Un salto de 393.309 kilómetros hacia la Luna

Hace 50 años, Estados Unidos envió al espacio la primera misión tripulada en llegar a la superficie de la Luna, y a lo largo de las últimas cinco décadas, las curiosidades en torno a este acontecimiento histórico han alimentado la cultura popular y teorías conspirativas.

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La misión del Apollo 11 que logró llegar al satélite natural de la Tierra marcó el fin de la carrera espacial entre Estados Unidos y la extinta Unión Soviética.

Ahora la prensa internacional con motivo a esta fecha se han volcado a destacar las curiosidades del viaje que van desde que nunca se alcanzó llegar a la Luna, la posibilidad de que los tripulantes del Apollo 11 hubieran visto un OVNI hasta la incertidumbre sobre quien sería el primero en pisar el satélite.

Medio siglo atrás dos hombres en una cápsula guiada por una computadora de 30 kilogramos pisaron por primera vez la Luna y captaron imágenes sin precedentes que muestran la Tierra distante como una mota azul detrás del hombro de los astronautas.

Entre agosto de 1958 y julio de 1969 la entonces Unión Soviética (URSS) y Estados Unidos (USA), enzarzados en una competencia global por prestigio e influencia, habían llevado a cabo 73 misiones lunares de las cuales 41 fallaron.

La misión Apollo 11 (Apolo 11 ), que en valor actualizado a nuestros días costó unos 30.000 millones de dólares (26.370 millones de euros), estuvo rodeada y sigue siendo motivo de polémica acerca de si fue un gasto con beneficios o un desperdicio de recursos motivado por la propaganda.

Y como reflejo nítido de las ideologías enfrentadas en la Guerra Fría, muchos de quienes consideraban el programa espacial estadounidense un derroche vergonzoso mientras había pobreza en la Tierra elogiaban las proezas espaciales de la URSS como joyas del triunfo comunista.

Cuando el comandante Neil Armstrong y el piloto de la cápsula «Eagle», Buzz Aldrin, descendieron a la superficie lunar – Michael Collins se quedó en la nave principal orbitando el satélite – habían pasado apenas ocho años y dos meses desde que el presidente John F.Kennedy (1961-1963) anunciara al Congreso su decisión de «ir a la Luna».

La NASA captó en todo su colorido esplendor, mediante fotos y películas, las imágenes de la misión, pero la Humanidad vio el descenso y los brincos en baja gravedad de Armstrong y Aldrin en borrosas imágenes en blanco y negro.

Las cámaras de televisión en color de la época eran demasiado grandes y pesadas como para acomodarlas en la «Eagle» y las limitaciones tecnológicas restringían el ancho de banda utilizable para las comunicaciones de audio y vídeo en un solo sistema.

Lo que hoy se lograría con la tecnología de un teléfono celular requirió entonces de dos cámaras: Una de ellas, con película, fue instalada por Aldrin en una ventana de «Eagle» para registrar la escena a color a seis fotogramas por segundo.

Las imágenes transmitidas en vivo y en directo a la Tierra se tomaron con una cámara de televisión en blanco y negro que grabó en cinta de vídeo.

La delicada operación de 12 minutos desde que la «Eagle» se desprendió del vehículo orbital «Columbia», tripulado por Michael Collins, hasta que la cápsula tocó el suelo selenita tuvo la ayuda de un ordenador con un procesador de 2,5 MHz, una potencia de computación equivalente a la de una calculadora de bolsillo actual.

Los uniformes espaciales, hechos a medida de cada astronauta, cosidos a mano y que protegieron a los dos hombres de las temperaturas que en la superficie lunar oscilan desde los 120 grados centígrados durante el día hasta los 150 grados bajo cero durante la noche, nunca se habían usado antes de la misión Apolo 11.

La cápsula «Eagle» fue el primer vehículo espacial diseñado específicamente para operar en otro mundo y a diferencia de uno hecho para funcionar en la atmósfera, fue un conjunto de ángulos y protuberancias que los astronautasllamaron «la araña».

Esto se debió a que en el espacio no sería necesario preocuparse de la atmósfera y la omisión de características aerodinámicas contribuyó a reducir el peso y los costos de lanzamiento de la nave.

El debate sobre cuán beneficiosa fue aquella misión para el resto de la Humanidad puede tener en cuenta las derivaciones tecnológicas que incluyen el escáner para detectar cánceres, los microprocesadores, las herramientas inalámbricas, las comidas desecadas en frío, materiales de aislamiento y los «joysticks», las palancas de mando para manejar videojuegos.

Apolo 11 fue la culminación científica y tecnológica de años turbulentos, tanto en USA como en el resto del mundo, agitado por las revueltas estudiantiles de la época en Europa, América y Asia y la invasión soviética de Checoslovaquia, entre otros.

Ahora, cincuenta años después, la NASA promete que volverá hacer soñar a la Humanidad dentro de otro lustro llevando a la Luna a la primera mujer y a un hombre dentro del programa bautizado Artemisa, la hermana de Apolo en la mitología griega.

Algunas curiosidades sobre esta misión histórica:

– Ninguno de los tres astronautas de la tripulación del Apollo 11, antes de hacerse famosos, tenía suficiente presupuesto para hacerse un seguro de vida.

– Neil Armstrong no tenía interés personal en ser el primero en pisar el satélite, en cambio Edwin ‘Buzz’ Aldrin sí tenía la ambición de pasar a la Historia por este hito, pero circunstancias ajenas a la misión, más de carácter político, fueron determinante para que Amstrong fuera el elegido.

– Un estimado de 650 millones de personas vieron la imagen televisada de Armstrong y escucharon su voz describir el evento cuando dijo: «Este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad» el 20 de julio de 1969.

– La cubierta interna de los trajes, que mantenía el cuerpo de los astronautas con una presión similar a la terrestre, fue hecha a mano por ancianas costureras.

– Lo primero que hizo Armstrong antes de dar sus primeros pasos por la Luna y obtener las primeras imágenes fue tirar una bolsa de basura sobre el Mar de la Tranquilidad de nuestro satélite

– La teoría conspirativa indica que el hombre nunca logró pisar la luna y en su lugar, se grabó una película en alguna instalación militar para fingir la llegada de Estados Unidos al satélite natural. Una película que fue dirigida por el mismísimo Stanley Kubrick.

– En el momento en el que Armstrong y Aldrin aterrizaron en la Luna, el módulo lunar disponía de combustible para menos de un minuto de maniobras. Si descender les hubiera llevado tan solo unos segundos más, tendrían que haber abortado la misión.

– El astronauta Buzz Aldrin era presbiteriano y pidió permiso a su iglesia para consagrarse a sí mismo una comunión al alunizar. Aldrin llevó un pequeño kit religioso compuesto por una hostia y un poco de vino. Comulgó con ellos poco después de aterrizar y decir unas palabras.

– Se cree que a la llegada del hombre a la luna, hubo ciertos diálogos de Niel Armstrong y Buzz Aldrin que fueron censurados. Supuestamente en su viaje a la luna, los dos astronautas vieron naves alienígenas.

– Los procesadores de los computadores del Apollo no eran más sofisticados que los de un celular moderno.

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