#RepublicanasTres millones de brasileras contra Bolsonaro

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Al ponerse en contra de lo que el candidato de extrema derecha representa, el movimiento “Mujeres Unidas Contra Bolsonaro”, que alberga casi a 3 millones de brasileñas en su página de Facebook, denuncia justamente la imposibilidad de que el voto a favor de Bolsonaro sea un voto “antisistema”.

Lo que estas mujeres señalan es que no hay nada más a favor del sistema que Bolsonaro. Votarlo es votar a favor de lo que nunca ha sido de buena ley en Brasil, pero siempre ha existido. O a favor del regreso de los que nunca se fueron. Bolsonaro defiende abiertamente la violencia contra los grupos más frágiles, como mujeres, negros, gays, campesinos e indígenas.

Las mujeres son más de la mitad de la población en Brasil, pero todavía tienen poca representatividad en la política formal. Una de sus representantes más interesantes y prometedoras, Marielle Franco, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), concejala de Río de Janeiro, fue asesinada a tiros en un crimen que todavía no se ha resuelto y ha quedado impune, a pesar de que ya han pasado más de seis meses.

Su protagonismo político molestó a muchos que estaban acostumbrados a hablar solos y, de repente, vieron sus intereses amenazados por una mujer. Y no era cualquier mujer. Criada en el complejo de favelas denominado Maré, Marielle era negra, lesbiana y pobre. A lo largo de la historia de Brasil, ella representa a los grupos más frágiles y más violentados que, gracias a mucha lucha, empiezan a tener poder político. Fue entonces cuando la exterminaron a tiros, con un arma de gran calibre y uso restringido, en un tramo con las cámaras apagadas.

Con el gesto iniciado en internet y programado para llegar a la calle, las mujeres se han convertido en las protagonistas de esta campaña electoral tan compleja y delicada. El movimiento autónomo empezó con mujeres de Bahía, en el nordeste del país, lejos de las líderes del centro-sur y de los grupos feministas más conocidos de Brasil. En los actos públicos que realizan, ellas también esperan el apoyo de los hombres que aman a las mujeres.

La propuesta de estas mujeres es hacer actos supra partidarios contra Jair Bolsonaro y todo lo que representa. Bolsonaro es un hombre que, por sus declaraciones, ya ha demostrado que odia a las mujeres, tanto como su vicepresidente, el general jubilado Hamilton Mourão. Bolsonaro es un tipo clásico, el hombre blanco, que se siente superior solo por haber nacido blanco; heterosexual, pero del tipo que necesita pregonar su heterosexualidad, como si silenciarla pudiera de alguna forma amenazarla; que se siente más potente con un arma de fuego en la mano y, cuando no la tiene, simula con las manos la expresión fálica, como una afirmación de masculinidad que tiene que ser constantemente reiterada para que no se ponga en duda.

Un psicólogo posiblemente diría que Bolsonaro es un inseguro. En el hospital, haciendo el gesto de disparar con las manos, parecía un niño que quería aprobación. Pero debe de ser más complejo.

Bolsonaro falta al respeto a las minorías, raciales y de género, y estimula la violencia contra ellas.  Para Bolsonaro las mujeres no son objetos, sino un enemigo. En 2014, en la Cámara de los Diputados, dijo que no violaría a la colega Maria do Rosário (PT): “No mereces ni que te violen, eres muy fea”.

Sobre la baja por maternidad, conquista histórica de las mujeres (y también de los hombres), el parlamentario que aprobó dos proyectos de ley en 26 años de trabajo maravillosamente remunerado, afirmó en 2015: “Las mujeres tienen que cobrar un salario menor porque se quedan embarazadas. Cuando vuelven (de la baja), se toman un mes de vacaciones, o sea, trabajan cinco meses en un año”.

Al responder una pregunta de la cantante Preta Gil, dijo que sus hijos jamás saldrían con una mujer negra o serían gais: “No corro ese riesgo. Mis hijos han sido muy bien educados y no han vivido en ambientes como, lamentablemente, el tuyo”.

El “prejuicio” del que tanto se enorgullece Bolsonaro refiere a los homosexuales. Bolsonaro llegó a decir en una entrevista: “Sería incapaz de querer a un hijo homosexual. Prefiero que mi hijo muera en un accidente de coche a que aparezca por ahí con un bigotudo”.

 

 

 

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