El cerebro humano tiene dos “relojes”Somos capaces de predecir el futuro

Al practicar deportes o tocar instrumentos musicales, a la gente le hace falta una perfecta coordinación y reacción, así que la mente aprende a “anticipar el futuro”.

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El columnista de la revista Psychology Today, Christopher Bergland, compartió sus impresiones del juego del tenista Roger Federer. “A los espectadores les parece que Federer tiene un sexto sentido”, es decir, el atleta parece estar adivinando la trayectoria de la pelota y se prepara de antemano para cada golpe.

Saber “predecir” dónde se encontrará la pelota o el disco de hockey es una capacidad necesaria del deportista experimentado. “Un buen jugador de hockey juega cerca de donde está el disco. Un gran jugador juega donde el disco va a estar”, observó al respecto el famoso jugador de hockey Wayne Gretzky.

Un equipo de investigadores de la Universidad de California en Berkeley se encargó de revelar cómo el cerebro humano logra “predecir el futuro”. Según el estudio, hay dos zonas del cerebro que permiten predecir la situación y ayudan a actuar de antemano.

Estas zonas son el cerebelo y los ganglios basales. Estos son responsables de la planificación de los precisos movimientos a la hora de tocar instrumentos musicales, practicar deportes o bien, cumplir con algunas acciones cotidianas.

“Juntos, estos dos sistemas del cerebro permiten que no solamente vivamos en el momento preciso, sino que anticipemos el futuro”, explica el neurocientífico Richard Ivry.

El científico junto con sus colegas reveló que cerebelo y los ganglios basales se reparten sus deberes. Es decir, cuando se trata de la necesidad de planificar acciones de acuerdo con la experiencia anterior, esta tarea es del cerebelo. Y si se trata de movimientos que deben seguir cierto ritmo, los ganglios se convierten en el sistema principal.

Para llegar a esta conclusión, los estudiosos llevaron a cabo unos experimentos con los pacientes que sufrían problemas de cada uno de los sistemas.

Curiosamente, si una de estas zonas está dañada, la otra trata de recompensar sus funciones.
Estas conclusiones permitieron refutar la antigua hipótesis de que es el cerebro entero el que se encarga de la capacidad motora en el deporte, la música o la vida cotidiana.

Los resultados del estudio no solamente arrojan luz sobre el problema científico, sino que también sientan las bases para la terapia de pacientes que sufren problemas neurológicos. (Fuente: Sputnik)

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