TEATROSandra Massera: “Nuestra defensa es el hacer y no detenernos”

El teatro sigue ofreciendo “Resistencia en Tiempos de Pandemia” y es el caso de esta actriz, directora, autora y profesora de actuación uruguaya.

En este nuevo ciclo de entrevistas, convocamos a una mujer integral del Teatro como es Sandra Massera. Quisimos conocer sus opiniones respecto a la situación actual, cuáles son sus proyectos y cómo ha afectado desde su mirada creadora (dramaturga, actriz, directora y docente), esta crisis sanitaria. Nos cuenta sobre los trabajos que tenía proyectados para este 2021 y la viabilidad a la que se enfrenta en un escenario tan incierto. Un placer poder contar con sus reflexiones, cargadas de sensibilidad, conocimiento y una gran cuota de amor hacia cada nuevo desafío.

El 13 de marzo de 2020 se bajó el telón debido el Covid19 y volvimos al teatro presencial en agosto del mismo año. Hoy el teatro y las artes escénicas en general volvieron a blindarse. ¿En qué situación te encontró, ensayando, escribiendo, dando clases?
Cuando comenzó esta situación primero pensamos, como creyó muchas veces la gente ante las catástrofes, que tal vez duraría unas pocas semanas. Luego empezamos a darnos cuenta de la magnitud de lo que se nos venía encima. En ese momento venía escribiendo mucho y todo ese verano había trabajado bastante pensando en tener ya listos varios textos para teatro antes de que el comienzo de las clases me absorbiera. Tenía cuatro nuevas obras casi terminadas, dos de ellas por invitación de otros directores de teatro.
A comienzos de marzo estaba volviendo a ensayar con Noelia Campo la obra La bailarina de Maguncia, ya que estaba previsto un reestreno en el Teatro del Anglo en el Ciclo Vidas en escena. Y ya teníamos agendado el comienzo de los ensayos de otra obra mía: Danza con personaje, junto a Andrea Hernández, Noelia Campo y Alain Blanco. Teníamos fecha de estreno para agosto. Es un texto que surgió a partir de un escrito de Susan Sontag y su percepción de la situación de la mujer como autora.
También tenía otro proyecto para concretar en 2020: a fines de 2019 nos habíamos reunido con Diana Bresque y Gustavo Alonso para trabajar juntos en breve. Me interesó mucho la idea y comencé a escribir una obra pensando en ellos como actores.
Estaba por esos días coordinando junto a Angela Figueiredo, la actriz de la obra 1975 que se había estrenado poco tiempo antes en San Pablo, su venida a Uruguay para hacer algunas funciones, y en el marco de ese mismo proyecto, reestrenar nuestra versión uruguaya con Laura Almirón.
Y ya tenía reservado el pasaje para ir a Lima al estreno de Beso de alacranes que estaba ensayando Augusto Mazzarelli allá. Nos habíamos reunido en febrero cuando él vino a Montevideo y estábamos felices con el nuevo proyecto.
Del Liceo Francés me habían invitado a dar unos talleres de iniciación al teatro a estudiantes de tercer año.
Recordando ese 13 de marzo me da la sensación de una película detenida en un fotograma con mucho movimiento congelado.

Es sin dudas un momento difícil para el teatro independiente. ¿Cuál es tu mirada hoy y ahora?
La situación es grave y no hay apoyos suficientes ni mucho menos para poder sostener nuestro trabajo como artistas y productores independientes. Nuestro grupo Teatro del Umbral nunca tuvo sede propia, aunque luchamos mucho en varias ocasiones para armar un espacio compartido. Sabemos lo que significa organizar un lugar desde el equipamiento, el acondicionamiento acústico y eléctrico, la limpieza, difusión, etc. Por eso al ver la situación algunos compañeros del teatro que con tanto esfuerzo habían logrado tener una sede, un lugar para generar encuentros e intercambios y que tengan ahora que detenerse, sobrevivir angustiosamente y hasta clausurar las salas, me genera mucha preocupación. Da una sensación de inestabilidad terrible. Si ya desde hace años ha sido una tarea titánica, ahora se vuelve del todo angustiante.

¿Esta situación llama a la resistencia o ante tanta apertura y cierre va disminuyendo el entusiasmo por crear, ensayar y no saber cuándo podrás estrenar?
Tenemos que unirnos cada vez más para defender nuestro trabajo sin dejar de pensar en los proyectos de creación. Nuestra defensa es el hacer y no detenernos. Las acciones concretas de resistencia por un lado y las acciones de creación desde lo artístico van juntas y no paran. Tan juntas van que se está asistiendo a proyectos que tienen como guía y eje estos asuntos que nos desvelan. Me parece que se ha demostrado la fuerza y presencia que es capaz de tener el movimiento teatral uruguayo.
Somos muchas/os los que no paramos nunca de trabajar y pensar en nuevas formas para no decaer y adaptarnos lo mejor posible. Es muy raro haber comenzado a ensayar por zoom, luego haber vivido la alegría de ensayar presencialmente y ahora de nuevo por zoom. Pero en nuestro caso y ya con dos fechas de estreno suspendidas, nunca paramos. A veces me pregunto si es una utopía esto de seguir y seguir, pero las dudas duran poco y en seguida vamos encontrando nuevas formas para no perder el contacto. Buscando y pensando mucho fuimos logrando trabajar con bastante profundidad en la preparación de un estreno que se ve incierto. Pero tal vez si esto no estuviera ocurriendo, no hubiéramos llegado a la elaboración conceptual y a los planes de puesta en escena que tenemos ahora.

