#IdearioUna ópera bufa llamada ONU

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La ONU dejó de ser lo que pretendió al inaugurarse en 1945 (finalizadala Segunda Guerra Mundial), un espacio de debate y conciliación enfocado a perpetuar la paz mundial. Primero la afectó la “guerra fría”, después, la embestida neoliberal encausada a impulsar un unilateralismo llamado “milenio americano”.

 

Donald Trump subió a tribuna en la 73ª Asamblea y lanzó su tradicional mensaje, es decir, auto-elogios bombásticos, amenazas y acusaciones en el seno de una institución que ha bombardeado sin pudor. Abandonó la Unesco, los acuerdos de París, la Comisión de DDHH que, obsecuente, emitió una resolución condenatoria contra Nicolás Maduro.

 

En la mencionada Asamblea no hubo un solo país que se hiciera eco de lo acontecido en Venezuela. Por el contrario, se dejaron oír las más desvergonzadas acusaciones de varios presidentes, entre ellos, el argentino, cuyo gobierno padece la impugnación del pueblo en marchas multitudinarias. O el de Brasil, cuya aceptación popular no alcanza los dos dígitos y mantiene en prisión al candidato preferido por las mayorías. Entonces, ¿cómo señalar a un mandatario que, les guste o no, lo crean o no, alcanzó su reelección con el 68% de los votos?

 

Macri hizo hincapié en el drama humanitario, cuando en su país –gracias a su gestión- la pobreza aumentó un 27%. A lo anterior es obligatorio subrayar que su gabinete, conformado por sujetos off shore, se dedica al saqueo y en medio del lodazal, propició el endeudamiento más rápido del Cono Sur. A lo anterior se suma los jugosos negocios a raíz de extrañas devaluaciones que agudizan la inflación incrementando el hambre y el desempleo. El drama humanitario, Sr. Macri lo provocó usted en Argentina, cosa que la comisión de DDHH de la Naciones Unidas no ve. El caso venezolano es diferente al ser un país asediado. Puede que Maduro no sea un gran estadista, pero nunca conoceremos su real capacidad. Desde su mudanza al Palacio de Miraflores fue permanentemente hostigado; nacional e internacionalmente.

 

Uno de los fenómenos alarmantes para Macri, Temer, Moreno y por supuesto Trump, es la penosa migración venezolana. Según Macri (vaya uno a saber la verdad) 130 mil arribaron a Buenos Aires. Lo cierto es que la denuncia es una consecuencia sin causa pero con culpa, endilgada a un chivo expiatorio. En la patria de Bolívar, existe un motivo y un destino único, entregar el poder a la oligarquía pronorteamericana para repetir lo verificado en Argentina, Brasil y México.

 

También a Trump se le escurren las lágrimas debido a la migración referida pero deja mucho que desear su conducta con los llegados a la frontera sur de su país. Si los emigrantes arriban a Colombia o Ecuador lloramos a mares, pero si se acercan a la frontera méxico-norteamericana hay que confinarlos, agraviarlos, secuestrar a sus hijos y hacerlos desaparecer en instituciones de dudosa moral.

 

Lo cierto es que la ópera bufa protagonizada por el newyorkino uncido a sus saltimbanquis preferidos, es la condensación de apoyos destinados a dar vida a la intervención militar a Venezuela. Podemos inferir que en breve, y tras una campaña de desprestigio creciente, se concretará el asalto armado a iniciarse en la frontera con Colombia y re-impulsado por el Comando Sur. La fecha está íntimamente relacionada a dos eventos que inquietan grandemente a Donald Trump: las próximas elecciones parlamentarias (noviembre) y tras la anticipada victoria demócrata, la resolución de la comisión que encabeza el fiscal especial Robert Mueller. Solamente una guerra puede crear el suficiente ruido para revertir el deterioro de su gobierno y del Partido Republicano en general.

 

En este drama basado en la insignificancia de lo importante, la ONU es una nave escoriada. Circo que ha perdido toda credibilidad, notándose la ausencia de un espacio internacional de negociación efectiva, dedicada a disolver la tensión mundial en medio de una lucha encauzada a determinarla hegemonía en el capitalismo global.

 

Finalmente y pese a los esfuerzos realizados, no conseguí responder una duda: ¿la delegación uruguaya escuchó el discurso de Nicolás Maduro en el recinto o se ausentó? Quisiera creer que nuestra tradición democrática fue suficiente para atender el mensaje de una naciónamenazadapor resistirse al mandato imperial. Quisiera creer, ¿y usted?

 

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