#IdearioSe vino el invierno

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Se nos vino el invierno y con él, el frío. Podemos decir que el invierno climático y político, llegaron juntos para muchos de este bendito país. Pasado el acto electoral, comenzamos a ver el resultado del trabajo de cada partido político en su campaña. Después del acto electoral, el grupo periodístico de «Fogón en Fogón», decidió realizar una reunión de análisis del trabajo realizado por este grupo de militantes comprometidos en la lucha por los más desposeídos. Lugar de reunión, su casa en la ciudad de Buenos Aires, Regimiento Patricios 1941 piso 2, desde donde sale al aire la Radio comunitaria Grafica 89.3 FM.

Allí estuvimos el sábado por la tarde, en reunión de análisis de cómo se había trabajado, que aporte había realizado estos militantes que se encuentran viviendo en tierras extrañas, lejos de su paisito, sin que se les reconozca poder votar, ya sea con el voto consular o epistolar. Es algo tan injusto pues a nivel de América Latina el Uruguay es el único que no tiene voto en el exterior, pero el problema aun es mayor pues a pesar de estar a pocos cientos de kilómetros, son poco atendidos por los políticos del Uruguay.

Una de mis preguntas efectuada a los compañeros frenteamplistas era cuántos vinieron a votar: «Pocos, muy pocos tal vez no llegamos a cien». Ómnibus a Montevideo, no vino ninguno. Sí dos ómnibus que vinieron a ciudades del litoral, no se pudo coordinar nada con Colonia. La entrevista que me realizaron estos compañeros fue en mi criterio muy buena, no sé si las respuestas lo fueron, yo creo que sí.

Ya que estaba en esa inmensa ciudad que es Buenos Aires, salí a caminar, vaya si camine y anduve en «colectivo», tren y metro. La ciudad la encontré fría, con gente corriendo, muchos, pero muchos vendedores ambulante por todas partes. Hablamos con mucha gente, entre los que encontré uruguayos, algunos hasta vecinos nuestros, la curva de Industria, un quiosquero que se fue de Uruguay hace más de 60 años. Nos decía que Argentina cambió, que está muy mal para los sectores de bajos recursos, más que nada en estos últimos años.

Su rubro, los diarios y revistas en bajada, si se quiere en caída libre. Muy cerca del Instituto Alexander Fleming charlamos un largo rato con un cuidacoche de unos 20 años, nos decía que él trabajaba, de lunes a viernes, en un mercado de fruta cargando cajones, pero que hoy el salario era muy bajo y tiene una familia que mantener, así que sábado y domingo cuida autos en ese sanatorio. Agregó que Macri estaba matando a los pobres, él se había mudado a una Villa Miseria, al final del tren Mitre.

«Esta villa es muy problemática, droga, prostitución infantil, robos, por lo tanto mucha inseguridad, pero no encontré otro lugar para irme». Le digo que pensaba tomarme ese tren para observar algo, «no se baje en José León Suárez, pues a pocas cuadras para ambos lados hay dos Villas Miseria. No deje que se acerquen a usted ningún joven con gorra de visera, si los ve venir en bicicleta póngase contra la pared, ese barrio muy bravo. Sino vaya por el otro ramal que está la Quinta de Olivos, donde vive el Presidente, ese la roba en grande y hay lindos paisajes para mirar». Mucho agradecimos la opinión del joven, aunque igual fuimos para donde no quería que fuéramos.

Estábamos en la estación de Colegiales donde le preguntamos a una pareja por el tren para Suárez, «pasó uno recién, el otro demora unos 20 minutos», seguidamente me dice: ¿usted no es de aquí? No, soy de Montevideo; yo también dice el hombre de unos 50 años, soy de Villa Española, nací y me crié en esa zona, aunque ya hace unos 35 años que mi familia se vino para Argentina.

Estuve en varios lugares, en Formosa conocí a mi señora y nos vinimos a la Provincia. Aunque hoy está muy difícil todo, pues la vida está cara, creo que volvemos al 2002, aunque vea lo que dice ese cartel: «Con Cristina hay esperanza, el peronismo vuelve»- la Cámpora San Martín. Al llegar a Suárez me mostró hacia dónde no debía ir. Salimos de la estación, caminamos un poco, tal vez no todo lo hubiéramos deseado, entramos a una cafetería. Desde allí veíamos pasar muchas mujeres y hombres cargando sus cosas en coche de bebés, nos sorprendió la cantidad de gente.

Al retornar hacia Retiro, ya eran más de las cinco, Brasil iba ganando y nosotros observando la cantidad de hombres y mujeres ya mayores, niños solos, pero también con algo que podríamos decir que eran sus núcleos familiares. Muchos lugares con carteles que decían: «Campaña solidaria ayúdanos a ayudar. Recibimos frezadas, ropas de abrigo», otros decían: «Se recibe leche en polvo, comida, artículos de limpieza». Acércalos a un colegio, otro a una iglesia, otro a un club deportivo, otro… Cuando nos íbamos del barrio Colegiales vimos un gran cartel que colgaba de un balcón, el mismo decía: «Macri Gato. La mentira también es violencia».

En un bar cerca de la Estación Retiro, la moza, nos decía que los seguidores del gobierno estaban hundiendo cada vez más la Argentina, ella esperaba la vuelta de Cristina, pues la que se venía era de terror y por lo pronto estaba en la espera de no tener que emigrar, aunque ella y su familia no resistían más. Nos comentó algo que se podía ver y eran los cientos, miles de personas que dormían en las calles o debajo de los puentes. En esos momentos recordé a todos nuestros políticos rosaditos que cantan loas al gobierno de Macri, pero algunos blancos fueron más lejos pidiendo consejos a su asesor Barba. De este último consejero tal vez nos libremos pues cobra bastante caro, para algunos bolsillos.

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