#ContraseñaUn hito histórico para la mujer chilena

El 4 de marzo de este año, cuatro días antes del Día Internacional de la Mujer, se produce en nuestro país, en Chile, un hito que como tal es histórico y que marcará sin duda un derrotero de conquistas hacia las igualdades en todos los ámbitos de desarrollo humano.

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Ese día se logró la paridad de género para la participación igualitaria de mujeres y hombres en el proceso constituyente que se inicia con el plebiscito en que el pueblo de Chile decidirá una nueva constitución que termine por fin con aquella pensada y escrita por la dictadura.

Si bien este triunfo es producto merecido de la lucha inagotable de tantas mujeres, se inserta dentro del estallido social valiente y sorpresivo del 18 de octubre pasado.

La derecha chilena, anquilosada y acomodada, se opuso como era evidente a la paridad de género, y mientras esto sucedía surgía en mí una inquietud que quedaba sin respuesta: ¿en qué siglo vivimos?, que nos encontramos pidiendo permiso para tener la oportunidad de participar igualitariamente en la representación de candidatos a la Constituyente; me parece tan absurdo, que si somos seres humanas sintientes y pensantes y que constituimos un algo más del 50% de la población de Chile, concluyo que tenemos derecho de representación adquirido.

Esta pregunta me retrotrajo al pasado y la memoria me llevó a mis 11 años, cuando apoyada en una esquina del comedor me preguntaba observando a mi padre y a mi madre en su interacción cotidiana: ¿por qué la manda? ¿Por qué ella obedece y agacha la mirada con el rostro constreñido por la resignación?

Era una pregunta inocente que se repetía. ¿Por qué? Yo los veía iguales, eran simplemente 2 seres humanos. Esta inquietud con los años se convirtió en rebeldía…

La mujer sumisa, obediente, casta y pura estaba subsumida y atrapada entre el miedo a la agresión física y la dependencia económica…sin embargo, paradojalmente hemos sido tantas las que criamos solas a los hijos saliendo adelante con ellos, no sin sacrificio, por cierto.

En el hogar se origina la desigualdad que se replica en todas las instancias sociales y abarcando al Estado, machista y abusador. Solo que este reprime con violencia inusitada a todos por igual; hombres y mujeres que se oponen o rebelan ante la vergonzosa desigualdad, injusticias e impunidad de los poderosos y los que han sido designados (policías) para «mantener el orden cívico» que se les escapó de las manos; no obstante, dentro de su pequeñez han aprovechado el silencio de los cuarteles para abusar sexualmente de mujeres chilenas con el miserable poder masculino de la fuerza física. Esta es el arma que los asustados machos utilizan de una manera siniestra: la represión física hasta el duro y temible femicidio.

Con el Estado usando las mismas armas de la violencia, cegando a los que despertaron (más de 400 mutilados visuales) para provocar el miedo que silencia y ciega, como en los oscuros tiempos de la dictadura.

No contaban, no sabían que la desigualdad obscena, los permanentes abusos vergonzosos, la codicia exacerbada, la impunidad a ojos vistas, la discriminación brutal con los pobres y los más pobres, entre ellos: nuestro pueblo mapuche y la indolencia psicopática, junto a esquilmarles a los ciudadanos hasta el último peso en algún momento iba a estallar en un movimiento social sin precedentes y sin políticos que puedan levantar las banderas, que solo pertenecen al pueblo que despierta.

Una sola consigna se alza en la multitud: «¡Chile despertó!», se quebraron las estructuras, el macho, el macho recio está descolocado, el gobierno formado por ellos, también, sin ninguna capacidad de salir de su racionalidad -para mí- enajenada en la ambición del control y del dinero; se encuentra sin poder comprender que Chile y las mujeres de nuestra patria (nuestra matria) despertaron, y que en su mayoría son más sensibles, más conscientes, más independientes y las encargadas por siempre de recordar la humanidad a través del amor y la compasión.

Demasiados son los elementos que se sumaron a la esencia femenina antes mencionada: la discriminación en los salarios, en las pensiones de jubilación, el doble trabajo (fuera y dentro de la casa) la responsabilidad en la formación de las hijas e hijos, entre tantas; hasta que la voz femenina y sumisa, se convirtió en clamor y los ancestrales gritos contenidos y silenciados se convirtieron en fuerza. Esa fuerza conmovedora de «Las Tesis» que generó un movimiento femenino mundial, rompiendo el mutismo de tantos tiempos, denunciando al «macho opresor y violador».

Sin embargo, como en todo despertar de conciencia, las mujeres hemos pagado altos costos, desde la denostación de las ideas de igualdad hasta el amedrentamiento de perder el trabajo…en fin y por ello es que terminó saliendo del silencio para agradecer profundamente a las adolescentes y jóvenes valientes que desafían al poder y caminan con paso firme por las grandes alamedas, para alcanzar la dignidad que a todos y todas en derecho humano nos pertenece.

Doy gracias a las abuelas con paso cansino que quieren respeto para sus nietas, a las nietas que quieren salud para sus abuelas; a las hijas que quieren para sus padres retribución digna por sus largos años de trabajo, a las madres que han criado solas y por último a las mujeres que están hoy día con su corazón constreñido ante el temor de que a este Chile que despertó le cieguen sus ojos.

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