ARTURO SANTOS, LA LUCHA DE UN DEPORTISTA DEFENSOR DE LA ECOLOGÍADesafío: unirá a nado las islas Gorriti y Lobos

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Arturo Santos, nadador de aguas abiertas, quien en marzo del 2016, fue pionero junto con Ignacio Bussy en completar el desafío de unir a nado, ida y vuelta, la Playa de los Ingleses con la Isla de Lobos regresando al punto de partida en la costa, anunció que, en principio en la semana próxima, dependiendo el día y los factores meteorológicos, unirá a nado, esta vez “en solitario”, ambas islas (Gorriti y Lobos).

“Es una travesía compleja porque es el límite entre el Rio de la Plata y el Océano Atlántico y por ello las corrientes son muy impredecibles”, asegura Arturo.

“Al nadar en aguas abiertas uno no solo tiene que encontrar su ritmo para la distancia que va a afrontar, ir administrando bien la alimentación e hidratación, tener en cuenta el factor de las olas y las corrientes marítimas, el efecto del agua salada, que se empieza a sentir en los labios y ojos fundamentalmente y las llamadas ‘aguas vivas’ a nivel de superficie.

El tema de la corriente no es menor ya que existe una corriente paralela que llegando a Lobos puede modificar el rumbo y podría ser decisiva para llegar bien a la Isla”.

Arturo remarca que la idea es “fluir al máximo para disfrutar de la naturaleza y mantener pensamientos positivos”. Comenta que disfruta inmensamente el contacto con el mar, que es un placer solitario que le trae paz y sensibiliza hasta lo más profundo de su ser.

Con respecto a la fauna marina de la zona, en el trayecto es variada: tiburones, orcas, ballenas, y especies menores, aunque no hay registro de ataques de tiburón en la zona, ni de orcas, a nivel mundial, a no ser a las pobres que encierran en cautiverio.

¿Por qué desde la Isla Gorriti hasta la Isla de Lobos?

“Porque es una travesía con muchos ingredientes, que a los relatados hay que destacar: la táctica y además a ambos puntos las envuelve mucha historia, más el límite geográfico del Rio de la Plata Superior y Océano Atlántico”.

¿Por qué siempre elegís marzo para el desafío?

“En marzo es cuando el agua está más cálida en comparación a los meses anteriores, recordemos que el agua tarda más en calentarse que la tierra y que en la isla las lobas tuvieron sus crías y están con ellas al pie cerca de la playita del faro junto con los machos que fueron desplazados porque perdieron la lucha por las hembras en época de apareamiento.

Los otros machos, que son más territoriales, se encuentran del otro lado de la isla. Para el desafío, me acompañará la gente de Ades con Jorge de León, como timonel del bote de apoyo, que hacen un trabajo ad honorem muy importante de rescate de embarcaciones a la deriva, una enfermera de su equipo, el guardavidas y profesor Juan Moreno y mi mujer, Naty como apoyo emocional.

Quiero agradecerle a la gente de Dinara que siempre me apoyaron, como a la Prefectura de Maldonado, al farero de Lobos y a la Armada Uruguaya. La idea de este desafío como el de los anteriores es dejar un mensaje de cuidado, amor y respeto al mar.

La Biologa marina uruguaya, Veronica Iriarte, quien, entre otras experiencias vivió un año en la Isla de Lobos sostiene que “solo el 30% del oxígeno que respiramos proviene de la tierra y el 70% de los océanos.

Los corales se vieron reducidos de un 30 a 40% en las últimas décadas, como también han encontrado residuos de basura en el fondo más profundo de los océanos”.

Arturo reflexiona: “Necesitamos tomar real conciencia de la situación para cuidar lo más preciado que tenemos que en definitiva representa el hogar en el que todos vivimos”.

La anécdota con el lobo

Arturo Santos nos cuenta una anécdota increíble que vivió con un lobo de mar en una de sus anteriores travesías: “Entrenando en la bahía de Maldonado con dirección a Gorriti, entre el puerto y Gorriti veo por debajo mío un lobo macho de unos dos metros, aceleré un poco el ritmo de brazada para hacerme sentir y estiré mi cuerpo para agrandarme un poco frente a él.

Sigo mi rumbo y lo veo pasar nuevamente por debajo, una y otra vez. Así pasamos unos 500 metros hasta que empezamos a sentirnos cómodos uno con el otro y las distancias entre los cuerpos eran más chicas hasta que había rozamientos. Nadaba por debajo y saltaba frente mío, hacia zigzag y volteretas.

Llegando a la Isla se fue. Emprendí el regreso hacia la costa y tan sólo 300 metros, volvió. Lo reconocí porque tenía manchada la cara con blanco. Me puse a hacer la plancha. Sorprendentemente el lobo se puso a hacer la plancha a mi lado. Pasamos unos minutos flotando uno al lado del otro.

Empecé a nadar parte por arriba y parte por abajo del agua y nos mirábamos a los ojos debajo del agua, me encontraba lejos de la costa y viviendo esta experiencia tan emocionante y natural. Agradecí a la vida y me emocioné hasta las lágrimas. Seguimos rumbo hacia la playa y me acompañó hasta casi pisar el fondo, nos despedimos y se marchó hacia el mar, perdiéndolo de vista”.

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  1. María dice

    Bravo! Me encanta lo que haces! Admirable! Saludos,
    María

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