#IdearioSin reserva

No se trata del «Fin de la Historia» como pretendieron persuadirnos con la tendencia de la posmodernidad apenas caía el muro de Berlín, sino, por el contrario, del comienzo de «otra historia», manipulada como jamás lo ha sido, determinada y dirigida hacia el «pensamiento único», estructurado y construido por los vencedores, los referentes del neoliberalismo reinante en este milenio de las grandes muertes.

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Habría al menos que poder vislumbrar el lugar que ocupa la vida en este sistema al que permanecemos, para decidir sobre nuestras existencias y arriesgarnos a avanzar sobre las usurpaciones, las expoliaciones y las neocolonizaciones.

Ir en contra de aquellos que usufructúan en ganancias hasta la sobrevida de seres exiliados del régimen totalitario del neoliberalismo… parias del sistema que se fugan sin retorno al averno de un mundo, gobernado por una economía despótica, como jamás se ha experimentado en la historia.

El sistema neoliberal es lo suficientemente flexible para adaptarse a las diversidades nacionales, pero también lo suficientemente «globalizado» para confinarlas poco a poco en el campo de lo folklórico. Severo, represor, despótico, pero difuso, escasamente visible, difundido por todos los espacios , en tendencias disuasorias de todo tipo, desde el diseño chatarra último «grito» de la moda reciclada en films producidos en revival de lo ya reciclado y elevado a símbolo de lo que hay que vestir, ver, usar, comer, hasta para los que están excluidos del sistema neoliberal antropófago, publicitado en medios gráficos monopólicos, sumadas las cadenas de TV y redes sociales controladas al límite del porno, con sus conductores ignotos, ignorantes y fantoches proxenetas, que conforman la opinión pública, que nutre de basura al espectador seducido y sin voluntad de dejar su pasividad de ente inútil en pleno acto de consumirse consumiendo vacuidad.

Las castas nacidas en el imperio del neoliberalismo, compuestas por «mascotas superstar» que responden a las corporaciones multinacionales reinantes en todos los frentes de batallas libradas por un puñado de dólares… estas «moscas de la diligencia», jamás dejan de actuar, suplantar, excluir, acechar y expulsar del espacio del régimen despótico neoliberal.

A quienes se atreven a disentir, instalar nuevos paradigmas, de inmediato remasterizados y asimilados al pensamiento único que rige en el planeta, incitando seductoramente a una comunidad mansa y obediente a seguir los designios de esta casta privilegiada de recién llegados, kitsch y grosera… pero sus privilegios siguen siendo objeto de las fantasías y los deseos de las mayoría. Incluso los de aquellos que dicen sinceramente que los combaten.

El dinero, la ocupación de los puntos estratégicos, los puestos a distribuir, los vínculos con otros poderosos, el dominio de transacciones financieras fantasmas, el prestigio inventado, ciertos conocimientos vacuos, la confianza del «savoir-faire» adquirido en tienda de accesorios, el lujo ensordecedor que no conoce límites: lo ha invadido todo, acaparó todo, pareciera que fuera del Club Neoliberal no hay salvación, no hay vida… el neoliberalismo ha sabido imponerse con la violencia de la calma. La lógica de esta calma y violencia conduce a postulados fundados sobre el principio de omisión: el de la miseria y los miserables, creados y sacrificados por ella con sentenciosa desenvoltura.

Los efectos del sistema neoliberal, suelen ser criminales y hasta mortíferos… en nuestras regiones, lo podemos apreciar en toda Latinoamérica, hoy, aparentemente despertando de esta pesadilla, en Chile, Argentina y con posibilidades de hacerlo en Uruguay, si se abrieran los compuertas de la liberación en igualdad, sin dejar decaer y morir a los pueblos hambreados, sin techo y sin destino, sin atribuirles la responsabilidad a los que caen, a las multitudes discretas de desempleados que supuestamente para los políticos de ficción deberían tener trabajo o esforzarse para conseguirlo, a los que se ordena buscarlo aún cuando es de conocimiento público que las fuentes se han agotado… pudimos apreciarlo en el gobierno atroz de Mauricio Macri, el pastor mentiroso, seguido por millones de inundados de alegría a la carte, con un «si se puede» estar peor.

