A menos de dos meses de las elecciones internas, su liderazgo en el Partido Colorado se encuentra consolidado y ya piensa en octubreSanguinetti es partidario de formar una coalición «antes» de octubre

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A menos de dos meses de las elecciones internas (58 días), el liderazgo de Julio María Sanguinetti en el Partido Colorado se encuentra consolidado. El dos veces ex presidente de la República, reconoce que su reaparición en la vida política activa fue al principio como una «epopeya romántica».

Ahora, con las cartas a la vista y en virtud de la respuesta que ha obtenido, la política se ha transformado, para él, en un «grato ejercicio». El viernes al mediodía recibió a LA REPÚBLICA en el living del despacho contiguo a su casa de la calle Zorrilla de San Martín en Punta Carretas.

A los 83 años, el líder del movimiento Batllistas se encuentra en plena carrera electoral y ya piensa en octubre. Es partidario de conformar una coalición, en lo posible «antes» de la elección nacional, sobre «cinco o seis puntos esenciales» que «muestren las diferencias con el Frente Amplio». La base de este acuerdo, afirmó, se haría con el Partido Nacional y el Partido Independiente.

Teniendo en cuenta la difícil situación en la que se encuentra el Parido Colorado, ¿por qué aceptó lanzar su precandidatura?

Había fundado el movimiento Batllistas, a fines de mayo, principios de junio del año pasado, en virtud de una situación partidaria muy compleja. El Partido estaba sin dirección, sin liderazgo, había mucha gente que no encontraba el camino. Y muchas de ellas me vinieron a ver con la idea de que los liderara y pudiera, de algún modo, agruparlos.

Y así fundamos el movimiento Batllistas, con un doble propósito: el primero fue el de recuperar al Partido Colorado y que volviera a ser un factor de decisión en la elección; en segundo lugar, para instalar la idea del gobierno de coalición, entre las fuerzas opositoras, que no debiera quedarse a nuestro juicio, en la actitud de oposición, sino ofrecer una real alternativa.

Y así nos largamos, aclarando que no estábamos en la candidatura, y pensando que podíamos encontrar otras soluciones. Que no aparecieron. De modo que al final del recorrido, y en función de la buena respuesta que hubo, quedé en la necesidad de asumir la candidatura y así lo hice. Lo primero fue un deber de conciencia, o sea, cuando salimos era una epopeya romántica, era como levantar un pesado fardo. Pero luego, con el correr de los días, se fue transformando en un grato ejercicio político dentro del cual estoy.

¿Por qué eligió el 1º de marzo para hacer el anuncio?

El primero de marzo es una fecha simbólica institucionalmente. Desde 1830 está fijado como el día en que inician los gobiernos, para una proclamación entonces a una candidatura presidencial, parece ser un día bien adecuado.

¿Cuándo efectivamente toma la decisión?

Fue sobre el final, sobre los últimos días. Estuve reflexionando, no estaba resuelto aún, pero no encontré otra solución. Es decir, después que habíamos andado tanto, echar para atrás, era desandar lo andado. Y volver al desconcierto original. Ya a esa altura había salido también el movimiento de Talvi. A Ernesto (Talvi) había intentado apoyarlo como candidato, desde afuera, sin ninguna condición, pero él prefería la formación de un movimiento nuevo.

En definitiva, hay que respetar las decisiones de cada uno. De modo que por esa razón me fui. Se fue estrechando el camino, hasta que finalmente: acá estamos. Hoy, con alegría de haberlo hecho, me doy cuenta que si no hubiéramos formado Batllistas y no nos hubiéramos lanzado, difícilmente estaríamos en la posición que estamos.

Según todas las encuestas, usted lleva ya una ventaja apreciable respecto del resto de los precandidatos de su partido.

Sí, a la interna sí. Pero estoy pensando sobre todo en octubre. Mi mirada está un poquito más allá de la interna.

Y en ese sentido, usted ha anunciado su intención de conformar una coalición. ¿Cuál es la idea?

Soy partidario firme de formar una coalición habida cuenta que nadie tiene una mayoría suficiente, ni la va a tener. La oposición puede llegar a tener una mayoría en octubre y puede consolidarla en noviembre. Pero, a mi juicio, para consolidar a noviembre, el candidato que sea que llegue en esa posición, tiene que tener una expresión de apoyo que lo consolide.

Nadie va a tener 40%. Difícilmente alguien tenga 35%. Es decir que hay que -a mi juicio-, generar previamente a octubre, un compromiso sobre cinco, seis puntos esenciales, que muestren una visión del país, que muestren las diferencias con el Frente, en esos puntos esenciales. Y que sea una sustancia esa coalición, que no sea simplemente una coalición electoral, sumada para ganar. Sino que es la oferta de una alternativa al país. Es por eso que he insistido y sigo insistiendo en el tema.

Usted se ha reunido, sobre todo con dirigentes del Partido Nacional pero también ha hecho contacto con dirigentes de otros partidos, ¿con quiénes se siente más cercano para llegar a acuerdos?

Diría que más allá de lo que pueden ser amistades o afinidades personales, creo que el diálogo debe estar por igual con todos. La cercanía debe darse justamente en la definición de estos temas que he hablado. Yo supongo que el Partido Nacional y que el Partido Independiente, eventualmente supongo que el Partido de la Gente, también podría estar afín a esto. Pero fundamentalmente digo el Partido Nacional y el Partido Independiente, por todo lo que han hablado y por todo lo que han definido. De modo que ahí es donde sería la base de la configuración de esa coalición.

