Científicos japoneses logran crear en laboratorio una sangre sintética compatible con todos los grupos sanguíneosSintetizan sangre artificial que permite transfusiones para todos los grupos sanguíneos

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Una de las fronteras con las que suelen toparse aquellas personas que necesitan donaciones de sangre para realizarse una operación delicada  es la posibilidad de que la sangre de los donantes sea incompatible con la suya propia. Esto quiere decir que es posible que el sistema inmune de los pacientes necesitados de transfusiones pueda reconocer la sangre ajena como una amenaza desencadenando toda una reacción inmunitaria sistémica que puede acabar en la muerte. A mediados de este año, sin embargo, un equipo de investigadores japoneses ha publicado en The Journal de la Asociación Americana de Bancos de Sangre (AABB) un estudio que ha permitido sintetizar artificialmente un tipo de sangre compatible con todos los grupos sanguíneos.

Sobre la superficie de los glóbulos rojos o eritrocitos existen marcadores o antígenos específicos a un cierto grupo de personas que pueden desencadenar una respuesta inmune en aquellas personas que no los posean. Existen tres tipos de antígenos sobre los glóbulos rojos: los de tipo A, los de tipo B, y el denominado factor Rh (Rhesus). También puede suceder que los eritrocitos no posean ningún tipo de antígeno en su superficie, por lo que a estos individuos se les llama «0» (cero).  Los individuos que recibieron de ambos padres los antígenos de tipo A terminan siendo de tipo A, aquellos que recibieron dos de tipo B son de tipo B, aquellos que recibieron uno de tipo A y otro de tipo B terminan siendo de tipo AB, mientras que aquellos que tenían uno de los padres de tipo 0 terminarán teniendo un tipo de sangre equivalente al de su otro padre, sea este A, B, o 0. Por otro lado se encuentra el factor Rh, que de estar presente sobre los eritrocitos del paciente se habla de sangre de tipo positivo, y de estar ausente se habla de sangre de tipo negativo.

Como los anticuerpos reaccionan contra los marcadores que no están presentes naturalmente sobe la superficie de las células del organismo que protegen, es importante asegurarse de que la sangre que se donará sea del mismo tipo que la del paciente que la recibirá. En los años 40 del siglo XX aún se desconocía el factor Rh y por ende era difícil comprender cómo era posible que algunos pacientes rechazaran transfusiones de sangre de su mismo tipo, ya que el factor Rh se encuentra presente en una gran mayoría de los individuos de una población, específicamente en el 85% de los casos. Para la minoría de pacientes que son Rh- entonces es necesario tener la precaución de no hacerles una transfusión de sangre que contenga factores Rh sobre sus glóbulos rojos. Por otro lado, los grupos O- son donantes universales, es decir que cualquier individuo puede recibir su sangre sin problemas, mientras que los AB+ son receptores universales, es decir que pueden recibir donaciones de cualquier tipo de sangre.

Este sistema de compatibilidades e incompatibilidades puede ser un problema en caso, por ejemplo, de accidentes múltiples o cuando un paciente se encuentra en una situación de emergencia sin encontrar donantes específicos de su tipo de sangre. Es por esto que los resultados obtenidos por el equipo de japoneses son tan esperanzadores, ya que permitiría prescindir de una preocupación antes central, ahorrando tiempo e incrementando considerablemente las posibilidades de supervivencia de los pacientes. Hasta ahora la novedosa sangre artificial fue ensayada con éxito solamente en conejos, pero se espera que ésta pueda ser utilizada pronto en humanos con buenos resultados. Además de eliminar de la ecuación del médico la compatibilidad entre tipos de sangre al momento de operar, esta sangre sintética de los nipones puede permanecer almacenada a temperatura ambiente durante un año, tiempo considerablemente mayor a los 20 días que duran los glóbulos rojos normalmente en las mismas condiciones.

«Es difícil almacenar una cantidad suficiente de sangre para transfusiones en regiones como islas remotas», comentó en un comunicado de prensa Manabu Kinoshita, profesor asociado de inmunología en el Colegio Médico de Defensa Nacional y miembro del equipo. «La sangre artificial podrá salvar la vida de personas que de otra manera no podrían salvarse».

 

 

 

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