Una interpelación del presente hacia el pasado recienteSe inauguró la muestra Ser mujeres en la ESMA

0 74

La exposición presentada en el sitio de la memoria ofrece una mirada desde la perspectiva de género sobre los delitos de lesa humanidad.

“En la ESMA hubo una asimetría de poder que posibilitó todas las vejaciones que sufrimos como mujeres” expresó la periodista y sobreviviente del centro clandestino Miriam Lewin ante un tribunal. “Nosotras éramos sus prisioneras y ellos podían hacer con nosotras, con nuestros cuerpos lo que quisieran. Eso fue lo que vivimos por el hecho de ser mujeres”, aseguró entonces Lewin.

El extracto del testimonio de Lewin se repite en loop junto al de otras sobrevivientes proyectados sobre la pared de una de las salas del casino de oficiales de la ex Escuela de Mecánica de la Armada, convertida desde hace algunos años en sitio de memoria. En la pared de otra sala, aparecen y desaparecen los nombres de todas las que pasaron por allí. Y más allá, más extractos de testimonios ploteados y aunados bajo el título que le da nombre a la nueva muestra temporaria del museo: Ser mujeres en la ESMA. Testimonios para volver a mirar.

La titular del museo, Alejandra Naftal, la definió como “un desafío” para el espacio. “Tomamos una interpelación del presente hacia el pasado”, explicó. Y le hicieron frente a partir de un trabajo conjunto que integró a varias mujeres sobrevivientes del centro clandestino. Dos de ellas, Ana Testa y Graciela García, participaron de la inauguración y remarcaron la importancia de que el sitio hablara desde la perspectiva de género “por fin”, insistió García.

“Es la tercera vez que piso este lugar desde que me liberaron. Me transpiran las manos”, contó la Negrita, que fue secuestrada en 1976 y hasta 1982 sufrió “controles” de parte de la patota de la Armada. Fue ayer porque le pareció oportuno celebrar que “por fin” se empezaban a hablar de “cosas que son tabúes”, como los delitos sexuales cometidos en la ESMA. Minutos antes, Testa había diferenciado las vivencias de las detenidas “más antiguas” de las que, como ella, habían llegado al centro clandestino desde 1979 en adelante. García apuntó que “siempre el propósito que tuvieron fue el de destruirnos. Y nos llevó muchos años reconstruirnos. No se salvó ninguna compañera y lo que es peor, luego a muchas las mataron. Algunas supieron cómo contarlo antes de desaparecer, otras enloquecieron”, sostuvo. Las primeras vejaciones que sufrían eran las de los “verdes” en Capucha, un sector en el último piso del casino de oficiales en donde se acumulaban los y las detenidos. Golpes, toqueteos, duchas sin intimidad y algunos casos de violaciones, reconstruyó.

“Los crímenes de violencia sexual fueron silenciados incluso por las propias víctimas. La Justicia durante muchísimo tiempo no dio lugar para que pudieran hablar de esto. Pero de repente algunas empezaron a hablar de todos modos, entonces empezamos a ver la sistematicidad en el delito. Descubrimos que era el plus de la violencia ejercida sobre las mujeres dentro de los campos”, mencionó ayer la fiscal Mercedes Soiza, durante el recorrido por la muestra.

Después de un año y medio de trabajo, el equipo del Museo Sitio de Memoria ESMA llegó a la exposición que se inauguró ayer. A partir de testimonios, investigaciones y libros que se preguntaron sobre el plus de violencia que sufrieron sobre sus cuerpos y espíritus las mujeres que fueron víctimas del terrorismo de Estado, se pone de relieve la perspectiva de género en la violencia institucional y genocida desplegada en ese centro clandestino, sus efectos y las estrategias para afrontarlos y, en lo posible, repararlos.

La exposición comienza en el mismo punto de partida de la exposición fija del museo con una autocrítica. Por un lado, todas las palabras que generalizan con el masculino en el texto de apertura habitual aparecen subrayadas, marcadas con un círculo y señaladas hacia “a”, “las”, “as”. Y al lado de ese texto aparece otro, nuevo, en el que se ofrece una explicación acerca del “silencio del guión museográfico acerca de la violencia sexual sobre las mujeres”. Allí, el equipo del sitio apunta que la muestra temporaria Ser mujeres en la ESMA dialoga con esa aparte de la historia reciente de nuestro país que fue “omitida” de la lucha temprana por la memoria, la verdad y la justicia y luego, los primeros juicios de lesa humanidad.

También podría gustarte

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.