TEATRO¡Volvieron, volvimos!!!!

El pasado sábado 8 de agosto, después de varias idas y vueltas y casi 5 meses después de la última función, una obra salió a escena en El Galpón, la primera en Latinoamérica en tiempos de pandemia.

Lo digo y lo he repetido varias veces. Mi último encuentro con el teatro fue el 13 de marzo en la sala Atahualpa del Teatro El Galpón. Esa noche asistí al estreno de «Doméstica realidad».
Al terminar la función el compañero Jorge Mario Bologna Corbi nos dijo que le habían enviado el texto de un decreto por el cual se suspendían los espectáculos públicos debido a la crisis sanitaria ocasionada por la Covid-19.
Momentos de incertidumbre, desazón, incomprensión. Luego se dio paso a pensar que esto sería cosa de días, hasta que caímos en la cuenta que estábamos inmersos en una pandemia y comenzaron a sonar las alarmas para la cultura. ¿Y el teatro? ¿Qué pasará con las salas? ¿Y los artistas? ¿Y el trabajo?
Y ahí empezó a rodar esta bola de nieve. De encuentros, desencuentros, de luchas a brazos partidos por parte de SUA, FUTI, Primer Ensayo, Coordinadora 7a, Afutega, Uruguay Ilumina y de todos y todas los/as que querían volver a su trabajo, al teatro.
Y hubo un protocolo que presentó El Galpón, marchas, contramarchas, inexactitudes y mentiras que el teatro no podía permitir.

Y se volvió a hablar, a marchar, a intervenir.
Y llegamos así a la aprobación de un nefasto protocolo. Y seguir hablando y una aseveración «El 7 de agosto volvemos al Teatro».
El artista no debe mendigar trabajo, tiene el derecho a ejercerlo con total libertad.
Y el teatro resistió y los colectivos resistieron y lucharon y crearon.
Crearon conciencia, puentes de solidaridad, encuentros, diálogos.
Y el 8 de agosto las puertas del Teatro El Galpón, ese teatro emblemático, acostumbrado a resistir los embates, abrió sus puertas para sus producciones y las de todos los grupos y trabajadores independientes.
Y hubo fiesta, y protocolo y sonrisas y por qué no lágrimas de emoción.
Y la sala con los 220 espectadores que permitía el aforo estaba colmada. Llena de inquietudes, de miradas cómplices, de augurios de felicidad y de solidaridad con la lucha de las otras salas para que pronto todas puedan abrir.

Y vimos una estupenda versión de «Todo por culpa de ella» bajo la dirección de Graciela Escuder. El duende de Lorca y sus trincheras no podía estar ausente. Y una bienvenida con sorpresa, con alegría y con palabras de reflexión.
Y volvimos a aplaudir, a celebrar, a festejar y bendecir la vuelta de ellos y de nosotros. El triunfo del arte y la conciencia. El latido de las palabras y la resistencia.
Se dio el primer paso. Ahora falta trabajar. Se exige la reglamentación y el presupuesto para la Ley Nacional de Teatro Independiente N 19821.
A seguir desde El Galpón y desde todas las salas. Y a seguir resistiendo, a seguir luchando, a seguir estando, a seguir cantando.

Nuestros artistas lo merecen, volvieron y volvimos….

¡Larga vida al teatro uruguayo!!! ¡Larga vida a la resistencia y a la lucha del día a día!!!! ¡Salud!!!

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