Sánchez estrena gobierno: sube pensiones y promete «diálogo» en Cataluña

Pedro Sánchez presidió ayer el primer consejo de ministros de su gobierno de coalición con la izquierda radical de Podemos y anunció una subida de las pensiones en España y prometió diálogo ante la enconada crisis catalana.

La primera medida del flamante gobierno, cuyos ministros tomaron posesión el lunes, fue un decreto de revalorización de las pensiones en un 0,9% este año.

Una medida que afecta a más de 11 millones de pensionistas, precisó el ministerio de Seguridad Social, y se sitúa ligeramente por encima de la inflación de diciembre (0,8%), para que los jubilados «no pierdan poder adquisitivo», explicó el socialista Sánchez.

También en el ámbito económico, Sánchez anunció que su gobierno renegociará con Bruselas sus objetivos de déficit en los años venideros, tras anunciar un programa de gobierno con Podemos que incluye un aumento del gasto público y medidas como un nuevo incremento del salario mínimo.

De momento, España espera haber contenido el déficit en un 2% del PIB en 2019, y el objetivo para 2020 es del 1,7%.

Hay «una realidad no solamente económica sino también política distinta, por tanto tenemos que negociar con ellos esa nueva senda de estabilidad», dijo Sánchez, recordando que la composición de la Comisión Europea cambió el pasado año.

El presidente compareció tras este primer consejo de ministros para aseverar que, cada 100 días, «vamos a rendir cuentas» públicamente sobre los «avances en cada uno de los ministerios».

Desjudicializar la crisis catalana

La coalición entre los socialistas y Podemos gobernará en minoría en el Parlamento, pero Sánchez insistió en que buscará «en todo momento el acuerdo», y se mostró confiado en que hay mayorías «alcanzables».

El dirigente enfatizó su voluntad de diálogo con el gobierno regional independentista de Cataluña.

La situación allí está enconada por las elevadas penas de prisión recibidas en octubre por nueve líderes separatistas, por su papel en el referendo ilegal del 1º de octubre de 2017 y el fracasado intento de secesión de ese año.

La pena más elevada -13 años de prisión por sedición y malversación- fue para el ex vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, líder de Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), uno de los partidos que posibilitó la investidura de Sánchez como presidente.

A cambio de este apoyo, el Sánchez instalará una mesa de diálogo bilateral con el gobierno catalán. Y ha prometido desjudicializar la crisis, es decir, diálogo en lugar de denuncias judiciales sistemáticas contra las iniciativas del separatismo, una estrategia cultivada en el pasado por el conservador Partido Popular.

«Si hay diálogo, si normalizamos y racionalizamos el debate y la crisis catalana, muy probablemente la vía judicial no tendrá el recorrido que desgraciadamente ha tenido durante estos meses y estos años», dijo al respecto este martes.

«No dejéis de criticarnos, no dejéis de presionarnos, eso significará que podemos hacer las cosas mejor», dijo Iglesias el lunes al asumir su cartera, dirigiéndose a los movimientos sociales y sindicatos.

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