Un promedio anual de 26.233 niñas de 10 a 14 años tuvieron hijos nacidos vivos en BrasilViolaciones sexuales someten niñas a triple tortura en América Latina

Primero las violaciones sexuales frecuentes que pueden prolongarse por años, bajo amenazas de muerte. Luego el embarazo como una enfermedad desconocida y la maternidad aún en la niñez, en convivencia forzada con el verdugo.

Esa triple tortura se impone a decenas de miles de niñas menores de 14 años, cada año en América Latina, y se completa con los obstáculos erigidos por el moralismo religioso al aborto, permitido y asegurado por la legislación en casi toda la región.

En Brasil ha protagonizado el último caso conocido donde una niña ha sufrido esa triple tortura, que ha tenido una gran repercusión no solo en el país sino en las sociedades de los países del entorno.

Se trata de una embarazada a los 10 años, que enfrentó las barreras de autoridades y estamentos conservadores, pero que consiguió que se cumpliera su derecho al aborto legal, el 16 de agosto, desveló la tragedia nacional de la niñez embarazada y obligada a la maternidad en la pre-adolescencia.

Un promedio anual de 26.233 niñas de 10 a 14 años tuvieron hijos nacidos vivos en Brasil, de 1994 a 2018, según datos del Ministerio de Salud. En total fueron 655.836 bebes en esos 25 años, todos productos de violaciones, ya que la ley brasileña así tipifica todas las relaciones sexuales con menores de 14 años.

Esa cifra ofrece una pálida dimensión del infierno que vive una cantidad mucho mayor de niñas en sus hogares, donde vive o es frecuente la mayoría de los violadores, que son los mismos familiares o allegados. Es solamente la punta del iceberg.

¿Cuántas violaciones y cuantas violadas son necesarias para cada embarazo en las niñas?

“Muchas niñas no logran tener idea de cuantas veces sufrieron la violencia sexual, ni por cuanto tiempo y suele ser largo. Es muy cruel, están en sus casas y sometidas al agresor”, observó a IPS Sandra Bazzo, co-coordinadora en Brasil del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (Cladem).

La niña de 10 años que despertó la opinión pública brasileña para esa atrocidad denunció haber sufrido violaciones desde sus seis años de edad, practicadas por un tío, de 33 años, que amenazaba matar su abuelo si ella denunciase el abuso sexual.

Ella vivía con sus abuelos en São Mateus, una ciudad de 130.000 habitantes en el estado de Espírito Santo, en la costa centro-oriental de Brasil, y fue llevada al hospital por sentir fuertes dolores en el vientre. Solo entonces supo de su embarazo, diagnosticado por exámenes, y reveló que era su tío el agresor continuado.

La oposición al aborto de médicos locales y del Consejo Tutelar, órgano municipal creado para cuidar los derechos de la niñez y adolescencia pero controlado por religiosos, obligó a que la niña fuese trasladada a Recife, capital del nororiental estado de Pernambuco, 1.500 kilómetros al norte, para someterse a interrupción del embarazo.

Con el tío violador encarcelado y la niña acogida por el Programa de Protección a Testigos, Víctimas y Familiares de Víctimas de Violencia, del Espírito Santo, ese caso representó un triunfo para las activistas del feminismo y los derechos humanos que se movilizaron para que se cumpliera la ley.

Solo fue posible por la determinación del juzgado y la fiscalía de la Infancia de São Mateus y del gobierno del estado de Espírito Santo que se encargó del transporte aéreo y otros recursos para la práctica abortiva, contra agresivas manifestaciones de grupos antiaborto, incluso de sectores muy vinculados al gobierno central del ultraderechista Jair Bolsonaro.

En Brasil la legislación permite el aborto en caso de violación y riesgo de vida para la madre desde 1940, asegurándolo por lo tanto a todas las niñas de hasta 14 años.

La Ministra de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos, Damares Alves (4ta D), junto con el presidente Jair Bolsonaro (C), en un acto contra la violencia hacia las mujeres. Pero en relación a las niñas embarazadas por violación sexual, la ministra y el gobierno permanecen callados y alientan a activistas ultraconservadores a presionar para que no se cumpla la ley que garantiza la interrupción del embarazo infantil. (Fuente: IPS)

1 comentario
  1. Ana dice
    Es verdad pero la sociedad soslaya los abusos a niños del sexo masculino que son más frecuentes que de niñas porque los varones de hecho de los descuida más Los resultados son catastróficos porque muchas veces ellos se convierten en abusadores Los niños deben saber que pueden ser orientados a través de la Ceibalita a lineaazul@inau.gub.uy

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Abrir chat