Una y mil veces: esta reforma no es la forma

El martes pasado el colectivo “No a la reforma”, que se opone a la Reforma Constitucional denominada “Vivir sin Miedo”, dio su mensaje a la opinión pública. Queremos manifestar nuestro saludo y respaldo al mensaje brindado, el cual lejos de caer en eslóganes y en discursos demagógicos (como lo hacen quienes promueven la campaña “Vivir sin Miedo”), presentó argumentos serios, científicos y contundentes. Como militantes políticos queremos manifestar nuestro más firme compromiso con la campaña “No a la reforma”, con la convicción de que esta no solo será inconducente para solucionar los problemas de seguridad, sino que empeorará aún más la situación, como sucedió en varios países que apostaron por medidas similares. Trabajaremos fuertemente en ese sentido, convencidos de la sabiduría del pueblo uruguayo que en tantas oportunidades supo pararse firme contra la demagogia y el discurso fácil.

Que nadie tenga la menor duda de que reconocemos, aceptamos y nos preocupan los problemas de seguridad. Lo hemos dicho y lo reconocemos públicamente. Aceptar la realidad de lo que estamos viviendo es lo que nos permitirá encontrar soluciones. Ahora bien, no compartimos la idea de que los problemas de seguridad son cuestiones abstractas que están ahí porque están y que las soluciones pasan únicamente por acciones represivas. Afirmar eso es no entender la causa de los problemas y está ligado a un discurso falso y demagógico, que no pretende soluciones sino eventuales réditos político-electorales. Desde el Frente Amplio, tenemos la convicción que las soluciones deben ser integrales, que el Estado en su conjunto debe estar presente en las zonas más conflictivas, combinando políticas de intervención social con acciones policiales. Las soluciones no deben ser solo represivas ni policiales, estas deben ser con la más amplia participación de múltiples actores que hagan parte de la solución.

Del otro lado, en las antípodas de nuestras convicciones, está la campaña “Vivir sin miedo”. Sus intenciones demagógicas parten de la esencia misma del propio eslogan. ¿Qué es vivir sin miedo? Sin lugar a dudas, impulsar una compleja reforma constitucional bajo el manto simplista de la consigna “Vivir sin miedo” termina banalizando y simplificando el contenido de lo que se propone. Debajo de la banalidad del discurso, está la sustancia que no es otra cosa que la propuesta concreta: una reforma constitucional que, lejos de lograr soluciones, traerá más problemas.

Crear una Guardia Nacional integrada por militares no solo resulta peligroso para la vulneración de derechos ciudadanos, sino que resulta inadecuado para combatir la inseguridad. Los militares tienen como función primordial la defensa nacional para garantizar la integridad territorial y la soberanía del país. Su función poco tiene que ver con las funciones de seguridad interna, a través de la prevención, disuasión y represión del delito y actuar como auxiliar de la justicia. Como bien expresó el colectivo “no a la reforma”, esta experiencia de militarización de la seguridad pública ha sido un rotundo fracaso en todos los países donde se la implementó. En Brasil, entre 2018 y 2019 la intervención en Río de Janeiro provocó un aumento de 61% en los tiroteos y 35% en los asesinatos por parte de militares. En México, con una medida de esta naturaleza, los homicidios aumentaron un 250%.

Sobre la propuesta que establece el cumplimiento efectivo de penas, queremos expresar que no resulta razonable establecer reglas absolutas, eliminando en todos los casos para ciertos delitos el régimen de libertades anticipadas. Este instituto no se respalda en la figura delictiva en sí misma sino en las características individuales del penado por el Poder Judicial y en sus perspectivas de rehabilitación. Así es como debe funcionar, lo otro resulta simplista e inconducente. Además, el cumplimiento efectivo de las penas no necesariamente implica un mejor tratamiento penitenciario ni una mayor desconexión con el delito. Por el contrario, en algunos casos las libertades anticipadas pueden fortalecer procesos de revinculación social con mejores resultados que la privación de libertad. Estos procesos son siempre acompañados de un abordaje técnico que valora los riesgos de reincidencia y de seguridad para la persona y para la comunidad. Esta reforma pretende pasar raya sin entender que cada situación es distinta y debe existir, por tanto, una diferenciación en las formas de tratamiento de las personas privadas de libertad.

Hacemos las mismas valoraciones con respecto a la propuesta de reclusión permanente, la cual resulta excesiva y rompe con la finalidad de la rehabilitación. En Uruguay se pueden aplicar penas de hasta 45 años (pena máxima de 30 años más 15 de medidas de seguridad). Estas penas se aplican para delitos gravísimos, que conmocionan a la opinión pública pero ni siquiera son representativos de los delitos en Uruguay, por tanto esta medida no altera la realidad de la seguridad del país. Para la rehabilitación, ante situaciones desiguales, debemos impulsar tratamientos desiguales tanto fuera como dentro de las cárceles.

En cuanto a la propuesta que pretende habilitar los allanamientos nocturnos, entendemos que no resulta necesario modificar los alcances garantistas brindados por la Constitución. Sobre este tema, digamos las cosas como son, sin eludir el fondo de la cuestión: Detrás de esta propuesta se está pensando en el microtráfico y en el uso de inmuebles con la finalidad de vender droga. Quienes promueven la reforma “Vivir sin miedo”, deberían saber que no es necesario llegar al extremismo de cercenar las garantías individuales para combatir el microtráfico (problema que nos preocupa y nos ocupa). En lugar de buscar “soluciones mágicas”, veamos lo que se está haciendo y repliquemos dichas acciones. Me refiero a los operativos Mirador y Casavalle. Todas acciones llevadas a cabo por el Ministerio del Interior en coordinación con los operadores judiciales, que han logrado desbaratar organizaciones criminales y han tenido el reconocimiento de la totalidad del sistema político.

No debemos apostar a la demagogia electoral para resolver estos problemas, porque estaremos generando falsas expectativas a la opinión pública y las soluciones no llegarán. Detrás de la reforma “Vivir sin miedo”, están los intereses político-electorales de ciertos actores que ni siquiera son representativos de la voluntad de la mayoría de los Partidos Políticos que integran. Debemos apostar por políticas serias y posibles de realizar, sin mensajes demagógicos y oportunistas. 

Por todo esto, una y mil veces: ¡esta reforma no es la forma!

*Senador de la República

MPP – Espacio 609 – Frente Amplio

1 comentario
  1. Mario Conde dice
    El mismo sonsonete que cuando la reforma educativa de Rama. Entonces decían «estamos por la reforma, pero no esta reforma» Y nunca propusieron nada!!!!!

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