#OpiniónUruguay no se resfría

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Nacimos con aquella famosa frase que nuestros padres nos enseñaban y nosotros repetíamos: “Si Argentina o Brasil tienen un resfrío, Uruguay tiene una gripe”, el temible y agazapante “efecto contagio” y la dependencia de la economía de los dos gigantes nos ha perseguido desde el fondo de nuestra historia.

Argentina y su presidente Mauricio Macri han anunciado la vuelta al Fondo Monetario Internacional (FMI) a solicitar un préstamo de 30.000 millones de dólares para financiar el abultado déficit al menos hasta 2019 y abonar menores tasas de interés. Un verdadero “salvataje económico” y un claro retroceso en la medida que la “ayuda” no será gratis y como siempre nos ha acostumbrado el organismo internacional los préstamos stand-by supeditan el desembolso de los fondos al cumplimiento de metas que ellos determinan.

No es fácil la situación de la vecina orilla. Todas las variables principales permanecen con tarjeta amarilla, algunas tirando a frutilla, y los esfuerzos realizados hasta el momento no alcanzan para enderezar el barco.

El déficit fiscal persiste en niveles muy altos superior al 4% a pesar de que se anunció una reducción importante de gastos, alrededor de los 3.000 millones de dólares. Argentina tuvo en la época de los 90 una deuda externa escandalosa y claramente “abultada”, a la que le siguió el default y posteriormente un refinanciación “a medias” a las que no se adhirieron ni el llamado Club de Paris ni otro grupo de bonistas que se les denominó “fondos buitre”. El juicio internacional que realizaron dichos fondos dejó a Argentina sin posibilidades de financiamiento externo y con montos que sumaron intereses moratorios que multiplicaron la deuda original.

Sin crédito internacional disponible la única manera de financiar el déficit fiscal año a año -que llegó a estar en el 6%- fue emitiendo moneda a través del Banco Central de Argentina, lo que provocó altos niveles de inflación, que solo es superado en Latinoamérica por Venezuela.

La inflación estaba en el 40%, hoy se encuentra en niveles del 25% cuando el objetivo anunciado por el gobierno fue de un 18%.

El kirchnerismo aplicó una política muy agresiva de retenciones a las exportaciones sobre el sector agroexportador, aplicando un impuesto del 30% sobre dichos ingresos. La política tuvo dos caras, por un lado una política de redistribución que generó mucha equidad subsidiando tarifas públicas a las familias, subsidios a la producción y la obra social pero por otro lado gran parte de los productores argentinos se retiraron del país (claro ejemplo de la soja en Uruguay) y el factor de crecimiento más importante que es la inversión se vio seriamente resentida. El alto precio del dólar y de los commodities sostuvo el modelo con altas tasas de crecimiento.

El crecimiento económico generó una mayor demanda energética y fue aquí cuando la falta de inversión se volvió crítica. No se aseguró el abastecimiento energético y cuando debió resolverse este problema, se hizo a un costo país altísimo que afectó gravemente las cuentas públicas.

En materia comercial se alentó un fuerte proteccionismo, con medidas fundamentalmente para-arancelarias que con Moreno a la cabeza afectaron gravemente el Mercosur y puso en serias dificultades a nuestro país que redujo enormemente el flujo comercial con Argentina. Más vale no acordarse del infame bloqueo en Gualeguaychú que duró casi todo un período de gobierno por el tema de las plantas de celulosa, avalada por el gobierno argentino.

También se resintió el turismo. Las medidas cambiarias del “cepo” pusieron trabas a la salida de moneda extranjera de los propios argentinos con el objetivo de evitar la salida de divisas y esto dificultó la llegada de turistas a nuestro país.

Esto generó un mercado ilegal de divisas donde el “dólar paralelo” duplicó el valor del “dólar oficial” con todos las dificultades de arbitraje que eso conlleva.

Macri desarmó parte de este modelo y ahora transita a otro totalmente opuesto; al del crecimiento con desigualdad.

Quitó las retenciones al agro devolviéndole rentabilidad pero aumentó drásticamente las tarifas públicas llevándolas a valores de mercado. Arregló como pudo el tema de la deuda externa y los fondos buitres pero a un precio muy alto y de manera insuficiente. Apostó a la apertura comercial y le dio aire al Mercosur, fundamentalmente a nuestro país.

El último desbarranco ha sido la abrupta subida del dólar. Ni el déficit fiscal cede, ni la inflación cede y solo se ven nubarrones en el horizonte. Las medidas no cumplen ninguno de los objetivos trazados por lo que los inversores han reaccionado con desconfianza. La inversión no se resuelve con amistades o con poner un presidente vinculado a las grandes empresas del país, sino con políticas serias y responsables -estables en el tiempo- que generen la confianza necesaria para que las variables económicas se encuentren en equilibrio y armonía.