Algunos de sus detractores opinan que su reaparición sería como una admisión de culpa ante los hechos que derivaron en la situación catastrófica que le sucedió al Partido Colorado. ¿Qué opina al respecto?

Para nada. El Partido Colorado, como es notorio, tuvo una buena actuación electoral hasta el año 2000, cuando entregamos la Presidencia al doctor Batlle, fue con el Partido Colorado mayoritario, y diría incluso con más votos que los que yo había tenido en la elección. De modo que no siento ningún tema de responsabilidad personal, más allá de la que podemos tener todos los colorados.

La situación del Partido Colorado no fue una responsabilidad personal tampoco de Jorge Batlle, fue una responsabilidad de la crisis, la de 2002. Lo de 2002 fue una crisis importada desde Buenos Aires, porque fue una crisis bancaria básicamente, financiera, que luego devino una crisis económica. Y eso le pasó factura al Partido Colorado, le pasó factura, pese a que hoy nadie duda de que el manejo de la crisis fue el mejor. El manejo de la crisis fue el adecuado, y el manejo de la crisis le permitió al Partido Colorado entregar el país en 2004 con un crecimiento de algo así como el 5%.

Y eso lo reconocen el Dr. Vázquez y el contador Astori, en la primera Rendición de Cuentas. El Partido Colorado desgraciadamente pagó ese tributo, el tributo que pagan los gobiernos por situaciones de crisis. Pero hoy, mirado en perspectiva, significa sin duda que fue uno de los momentos mayores de lo que es el Partido Colorado, como partido, y de responsabilidad ante el Estado. Porque eso puso a prueba el sentido de responsabilidad que tenemos los colorados y especialmente los batllistas, ya que hicimos lo que había que hacer, y enfrentamos la crisis como había que enfrentarla.

Eso le dio al país una estabilidad y un enorme crédito internacional. Eso lo ha reconocido el ministro Astori más de una vez, porque cuando viene la bonanza internacional de los precios, que va desde 2004 hasta 2013, y que fue un factor internacional fundamental, fue una fuente de ingresos adicionales inesperados, que le dio al país una gran prosperidad y que pudo aprovecharla de modo cabal, porque justamente el país había mostrado cómo había preservado su credibilidad internacional, su crédito internacional y su solvencia fiscal.

Venezuela y el balotaje
Usted ha dicho que en el balotaje competirán quienes ven a Venezuela como una dictadura y los que no. ¿Sigue pensando lo mismo?

Por supuesto, porque quienes hoy siguen creyendo que Venezuela no es una dictadura, están haciendo una definición de principios para el Uruguay, para su visión. Cuando hablo de que esa es la gran alternativa del país, lo hago mirando no solo el fenómeno internacional, que es hoy una llaga en la democracia latinoamericana, sino lo hago pensando en Uruguay.

El uruguayo que no cree que en Venezuela hay una dictadura, es un uruguayo que no cree en la libertad de prensa, que no cree en la separación de poderes, que no cree en la economía de mercado, que no cree en la búsqueda de la prosperidad sobre los caminos de la globalidad y de la libertad de comercio.

Es alguien que está creyendo en los rescoldos lamentables de un populismo seudosocialista, que ha llevado a Venezuela a la catástrofe que ha llevado. Es decir, es una definición para Uruguay. Quien no vea que eso es una dictadura, es porque no responde a la visión democrática y republicana del Uruguay.

Es claro que es un tema opinable y que hay distintas visiones al respecto. Pero ¿cómo observa por ejemplo la intervención en Venezuela de países extranjeros como EEUU?

No, está claro. Está claro que Venezuela hoy parece ser también un rescoldo extraño de la Guerra Fría, porque tenemos claramente la intervención de EEUU y claramente la intervención de Rusia, clarísimo. También hay una presencia de China, que yo no sé si llamarla intervención, porque no parece estar explícitamente referida a la política, sino más bien a lo comercial.

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5 Comentarios
  1. King dice
    Viejo andá al Geriatrico Vomitivo ..miliquero..vende humo .la gente o la mayoria recuerdan como dejaron el Pais en principios del 2000…Viejo H D ….
  2. Luis II dice
    Yo era Colorado, es decir Batllista, por las ideas de Don Pepe Batlle. Confié en Sanguinetti pero como se apartó de las ideas que fueron bandera del Partido Colorado, como tantos correligionarios me fuí al frente. No entiendo que pretende este Sr. ahora. Pobre partido Colorado!!!
  3. alfredo alsamendi dice
    Si estará tirado el Partido Colorado que recurre a sus momias…Sanguinetti, un político hábil y experimentado, mantiene sus virtudes-innegables-, pero se quedó sin discurso. Es anti Frente Amplio. Carece de propuesta propia.
  4. jerry dice
    SANGUINETTY, LA OPCION SERIA SARTORI ,QUE TIENE BILLETERA «GORDA» .TODOS USD. SON LAMENTABLES!!!!!!!!!!.sin ideas,destruyendo siempre.
  5. ricotero dice
    Pero que diferencia de esta momia con el filósofo Eduardo Sanguinetti, tan adepto al bienestar de los pueblos y de la igualdad. Lástima que no el concedan la posibilidad de un diálogo picante en la Universidad, para el alumnado. Para alquilar balcones.

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