#OpiniónVienen por la Rambla

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Allá por 1960, en nuestro país se generó una polémica por la intención de querer construir edificios sobre la Rambla para los desalojados del barrio Sur y Palermo. Uno de ellos fue el edificio CH 20, construido en la Rambla República Argentina y Cuareim, en el año 1967, por el INVE3.

Fue construido bajo el gobierno de Pacheco Areco. En 2013, según la Agencia Nacional de Vivienda, estaba próximo a caerse, con peligro de “eminente derrumbe”, que si que no, que no que sí.

Lo que más se dijo fue que el edificio tenía problemas estructurales. Fueron desalojadas 96 familias en pocos meses, aunque más rápida fue su demolición, pues ello ocurrió entre los meses julio y setiembre de 2014. Por ese entonces se rumoreaba la construcción de un hotel 5 estrellas y ese edificio era mal visto.

Pero el hotel 5 estrella a esa altura de la Rambla no es nuevo. Al principio de la década del 60, del siglo pasado, comenzó hablarse del proyecto de que la calle Cuareim llegara a la Rambla pues la construcción de un hotel 5 estrella estaba al llegar.

Ni Cuareim llegó a la Rambla ni se realizó por esos lados ningún hotel de lujo. En 1964 a instancia del Instituto Nacional de Vivienda Económica (INVE) se comienza a construir un edificio de 96 apartamentos sobre la Rambla el CH 20, que en 1970 ya culminados se sortearon entre los vecinos desalojados del barrio Sur y Palermo, en su gran mayoría gente muy humilde y al decir de aquel entonces gente de color, en más criollo, negros.

Hoy se diría afrodescendientes. Los terrenos ganados al mar (1930-1935) durante la construcción de la Rambla pasaron a ser administrados por la comisión de la Rambla Sur. Pero nuestra Rambla tenía aquel “olor a pobre”, pues nuestros ricos en lo económico vivían en otras zonas, aunque esta ya estaba muy codiciada por los grandes grupos de inversores en grandes edificios y más con vista al mar.

En pocos años Pocitos pasó a tener decenas de grandes edificios de apartamentos. Pero, curiosamente de la escollera Sarandí al Parque Rodó, se puede decir: nada. En esta zona los grandes conventillos, hoteles-pensiones de mala muerte, era el lugar de residencia de trabajadores y gente de escasos recursos, esa eran la inmensa mayoría de la población, del barrio Sur y Palermo.

En 1978, en plena dictadura, se comienza a tirar grandes y emblemáticos conventillos. El 3 de diciembre se desaloja al Medio Mundo, dos días después se lo tira abajo. En enero del 79 se desaloja al conventillo Ansina y de inmediato se lo tira abajo.

En la prensa saldrán los motivos reales, el gobierno dictatorial alegaba que “los negros y sus tambores empobrecían la ciudad y por lo tanto no podían, ni debían vivir en el centro de Montevideo porque perjudicaban su atractivo inmobiliario y turístico”.

En 2011 comienzan los rumores de la construcción de un hotel cinco estrellas en la zona del CH 20, hacia más de 20 años que no tenía mantenimiento. Se realojan a 96 familias, algunas con más de medio siglo en la zona. Al igual que en la dictadura el edificio se tira abajo en pocos días y se construye una hermosa plaza para el disfrute de…

Del hotel cinco estrella se dejó de hablar, hasta que sale de la manga López Mena y su proyecto sobre el Dique Mauá, muy cercano al antro de droga y vicios del CH 20, que por suerte al decir de muchos ya no estaba ahí para el deleite y disfrute de turistas que desembarcarían ahí cerquita.

Pero eso no tiene andamiento, vecinos y fuerza política dicen no, ahí no. Pero el gran capital inmobiliario no afloja y parece gritar: ¡”Queremos la Rambla”!, y para ello ya tienen aliados. Cerca del puerto del Buceo está el cementerio del Buceo, unas 20 hectáreas, y ya comenzó la operación ablande.

Se dice y se confirmó por parte del intendente Daniel Martínez, que en el correr del presente año se recibieron propuestas privadas para trasladar el cementerio del Buceo, “aunque está muy lejos de tomar una decisión”. Pero sale Cristian Di Candia, secretario general de la Intendencia, diciendo que es algo sencillo, “no es complejo de hacer”, que se “podría llamar a un concurso internacional y eso sería un sueño para cualquier urbanista presentarse a diseñar una mini ciudad, en ese lugar frente al mar.

En cualquier lugar del mundo los cementerios se mudan”. En otros reportajes y/o entrevistas el secretario de la Intendencia agregó “me encantaría poder mover el cementerio, eso lo tengo entre ojo y ojo, pues es de locos tener muertos con vista al mar”… En mi opinión sigo creyendo que se le está haciendo un mandado a los grandes capitales financieros que mueven cientos de millones de dólares, y puede ser consciente o inconscientemente.

Aunque pienso que vienen por la Rambla, podemos vender el edificio central de la Intendencia de Montevideo, pues está en un lugar privilegiado. También podemos pensar que detrás de esto puede venir, el pedido por el Parque Rodó, el Club de Golf, decenas de plazas como la de República de Corea o el propio Cementerio Central.

Vendamos todo, si es por un problema de dinero, pero seamos más conscientes y honestos, digamos porqué queremos venden un cementerio con unos 130 años de vida. Finalizamos con unas palabras del arquitecto Rey: “Es necesario pensar que no es un lugar residual de la ciudad, sino que es un espacio significativo, con dimensión simbólica para los habitantes”.

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