ENTREVISTAS EN TIEMPOS DE LA COVID-19Sebastián Bandera: “El teatro como gran bastión de la Cultura no debería ser lo último en abrir”

Actor, director, Licenciado en Ciencias de la Comunicación y ganador del Florencio 2018 como autor de canciones, contó a LA REPÚBLICA cómo vive la “nueva normalidad”.

Integró obras de compromiso social cómo «Día 16» sobre violencia de género. «Manos Limpias» denunciando la pedofilia y explotación sexual de menores.

Y recientemente -en España- la obra «6Seis, Todos somos culpables» sobre discriminación y homicidios de mujeres trans. Hoy habla para LA REPÚBLICA Sebastián Bandera.

Hace más de 4 meses comenzó la crisis sanitaria y los teatros fueron cerrados, ¿cómo recibiste esta noticia? ¿Qué estabas preparando?

Estaba en Madrid desde diciembre, dirigiendo «6Seis, Todos Somos Culpables» de Federico Roca, con elenco local en «La Encina Teatro». La misma semana de estreno, tanto el España como Uruguay anunciaron el cierre de espectáculos públicos. Lo demás es conocido. Siempre recordaremos esos días de marzo -sobre todo los españoles- como una semana de shock con viernes 13 incluido.

¿Hasta qué punto del montaje avanzaron?

Llegamos a exhibirla en un pre-estreno con público reducido, como para testear y ver qué ajustar al ensayo siguiente, que nunca llegó debido al decreto de no circulación en la fase cero.

¿Hiciste parte del confinamiento allí entonces?

Sí, en Alcalá de Henares, a pocas cuadras de la casa donde nació Miguel de Cervantes. Creí que me inspiraría escribir algo al respecto, pero pasé más tiempo jugando con mis sobrinos. Esa parte fue positiva, disfrutar tiempo completo de mi familia.

A partir de ese momento, ¿cómo transcurrió tu quehacer artístico?

Regresé a Montevideo porqué tenía 3 propuestas como actor para 2020. «Border» una Comedia Musical argentina, dirigida por Fede Lynch, que quedó para más adelante. Otra de Mariana Maeso «¿Dónde están las Sardinas?» que nos viene dirigiendo vía Zoom. Y por último «Más Vale Viuda…» con dirección de Ricardo Gracián sobre texto de Firu Fernández, que ya está casi lista.

¿Ya tienen sala asignada?

Sí. Estaba pautada en Teatro «La Candela’. Cuando nos den luz verde, saldremos al ruedo. Ojalá sea este año, para cerrarlo con alegría, que buena falta hace a todos. Nos tentamos bastante en los ensayos, así que esperamos oír muchas risas del público… con barbijo por supuesto.
Al día de hoy casi todo está funcionando y reactivado menos el Teatro. A esta altura esto se ha convertido en un hecho político. ¿Coincides con esto?
Sí, todo lo que involucra decisiones de gobierno termina virando hacia lo político. Más aún cuando hay silencio y desaires por parte de autoridades de un Ministerio hacia el sector que le incumbe. Y si no es político -como sostienen algunos- deberían limar asperezas para que no se perciba así.
Se autorizaron conferencias, conciertos y homenajes (en recintos similares a muchas salas teatrales) también shows en boliches y locales dónde hay música, donde el público habla fuerte, canta, se acerca, bebe, comparte seguido los baños etc. todo lo que expone al contagio y que en un teatro no ocurriría con ese nivel de intercambio.
Están activas las whiskerías, algunas con espacios para show, y dónde se genera, por obvias razones, contacto físico entre clientes y trabajadoras.
Se habilitaron cultos religiosos, sabiendo que, en la mayoría de ellos, además de los oradores, los asistentes se manifiestan, corean, rezan y alaban en voz alta; todos factores que producen las temidas gotículas de saliva. No entendemos cual sería la mayor contagiosidad en nuestras plateas, donde tendríamos un público silencioso y contemplativo.
En los vuelos habilitados y en el transporte público no hay 2 ni 3 butacas entre pasajeros ni altura de techos significativas. Y muchos viajes duran más que cualquier función de teatro o cine.
Sigo enumerando el contexto, para que el público comprenda el malestar y la sensación de injusticia que percibe el sector.
En Gimnasios, Canchas de Fútbol 5 cerradas, etc. los protocolos se han relajado y son situaciones mucho más riesgosas que cualquier distribución de público en ámbitos artísticos (donde nadie estaría sudando ni moviéndose de un lado a otro con la respiración agitada)

¿Qué razón puede haber que justifique este trato desigual?