¡Cómo el despojado se queda sin recursos para seguir viviendo! Todo vacila, se vuelve frágil, incluso la vivienda, la calle se aproxima… son pocas las cosas que por derecho no se pueden ejercer contra el que carece de medios. Sobrevienen las clausuras, la marginación social, el síndrome del paria se convierte en la única realidad, acentuada por la flagrante racionalidad de un sistema insensible, castigador y fraudulento… así pues el pavimento, ¡menos duro, menos criminal que gobiernos asimilados al sistema neoliberal!

Cercados por una discriminación tácita, pero real, los expulsados de la vida, ¡ellos cometen la indecencia y el delito de no integrarse!… y me pregunto, ¿integrarse a qué?, ¿al desempleo y la miseria?, ¿a la marginación?, ¿ a la futilidad del tedio, al sentimiento de ser un inútil o un parásito?, ¿al futuro inexistente?… ¡Integrarse!, ¿pero a qué grupo marginado?, ¿integrarse al orden que niega de oficio todo derecho al respeto?, ¿a esta ley implícita que ordena que a los pobres se le asignen vidas de pobres, intereses de pobres (o sea ningún interés) y trabajos de pobres (si hay trabajos para asignar)?…

Estas palabras, plenas de sentido vital inmóvil, congeladas al pie de ninguna página, se las dedico a políticos de cualquier extracción , conductores y dueños de corporaciones mediáticas que todo lo malogran, a modelitos pseudoactricesescort con sumo poder en sus traseros, galardonadas en cuánto espacio se festeja la simulación y el simulacro, bailando por una pesadilla, a sindicalistas ladrones, a empresariuchos caretas sin una idea pero buenos testaferros, a los espectros que todo lo controlan y a los hijos de estos ejemplares que he mencionado, con vidas aseguradas de ser sólo un hijo de p., y tantos otros prescindibles, en esta sociedad del show ultramediático en que ha devenido la vida en este mundo, donde se desmoronan destinos , se agotan energías, se anulan trayectorias de millones de seres humanos, en libertad condicional.

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7 Comentarios
  1. Rodolfo Fouriel dice
    Tranquiliza saber que alguien como este Filósofo dice de manera formidable lo que muchos pensamos. Coraje enorme el de este personaje que excede la media de quienes escriben en medios, con temor y sin talento alguno para llamar a las cosas por su nombre. ¡Muchas gracias a LA REPÚBLICA!
  2. Max Zamora dice
    Cuando los pueblos se revelan no hay rey emperador cesar o lo que sea que aguante fuera con los gobiernos hambreadores. ¡Bravo Maestro!
  3. Verónica Milena dice
    Tenemos una batalla pendiente, inconclusa: es la batalla cultural. Mientras el 40% siga creyendo que el neoliberalismo es la salida, no podemos dejar de trabajar incansablemente para desarmar semejante falacia. A no aflojar, cada uno desde su lugar. VIVA LULA!!!! FUERZA EVO!!! ESTAMOS CON USTEDES PUEBLO DE CHILE!!!
  4. Anne Laboullerie dice
    Este artículo me ha parecido impresionante. Cómo hacer para no perder en lo irrelevante, que salgan adelante las propuestas que interesan, que se queden atrás los trolls, cómo se combina la opinión ciudadana con la experta… el modo en que se expresa Eduardo Sanguinetti, deja muy bien expuesto su pensar y sentir, nunca un paso atrás de la historia original.
  5. Marcos Iraola dice
    Horizonte muy interesante que nos abre Sanguinetti, treinta y pico de años después del curso y de la extensión del neoliberalismo a nivel cada vez más globalizado. Lo importante es que este neoliberalismo es el que ha dominado a partir de la conversión de la derecha ( Tatcher, Reagan) y de la izquierda ( Blair, Clinton) institucionales. Es importante entender así el neoliberalismo como un estilo de razonar que se ha ido imponiendo y que hay que analizar a fondo. Si lo reducimos a su peor expresión, que es la desrregularización de los mercados financieros y del mercado, no podemos entender de donde viene su fuerza. ¡Excelente su columna Filósofo de la Patria Grande!
  6. Sandra Luna dice
    Me puedo imaginar que tener un docente como este filósofo ha de ser demasiado interesante. Muchas gracias por compartir estos artículos Saludos desde México.
  7. Ramón Cruchaga dice
    Genius!!! clase magistral sobre la peste neoliberal

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