Trotsky y el arte de hacer del show en vivo el corazón de la banda

«Guille» Peluffo y «Cuico» Perazzo hablaron de la esencia de la banda y de la presentación de «Los Valientes», que será el 21 y 22 de junio

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Hay bandas que uno no conoce realmente hasta haberlas visto en vivo. Que necesitan el escenario para adoptar su verdadera forma y mostrar su esencia. Trotsky Vengarán es una de ellas.

Si existe aún algún incauto que no haya visto aún un recital de la banda (los fieles de siempre no necesitan recomendaciones), háganse el favor de ir a La Trastienda el viernes 21 o el sábado 22, cuando Trotsky presentará oficialmente «Los Valientes», su último disco.

Comprobarán entonces que es imposible no sentir algo durante el recital. «Cuando se suba Trotsky al escenario, no va a pasar desapercibido. El fin es decir ‘nosotros somos Trotsky Vengarán, y hacemos esto’. Y tratamos de darte una patada en la cara», dijo «Cuico» Perazzo, histórico baterista de la banda que lleva más de 25 años tocando.

En la charla con La República también estuvo la voz de Trotsky, Guillermo Peluffo. Entre ambos, contaron los planes para los toques que se vienen, revelaron sus sentimientos ante el resultado final de «Los Valientes», y trataron de responder por qué la gente los sigue escuchando tras tantos años, lo que Peluffo no dudó en calificar, jocosamente, como «un misterio».

«La banda tiene algo en vivo»
Hay bandas que es necesario verlas en vivo. ¿Sienten que Trotsky es una de ellas?

Guille: «Sí. Nos lo resaltan mucho. Creemos que sí. Aparte planeamos las canciones pensando en el vivo, nos imaginamos ‘esta canción nos puede servir para tal parte del show; si la arreglamos de tal forma, puede armonizar de esta manera con el show’. Las pensamos así.

Creo que somos los culpables de que eso suceda. Pero sin duda la banda tiene algo cuando toca en vivo.

Por algo muchos productores con los que hemos trabajado al final de ver ensayos, probar grabar los instrumentos separados, todos terminan prefiriendo como suena la banda en vivo, a pesar de que tenga esas imperfecciones, de que no esté todo súper cuidado.

Es una banda que tiene su mejor… logra algo con las canciones en el vivo. Es cierto eso. Y en vivo también, el público también te alimenta de una manera, vos respondes. Tenés muchos años arriba del escenario y se empiezan a notar. Uno se siente seguro».

Cuico: «Es como decía Guille, todo gira en base al vivo. Desde el momento de la composición, uno se imagina las canciones tocándolas en vivo, no tocándolas en el estudio de grabación.

El estudio es un medio para llegar al vivo y tocarlas. Pensamos ‘tengo que grabar las canciones para que la gente las conozca y las cante en vivo’. No hay otra manera.

No pasa tanto por pensar ‘a esta canción tenemos que hacerle tal cosa para que sea más radiable’. El tema es en vivo. Y ahí demostramos que es donde nos sentimos cómodos, donde nos gusta estar, y donde transmitimos la energía que tenemos. Ahí es como entrar a la cancha y dar todo.

El toque en vivo resume lo que somos. Anda a vernos. Eso es Trotsky».

Pulido con los años
¿Cuál es la principal diferencia de los shows con el paso de los años? Supongo que no es lo mismo ahora que cuando tocaban en los ’90…

Guille: «No, ha cambiado mucho. Al principio, cuando empezás con tu proyecto artístico, te proyectas de una manera. Con los años, ya no te proyectas, ya sos. O, mejor dicho, te conviene asumir lo que sos.

Nosotros creo que nos dimos cuenta que sin tener atributos fuera de lo común, como le prestamos cuidado al show, con los años te das cuenta que el escenario tiene una fuerza impresionante. Que llegas muerto de trabajar, estuviste toda la semana preocupado por el laburo o la familia, pero cuando pisas el escenario es rocanrol. Es muy difícil de explicar.

Y no lo tienen todos los géneros. Yo he tenido la suerte de trabajar con otras bandas, en videos o lo que sea. Pero el rocanrol es el rocanrol. Se acabaron las pavadas. Acá no se puede parar y pedir que cambien algo. Esto es rock. Desde que empezaste hasta que terminaste, todo es responsabilidad tuya.

Entonces, aprender a sobrellevar los errores, con cierto jam, tratando de no ocultarlos. Todo eso va armando tu show en vivo. Vos empezás a sentirte seguro.

Yo creo que hoy el vivo de la banda está como soñado».

Cuico: «Hace muchos años nos dimos cuenta que es algo que tenemos. Lo cuidamos y es como una premisa para nosotros. Todavía nos sigue pasando de ir a lugares donde de repente no nos conoce nadie. Pero cuando se suba Trotsky al escenario, no va a pasar desapercibido.

El fin es decir ‘nosotros somos Trotsky Vengarán, y hacemos esto’. Y tratamos de darles una patada en la cara. Tenemos eso de ‘acordate que acá estuvo Trotskty’. Y me parece que eso es clave».

La alegría de «Los Valientes»
¿Quedaron conformes con el resultado final de «Los Valientes»?

Guille: «Desde el momento que te planteas seguir haciendo discos, más o menos con las mismas reglas que lo venís haciendo hace muchísimos años, el principal miedo es que no quede nada, que quede algo tibio, calculado.

Yo estoy contento porque me parece que es un disco que logra ese concepto de que sea una obra en sí mismo. Hay algo que funciona, tiene una lógica que no puedo expresar en palabras, pero que se palpa al escucharlo. Eso me parece un éxito en sí mismo.