Cuando no han leído nuestros protocolos ni accedido a solicitudes de entrevistas con representantes, suele oírse mucho la frase «es porque no somos negocio para ellos». Si ese pensamiento es cierto o hay alguien que lo piensa, está subestimando al sector cultural. Si bien está muy difundido el concepto de que en Uruguay nadie vive del arte, esto no es así. Hay muchísimas personas ganándose la vida con su actividad artística. Obviamente, no con nivel de estrellas de cine, ni figuras televisivas, pero sí con continuidad laboral y con ingresos que permiten sostener un hogar. Hay cientos, sino miles de familias que viven del arte y la cultura, tanto directa (artistas, personal técnico en salas, etc.) como indirectamente (proveedores, diseñadores, servicios conexos)

¿Porque crees que no se percibe esa importancia?

Lo he analizado en Comunicación y Marketing. Creo que, al no contar con estudios sistemáticos sobre consumo de bienes culturales, ni tener estadísticas que nos respalden (a excepción de algunos estudios de gestión propia como los del SODRE o Teatro Solís) no se visualiza la realidad con datos certeros y no se aprecian los beneficios de apoyar y potenciar la ‘Industria Cultural’ y las artes escénicas en general.
No contamos con una ‘Calle Corrientes’ o una ‘Gran Vía’ que concentre toda la actividad en un mismo punto, lo tenemos más disperso y obviamente con cifras menores, pero muy altas para la población que tenemos, la actividad teatral es muchísima y aunque no todas las salas agoten, mueven un amplio engranaje comercial en su entorno.

Integras el colectivo Primer Ensayo, ¿qué señales vienen enviando desde allí? ¿se hacen sentir las intervenciones que realizan?

Señales claras de que la Cultura necesita y merece no ser lo último en reabrirse. Sería un mensaje negativo para la sociedad. Así como nadie duda que la Salud esta primero, el teatro, como gran bastión de la cultura tampoco debería ser lo último. «Primer Ensayo» congrega trabajadores culturales de todos los rubros culturales, no solo artes escénicas. Y las intervenciones tienen llegada porque son pacíficas y diseñadas con ingenio artístico. Sin desplazar por supuesto ninguna representación gremial o sindical.

Hay una consigna que dice «Abran los teatros ya» y ahora se suma «Volvemos al Teatro el 7 de Agosto», ¿cómo se toma esta decisión?

Esas y otras consignas han surgido de diversas formas. Algunas como planteos colectivos con respaldo de agrupaciones referentes (como SUA, FUTI, Teatro El Galpón, Circular, etc.) y otras nacieron de inquietudes individuales, como el caso de artistas que por motus propio invitaron a colegas en sus redes, para reflexionar y buscar caminos alternativos, como regresar a la actividad en espacios no convencionales. Todas estas propuestas se dirigen a un umbral común: reactivar la actividad cultural y reabrir espacios para trabajar.

Apoyo económico insuficiente (6800 pesos), ¿se irá por la renta básica?

Se ha hablado tanto de esa cifra que hay gente que cree que ya se otorgó. Y nadie lo recibió aún. SUA procedió ejecutiva y velozmente a la compilación de datos y confección de la lista de posibles beneficiarios, pero no se ha hecho efectivo. Pero aun recibiéndolo, está pensado por 2 únicos meses, cuando ya ingresamos al quinto mes de paralización (o más, porque en el verano baja el trabajo y muchos arrancaban la zafra en marzo).
Encima, trabajadores que perciban cualquier ingreso vía BPS, así sea una cifra ínfima por una hora de clase dictada ese mes, quedan inhabilitados para obtener los famosos 6.800.
Y si estos aún no se han dado, lo de la Renta Básica lo veo más cuesta arriba.

Ley del teatro, ¿hay expectativas respecto a su instrumentación y puesta en marcha?

Expectativas todas, es una Ley aprobada. Debe instrumentarse, para que se levanten «telones» entre cultura y gobierno. Y poder apreciarnos con respeto, dignidad y orgullo de vivir en un país no solo democrático y solidario, sino también culto y trabajador.

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