ENTREVISTAS EN TIEMPOS DE LA COVID-19Ruben Tobías: “Estamos dispuestos a comenzar de nuevo, una vez más como toda la gente de teatro, siempre”

Hoy cuenta a LA REPÚBLICA cómo vive esta emergencia, un actor y director uruguayo en España.

Director, actor, hombre integral del teatro. Uruguayo en España desde hace varias décadas. Egresado de la EMAD. Un placer intercambiar ideas y conocer la realidad desde otro país, ya que esta pandemia es universal, como el amor y la necesidad del Teatro. Hoy responde Ruben Tobías.

Hace meses que en Europa están padeciendo el confinamiento debido a la Covid-19. En estos momentos se está dando más libertad de acción, ¿cómo vive un artista esta experiencia?

En principio, absolutamente sorprendido. En especial por lo inesperado. En pleno siglo XXI una pandemia no la esperaba nadie, empezando por China, que fue donde arrancó. Luego pasó a Italia, pero, de todas maneras, nadie pudo imaginar en lo que desembocó. Una pandemia universal. Y sin poder hacer nada más que esperar el desarrollo de la enfermedad que se llevó y se está llevando a miles de personas.

Tuve el placer de conocerte en Montevideo, estuviste en el programa Teatro al día hablando de Molly Bloom y pude luego apreciar tu estupenda labor actoral en el Teatro Solís. Poco tiempo después proyectos, giras no fueron posibles, ¿a partir de cuándo se puede pensar en retomar la actividad?

En mi caso, en este caso, mi labor fue de dirección. Nos llevó mucho tiempo ir “limpiando” el maravilloso texto de James Joyce e ir reduciéndolo para llegar a la hora y cuarto que dura el espectáculo. Ese tiempo también nos ayudó a que nos fuéramos conectando, cada vez más, como equipo teatral. “Molly Bloom” requiere un esfuerzo extra. Para empezar, no podemos olvidar que es un texto escrito sin puntos ni comas. Debo decirte, también, que trabajar con Henar Frías es muy “fácil”, es cómodo. Todo se habla y se comparte, pensamientos, ideas. Se ensaya. ¿Retomar la actividad? Por ahora y con la reducción del aforo en los teatros, no así en los aviones, la “cosa” se complica. Incluso los grandes festivales de verano no lo tienen nada fácil.
En cuanto al Solís, emocionante. Soy uruguayo, nací en Montevideo y soy EMAD, como ves, no digo ex. La época de Pepe Estruch nos marcó a todos y al teatro nacional también. Loreley Pose dice que fue la “época de los iluminados”. El Solís fue nuestra casa. Mi casa, donde vivimos una etapa irrepetible, llena de creatividad, ebullición y felices. En aquellos años la Escuela hizo giras, los exámenes eran, no solo en la Escuela, también en el Solís y en la Sala Verdi. Participábamos en las puestas en escena de la Comedia Nacional con todos los directores que, muchas veces, también eran nuestros profesores, pero en la Comedia éramos compañeros. Así fue que trabajé con Margarita Xirgu en “Pedro de Urdemalas”, entre muchas otras. Mi “vuelta” al Solís se debe a la invitación, que agradezco desde lo más profundo a Daniela Bouret. Reencontrarme con compañeros de la EMAD que aparecieron por el teatro y sin avisar, también me tocó el corazón y con amigos de la infancia y adolescencia igual. Montevideo fue y sigue siendo, un sentimiento fuerte. Ya de la familia ni hablamos. Como si no hubieran pasado los años.

Hablemos de un día de Ruben Tobías, de estos días a diferencia de los días con la actividad que imponen ensayos, y tantas cosas más que implican parar un personaje sobre el escenario

Me preparé, o al menos lo intenté, mentalmente. En principio creímos que iban a ser, solamente, quince días, pero ya con la segunda prórroga y las informaciones que iban llegando, se podía vaticinar que iba a ser largo. Los que vivimos tiempos de dictadura, quién más quién menos sabe algo de esto, porque a alguien le tocó cerca, piensa, o ve las cosas desde otro punto de vista. Había que estar encerrados, pero podíamos salir, así sea a comprar. Cuidándonos mucho, pero se podía. Así que me fui buscando lecturas, películas, series de tv., hay excelentes y, por supuesto, teníamos el teléfono. También estar en silencio. Tampoco se oían ruidos desde la calle, ¿Qué más podíamos pedir para esas circunstancias? Teníamos todo y tiempo y, como dice la canción de Serrat, “podíamos mirar fijamente al techo”. Que a veces viene muy bien.

¿Hubo en ti algún atisbo de deseo de hacer algún trabajo en cuarentena para compartir con el público por medio de alguna plataforma?

Leímos textos, buscamos posibilidades, pero al final no nos decidimos.

Molly Bloom, ese personaje bellísimo y potente, ¿ya tiene fecha para comenzar a trabajarlo, ensayarlo nuevamente y subirlo a un escenario?

Por ahora no. A causa de la pandemia y ahora con los rebrotes, todo lo que teníamos programado se quedó en aguas de borrajas. Parado. Veremos cómo evoluciona la pandemia, no tiene ninguna pinta de parar. Que no nos toque y retomaremos nuestras actividades.

Cuéntanos anécdotas de este tiempo donde todo fue tan diferente, ¿cómo se sale de las cuatro paredes al exterior teatralmente hablando?

No sé de qué cuatro paredes me hablas. Salimos bien. Como dijo alguien, caminando raro, como intentando estirarnos. Eso sí, con la cara tapada por el barbijo e intentando reconocer a los vecinos y saludando, porque con los aplausos a las ocho de la noche nos vimos a diario con muchos y hasta parecía que nos conocíamos de toda la vida. Hubo que agradecer de alguna manera a los sanitarios, cayeron muchos de ellos, muchos, los de la primera línea, los valientes, como bomberos, policía, conductores de ambulancias, camioneros proveedores, taxistas que llevaban gratis a los sanitarios a donde fuera y seguro que me dejo a varios colectivos más. También aparecieron las caceroladas y gente gritando “libertad, libertad”. No merecen una línea en este comentario.

¿Cómo se siente hoy Rubén? ¿Fue este un aprendizaje a pesar de ese retro gusto amargo?

Fue un aprendizaje, por supuesto. Muy duro. De apretar los dientes, pensar y creer que de esta salimos. No creo, ni hace falta, recordar todo lo que pasó en estos meses. Lo único que importa, nuevamente dispuestos a empezar, una vez más. Como toda la gente del teatro, de toda la vida. Siempre.

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