Con un manotazo de desesperación subió las tasas de interés en pesos al 40% para que la gente no se siguiera desprendiendo de la moneda nacional y se pasara al dólar y además se utilizaron 5.000 millones de dólares de reserva para evitar la subida. Nada de esto fue suficiente, la respuesta ha sido este nuevo golpe de timón con el timbrazo al FMI y con la vuelta de las viejas recetas que profundizarán la desigualdad en la vecina orilla.

Argentina es el mejor ejemplo de lo que significan los vaivenes y los bandazos en materia económica. El kirchnerismo resolvió el tema de la igualdad pero al costo del desequilibrio económico y ahora Macri va a resolver las variables económicas pero al costo de la desigualdad social. Con un agravante para ambos, ninguno de los dos modelos es sustentable y sostenible en el tiempo, tarde o temprano la realidad los trae a tierra y los golpea fuerte contra el piso.

¿Se imaginan ustedes si en el Uruguay de las épocas pasadas hubiesen ocurrido los graves hechos de Argentina? ¿En qué situación hubiere quedado nuestra economía en aquellos escenarios? No necesito contestar, todos sabemos lo que hubiese pasado, el recuerdo del 2002 aún nos azota a todos en la cabeza.

Uruguay hoy mira con calma. Ha resuelto los 3 problemas a la vez; equilibrios económicos, redistribución de la riqueza y un modelo sólido y sustentable en el tiempo.

No estamos acostados en el mismo colchón. Si ellos se engripan, nosotros seguimos yendo al gimnasio.

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4 Comentarios
  1. cerro dice
    seó
  2. yamandu (@yamandius) dice
    Si toda la columna divulgara lo que significa la.moda de los tlc, no se entenderia lo de la gripe y el resfrio, entre comodities y default. Ni se entenderia la calidad de la.inversion off shore zonafranquista, y jamas explica el valor de ma unidad indexada (moneda interna que se usa para el consumo y los impuestos sobre el, y mo que significa sobre el trabajo. Asi como la unidad reajustable, aplicada a la propiedad, de todo lo que implica la vivienda y de nuevo, el trabajo asalariado sobre el) Los bonos largados hace 15 dias que compraron (credito multilateral en dolares y tasas de bolsa de valores, en manos nunca de mercados, sino de grupos empresariales, bancario industriales) entre ellos la aseguradoras de riesgo (alias bancos de los aportes sociales, que reciben el.fruto del trabajo y devuelven con perdidas de intereses para el esfuerzo.social como.si fueran dueños, cuando lo unico que hacen es prestar ese mismo dinero para que se pagen intereses de deudas infames, corompedoras o esquilamdoras, desde los parques eolicos a.los.corredores… Por eso las jubilaciones hay que reducirlas, el tiempo comprado y mal pago extenderse y las subvenciones a los mandos medios, lease gobiernos y politicos, votan juntos el.esquilme para su buen pasar esclavo y esclavista, judenrats de sus congeneres)… Es solidaridad con la.expropiacion y renta of shore donde los cipayos locales reciben el.cambio chico como buenos cuidadores de parking, sean fondos buitres o inversores. La ui vale 3 veces mas que la moneda de la que se desprende, el peso, el valor del trabajo nacional. La ur cerca de 3 mil veces que el 1er. peso con el que se comparo hace decadas… Por eso se pide una nueva moneda interna que disfrace el.esquilme a los servicios de pensiones y jubilaciones, monetizando la solidaridad a valores de mercados de “capitales”, lease la.pantalla bancos de la pirateria y lavado mundial de la dignidad de la vida, desde la salud a la guerra, como seguridad o prevencion. El tipo de cambio y los resfrios casi nunca hablan del clima social sino de la sensacion termica publicitada, coordinando y condicionando comportamientos de unica salida… al matadero de mas de lo mismo, gracias paco.
  3. Sheyla Sheck dice
    Astori todavía no salió a pedir al FMI. Está tratando de calmar las aguas para evitar las fugas de capitales. No es verdad que no nos resfriaremos; tendremos pulmonía! Astori ya hizo ajustes económicos, que comparando las economías uruguaya y argentina, no le va en zaga a Macri. Y hay más noticias para este boletín… y para lo que se viene no hay vacuna contra la gripe que valga.
  4. Sheyla Sheck dice
    Marenales? Marenales… Me suena… Es uno que era pero se cambió, y ahora no está ni es.

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