los recuerdos de Tito eran de un ministro celosamente respetuoso de los fueros sindicales.

Yo diría que algo más, era militantemente partidario de la participación de los gremios en la vida del país. En el propio exilio dijo más de una vez: «No me imagino labrar un futuro para el Uruguay sin que en su construcción jueguen los representantes de las fuerzas sociales organizadas. Eso en Uruguay se llama CNT, la auténtica representante de los trabajadores» (Quito, Conferencia de Prensa en el Parlamento, 25 de mayo de 1983).

El exilio me abrió mucho los ojos sobre el tema. En las múltiples actividades de la CNT en las que participábamos –a veces él, a veces yo, una vez ambos y ya veremos porque es muy importante- iba generándose una compañerismo entre exiliados políticos y sindicales. Pero además yo me enteraba de cosas que reconozco no conocía del pensamiento sindical de Wilson.

Si puedo abrir un paréntesis del exilio, para regresar enseguida a mis archivos, contaré algo que ocurrió después del regreso: En el año 2019 con Luis Vignolo publicamos un racconto de la lucha de Wilson desde su juventud hasta su regreso al Uruguay. La publicación fue el resultado de dos años de investigación. Allí surge con claridad meridana la importancia que Wilson le daba al movimiento sindical.

A tal punto fue así, que empezamos a preparar el lanzamiento del libro en la sede de la Central obrera. La pandemia impidió llevarlo a cabo. Habíamos preparado para ello, una documental con tres entrevistados: Luis Iguini (que antes de ser presidente de COFE fue, en tiempos de Wilson, delegado de los Trabajadores del Ministerio de Ganadería; el ya referido Tito Amaro y Juan Pedro Ciganda, primer contacto presencial (como se dice ahora) de Wilson con el flamante PIT, surgido en el 83.

La documental es realmente impresionante. Algún día se podrá exhibir. Iguini cuenta cómo durante las Medidas Prontas de Seguridad, Wilson cree que él fue preso. «Lo pararon cuando iba a trenzarse con Bordaberry». Durante la filmación saca una foto de sorpresa y se pregunta «¿Cuál era el ministro y cuáles los sindicalistas?» Del reportaje a Tito costó mucho seleccionar diez minutos tras horas de filmación. Juanpe, mi entrañable amigo, otro tanto.

Volvamos al exilio. Quizás una fecha clave sea el 16 de mayo del 83. Un año clave: empezó con la celebración por primera vez, dentro del país y en dictadura, del 1º de mayo. Terminó con el Río de Libertad en el Obelisco. Wilson es invitado a un acto de la CNT en Bogotá. Yo también. Antes del acto nos recibe el presidente de la República Belisario Betancur como expresión de solidaridad. Por cierto, la verdad no se cuenta a medias, ese día almorzamos con José Germán Araújo, único dirigente que abiertamente hablaba de la Convergencia dentro del país.

Hay algo en el discurso de Wilson que nunca cito, por pudor. Pero es tanto lo que se ha querido distorsionar su postura, que no está mal que lo cite. Señala su «orgullo de hablar con el presidente de la Convergencia Democrática, que es mi hijo, y ambas cosas justifican sobradamente mi orgullo. (…) Porque yo estoy orgulloso de mi hijo y si lo siento, por qué no lo voy a decir. Ha dedicado su vida a una tarea hermosa e indispensable, tarea que forja (…) una unidad por encima de discrepancias e ideologías…» Siempre me salteo eso, hoy, hablando de mi exilio, no.

Pero lo central de su discurso fue dedicado a la CNT: «También mi orgullo de que este acto esté presidido por la bandera de la CNT de mi país (…) La CNT es la central única de trabajadores de mi país. Podrán ilegalizarla pero nunca borrarla de la vida nacional». Cuenta luego algunas anécdotas vinculadas a sus tiempos con Tito Amaro, uno ministro, otro presidente del Sindicato de la Carne, como henos dicho.

Finaliza diciendo: «Mi orgullo está teñido de mucha alegría, porque nadie puede ignorar que uno de los hitos de la recuperación democrática ha estado constituido (…) por la conmemoración en Uruguay de la fiesta de los trabajadores el 1º de mayo». (Discurso publicado en libro del Museo de la Memoria sobre Wilson, págs. 70 a 75).

A fines del mes de setiembre, mi viejo me dice que quiere tener un conversación «muy importante conmigo» No era habitual ese marco de formalidad en nuestros encuentros. Viajé especialmente a Europa. Quería hablar de los sindicatos y la importancia de, además del exilio, establecer una relación con sus dirigentes dentro del país.

Muy pocos días después, el 4 de octubre del 83 -no creo que por temor a que me olvidara, sino para dejarlo por escrito- me escribe una carta con igual formalidad. En ella me dice que resumirá nuestras conversaciones. Y comienza: «la dictadura no caerá si no se le enfrenta a través de un amplio abanico de fuerzas policial sociales y gremiales».

Agrega: «quienes (…) se nieguen a ello, asumirán la responsabilidad de la negativa,y, desde luego, no podrán impedir que la tarea unitaria se cumpla…» Finaliza: «sobre estas bases, te agradezco de antemano los contactos que tomes con representantes de PIT, Asceep (…) y para ello te pido invoques mi nombre y asumas mi representación». Y así lo hice.

Fruto de esas gestiones, antes de regresar a Uruguay, ya en Buenos Aires, el viejo se reúne con Asceep el 3 de mayo del 84, dos días después con Juan Pedro Ciganda del PIT (uno de los entrevistados en la documental mencionada, y hasta hoy uno de mis amigos de la vida), el 15 de mayo con Carlitos Bouzas de AEBU: También participa en Buenos Aires de un Congreso de la CNT, pocos días antes de su regreso al Uruguay.

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