Después es el tiempo el que acomoda las cosas, y es la gente la que elige. De repente hay gente que ahora no te critica el disco, pero sacás el siguiente y te dicen 2ahora sí me gusta’, que es una manera de decir que el anterior no les gustó tanto.

Uno no tiene que enojarse con la gente si no le gusta. Es una posibilidad. Pero sabemos que hay muchas generaciones de Trotsky que se enganchan generacionalmente con un disco y se desenganchan con los siguientes. Es algo que sucede todo el tiempo».

Cuico: «Después de tanto tiempo, está bueno ver que gente que se enganchó con el «Durmiendo Afuera» o con el «Pogo» teniendo cierta edad, después de muchos años vuelven y te caen a los recitales con el hijo. Empiezan a trascender las generaciones. Eso está buenísimo».

«Un show totalmente distinto»
¿Cuál es el plan para los toques que se vienen?

Cuico: «La idea es tocar el disco entero. Cuando hacemos presentación de disco no solemos hacerlo en orden.

Así que en eso estamos, en plena cocina de armar un repertorio que queremos que sea diferente a lo que venimos haciendo. A veces, por festivales o cierto tipo de shows, uno debe hacer cierto repertorio.

Es un show puntual, la presentación oficial del disco, y como tal el repertorio tiene que ser algo novedoso. No solo para nosotros, sino para la gente.

Ver con qué tema se arranca, cuando son los altos y bajos, dónde metes la pausa, donde los haces explotar. Todo eso tiene un pienso, y estamos en pleno proceso de eso.

Pensando en la escenografía, pensando en todos los detalles».

Guille: «Somos una banda que toca muy seguido. Muchas veces el público se repite, y acentuamos más en que sean distintos. Estamos invitando a la gente a un show distinto.

Esta vez va a estar todo el disco de «Los Valientes» adentro de un show de Trotsky Vengarán, al cual nosotros le tenemos mucho respeto. Así que va a ser un show totalmente distinto, pero un show de Trotsky Vengarán.

Es un desafío eso. Eso implica que la gente a veces tiene que estar arriba, y las canciones de «Los Valientes» que no son para estar arriba. Hay muchas que son para escuchar. El desafío es cómo articular eso al show».

¿Cómo ha sido el efecto de las nuevas canciones al tocarlas en vivo?

Guille: «La gente ha sido muy receptiva. Algunas canciones nos sorprendieron, de esas que digo que son para escuchar, que las pusimos en el show para que achiquen, y terminan explotando (risas).

Nos pasa con «Acá estoy», que era para bajar un par de revoluciones, generar otro clima, y de repente la gente está explotando. Y bueno. Pasa (risas)».

El misterio de la vigencia
¿Por qué creen que la gente sigue queriendo escuchar la música de Trotsky después de tantos años?

Guille: «Para mí es en parte un misterio. Yo prefiero no tocar ese tema, no tocar nada para ver qué hay adentro. Mientras funcione…(risas). Cuando no funcione lo estudiamos».

Cuico: (piensa…) «¿Por qué la gente nos sigue escuchando? Te diría que me gusta pensar, y así lo siento, que somos muy sinceros a la hora de hacer música. Hacemos lo que nos gusta hacer, y tratamos de transmitirlo de una manera que el que lo está escuchando le guste, lo disfrute, pase bien en un show.

Uno no pretende ser más de lo que es. Somos esto, y hacemos lo que nos gusta. Si te gusta, vení, sumate. Creo que ahí está la magia».

Guille: «Me gusta lo que dice Cuico. ¿Podés poner en la nota que lo dije yo? (risas).

Para complementar lo que dice Cuico, siempre mantuvimos la banda abierta para todo público. Nunca pensamos nuestras canciones ni nuestro show para un público específico. Es para todo el mundo. Siempre. No tenemos que complacer a nadie, y no tenemos por qué dejar afuera a nadie.

Si de repente, hay que mezclar el disco distinto a lo que uno lo mezclaría para que lo escuche más gente, se hace. No está ahí el riesgo artístico. Consideramos que está en otro lugar».

Cuico: «Y hemos aprendido a ser muy respetuosos. Respetuosos con la gente y con todo aquel que quiera invitarnos a tocar. Donde sea, estamos. En ese sentido, somos muy respetuosos, con nosotros mismos como banda, y a la gente. Eso creo que es clave».

El día que tocaron con The Ramones

A fines de 1994, la legendaria banda punk tocó en el Palacio Peñarol. Para sorpresa de muchos, incluidos ellos mismos, la recién nacida Trotsky fue elegida como telonera.

Pese a que cualquiera pensaría en ese momento como un sueño hecho realidad, «Guille» Peluffo quiso desmitificarlo.

«Fue emocionante, y le agradecemos muchísimo a quienes nos pusieron ahí. Pero no fue una experiencia grata, en el sentido de que no la disfrutamos en su totalidad. El show se pasó para el Palacio Peñarol, y la acústica no era muy buena.

Y nosotros tampoco teníamos el foco en mostrar nuestra música. Estábamos más preocupados por conocer a los Ramones (risas)», dijo.

Por su parte, Cuico contó: «No te olvides que fue en el ‘94, y hacía recién dos años que estábamos tocando. Recién nos estábamos conociendo, por decirlo de alguna manera».

«Guille» insistió en que «Fue más una conexión emocional. No se escuchaba nada. Digo todo para desmitificarlo.

Sí quedaron algunas anécdotas, como que les comimos todo del camarín (risas). Porque no nos dejaron entrar, si nos hubiesen dejado entrar, no hacíamos nada. Pero como nos prohibieron la entrada, hubo que tomarse toda la cerveza y comerse todos los sánguches (risas)».

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