Tú eres docente, además de dramaturga, directora y actriz. ¿Estás trabajando por plataformas? Y si es así ¿lo ves cómo la forma de trabajo del futuro?
Estoy trabajando bastante bien a través de plataformas, aunque obviamente se extraña compartir con los estudiantes la presencialidad. Con la nueva forma de trabajo se logra mucha concentración y aprovechamiento del tiempo y nos venimos adaptando lo mejor posible. Sin embargo, hay quienes se están sintiendo muy mal con esta nueva realidad y hay que estar alertas a esas preocupaciones. Y compensar con más comunicación escrita. Los estudiantes de artes escénicas han tenido que enfrentar muchos desafíos. Espero que este año en algún momento del segundo semestre podamos volver y reencontrarnos.
No veo a la docencia en la virtualidad como la forma exclusiva del trabajo en el futuro. No se pueden sustituir las clases presenciales. Lo que tiene de positivo es que estamos aprendiendo a manejar nuevos recursos técnicos y expresivos que sin duda se irán incorporando cada vez más a los trabajos.

Hay voces que dicen que esta pandemia está preparando el campo para la no presencialidad en las artes y sí para el uso de streaming u otras plataformas, ¿Estás de acuerdo, te adaptarías?
Me adaptaría a lo que fuera si no hubiera otra manera de trabajar. No creo que la virtualidad vaya a sustituir nunca a la presencia en vivo, esencia del teatro. Así surgió el teatro, como forma de encuentro y celebración con toda su carga de ritualidad y carnalidad. Y cuando una manifestación artística surge con determinadas condiciones y formas de expresión, siempre esas formas están vivas y permanecen. Podremos lograr sentir la emoción desde el sillón de nuestra casa viendo una obra por streaming, pero nunca será lo mismo. Los medios digitales están aportando muchísimo y eso es muy bueno y han formado parte importante de algunas puestas en escena desde hace ya muchos años. Son recursos que se integran y a veces suman. Pero el teatro es estar aquí y ahora con el público.

¿Cuáles son los proyectos de esta creadora que es Sandra Massera?
El estreno de Danza con personaje este año. Continuar también con el proyecto que tengo con Diana y Gustavo. Y por supuesto continuar haciendo funciones de La bailarina de Maguncia. El año pasado tuvimos la alegría de inaugurar la actividad teatral de la Sala Lazaroff con esta obra y de hacer funciones en la Sala del Centro Cultural Terminal Goes, Sala Delmira del Teatro Solís y Casa de Cultura del Prado gracias al apoyo del Plan de Fortalecimiento de las Artes. Teníamos agendada este año función en el Centro Cultural Artesano en Peñarol cuando vino el segundo corte de actividades. Esperamos ansiosamente poder volver.
Durante 2020 escribí el libreto de una nueva ópera a propuesta de mi amigo León Biriotti. Iba a ser nuestro cuarto proyecto juntos. Su muerte impidió concretar este trabajo que con tanto fervor estábamos compartiendo. En su recuerdo escribí la versión para teatro, que entregué a un grupo independiente que me encantó ver trabajar y que espero la lleve a escena en breve tiempo. Representará en cierto modo mi homenaje a León y a la ópera que ya no será.
Con respecto a las publicaciones, tengo casi lista la edición de un segundo libro de textos para teatro.

¿Tiene futuro el teatro independiente o estamos asistiendo a su agonía?
Estamos asistiendo a uno de los momentos más difíciles del teatro. Pero ya hubo otros momentos difíciles, por diferentes causas. Y siempre se salió adelante. No va a ser esta la excepción. No hay agonía posible acerca de algo que tiene vida propia y forma parte de la esencia humana. Y no es exageración: toda sociedad necesita del teatro casi como del aire que respira. Es nuestro espejo. Podrá haber quienes lo nieguen o quieran vivir de espaldas a él, quienes no quieran darse por enterados y hasta lo persigan. Pasó siempre. Una vez Louis Jouvet relató cómo su familia intentó hacerlo desistir de dedicarse al teatro diciéndole que era un oficio vergonzoso. Ante esa argumentación, Jouvet escribió: “Nunca he visto nada inconfesable en el teatro: allí no encontré nunca la vergüenza. Todo me resultaba encantador y ese encantamiento, a pesar de las vicisitudes, desánimos o cansancios no me ha abandonado jamás y me nutre y sostiene todos los días. Los sueños bienhechores que procura el teatro a quienes no los tienen o no pueden tenerlos, no puede darlos nadie más. La ilusión es el alimento del teatro, porque nos muestra la verdad”.

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