Trabajadores de refugios piden que den la totalidad de partidas

Tras la manifestación realizada por Sindicato Único de Trabajadores de Instituciones Gremiales y Afines (SUTIGA) frente a Presidencia el pasado 12 de junio, fueron entregadas unas siete partidas a refugios.

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Los trabajadores del Programa Calle nucleados en SUTIGA, reclaman que al Ministerio de Desarrollo (Mides) que brinde a las Organizaciones de Sociedad Civil (OSC) la totalidad de los fondos requeridos.

«Hace un año, antes del cambio de gobierno, se aprobaron una serie de proyectos a manos de la organizaciones civiles y cooperativas, para gestionar refugios y centros nocturnos de emergencia, que aún no fueron financiados. Adjudicaciones que son producto de las licitaciones», explicó a LA REPÚBLICA la vocera del Programa Calle, Romina Orges.

«Las organizaciones fueron convocadas paulatinamente firmar y se efectuó el pago distintas OSC. Esto se concretó tras una concentración que realizamos frente a la Torre Ejecutiva», detalló Orges.

Sin embargo, el resto de los proyectos aún están sin financiar lo que imposibilita «el pago de los alquileres, la alimentación que utiliza la población con la que tratamos y el pago de unos 800 salarios», enumeró la vocera.

El total de usuarios que se atienden en estos refugios son «unos 1500». Tras el cierre de tres refugios a manos de una sola OSC, los usuarios tuvieron que «distribuirse por otros centros», lo que marcó «una pauta preocupante» para el trabajo «des profesionalizado y poco focalizado».

Orges indicó que existe también «una problemática a futuro», ya que la financiación de contratos que ya se habían firmado «llevó unos dos meses», mientras que aquellas cooperativas y organizaciones que no lograron la licitación en 2019, se vieron forzados a cambiar la forma de contratación, por «designación directa». Lo que, según Orges, cambia el paradigma de la atención a los usuarios de manera «sustancial».

Los trabajadores de refugios «en general trabajan en la noche» sin psicólogos, ni asistentes sociales, se vieron sobrecargados por el recorte de presupuesto. Orges estimó que cada trabajador hay 20 usuarios, por lo tanto, la atención, ante un eventual recorte, puede volverse más «asistencial». O sea, con el foco de sus tareas se basará en satisfacer las «necesidades básicas de los usuarios como son darle de comer, ropa» y no «en que la población deje de vivir en la calle».

Tanto para las OSC, que ya han cambiado de forma de contrato, como para las organizaciones que esperaron durante dos meses que se les brinden la partida tuvieron «una muestra a lo que atenerse». Lo que preocupa al sindicato, no solo por tratarse de «una desprofesionalización de la tarea», sino porque las licitaciones firmadas en 2019, culminarán en abril del año que viene y el «gobierno no se ha mostrado muy abierto al dialogo».

 

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