ENTREVISTA EN TIEMPOS DE COVID-19Rodrigo Spagnuolo: “La industria cultural sigue siendo algo muy frágil y relegado en nuestro país”

El actor, director y músico contó a LA REPÚBLICA cómo lleva adelante su “Resistencia desde el teatro” contra esta emergencia sanitaria que provoca una emergencia en el teatro uruguayo.

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Rodrigo Spagnuolo es un hombre integral de teatro, son varias las disciplinas que maneja y en todas tiene vasta experiencia. Por eso lo elegimos para una serie de preguntas dentro de este ciclo “Resistencia desde el teatro”.

Te desempeñas como actor, director de teatro y cine además de músico ¿Cómo surgió esta vocación por el arte?

Hay una base que viene de familia, por el lado de mi madre, Virginia Patrone, que es pintora, su padre, dibujante, y mi abuela, que era también una pintora excepcional, además de música. Ella me regaló la primera guitarra, me dio las primeras lecciones de instrumento y me prestaba su piano para que practicara. Su hermana Gloria era una bailarina increíble que estuvo muy cerca nuestro (hablo de mí y mis hermanos) y nos influyó mucho. Era natural para mí quedarme a un lado observando fascinado, mientras daba sus clases. Los Patrone eran una familia de marineros muy payasos, muy tanos que les gustaba caracterizarse y montar escenas graciosas para una cámara 8mm. Esas películas rondaban en casa cuando yo era niño y ese tipo de juegos se tomaban muy en serio. Siempre había vestuario para jugar, siempre había una atención especial hacia ese mundo en casa. Las primeras muestras mi madre las pintó de madrugada, después de que nos llevaba a dormir, en años de salida de la dictadura. Tengo el recuerdo vívido de levantarme de madrugada, caminar hasta el living, y quedarme un rato ahí, como hipnotizado con ese ritual del trabajo sobre la tela.
Todo este mundo creo que me hizo tomarme con naturalidad lo artístico, considerarlo un modo de vida desde lo ético y una expresión de honestidad. Lo demás se fue dando, un poco siempre en la búsqueda de acercar música y teatro, al inicio, y luego con la incursión del cine que es un amor que está ahí desde muy chico, de cuando a los 3 o 4 años, vivíamos frente a Cinemateca Pocitos y cruzaba la calle los domingos de mañana con mis hermanos, envuelto en una especie de nube mágica. Era lo máximo para mí.

Pasaste largo tiempo fuera del país ¿Cómo fue trabajar en España?

Me fui con 22 años y volví con 31. Me fui buscando un teatro nuevo, el circo, las artes combinadas, el cine, que era algo que acá en el 99 costaba mucho estudiar. Me fui además con mi compañera, con quien comparto el oficio audiovisual y de quién aprendí muchísimo (es una gran fotógrafa además de realizadora). Esos años son los que nos hicieron en nuestros oficios, me parece, donde nos exploramos y conocimos el mundo desde otra perspectiva. Fue una búsqueda profunda y removedora, que empezó con un año en Italia y después siguió ocho más en España. Allí pude trabajar como actor en la televisión, dirigir y escribir varias obras que se programaban en toda España, tocar con músicos de gran parte del mundo, componer para cine, afianzarme como guionista. Allí fuimos padres por primera vez y allí sigue viviendo gran parte de mi familia. Fue una experiencia que agradezco me dio mucho oxígeno y me sirvió, de alguna manera, para entenderme un poco más y entender nuestro contexto cuando volvimos. Una experiencia que me es muy útil leer la realidad desde el presente.

Estamos en plena crisis sanitaria, ¿cómo te ha afectado a nivel profesional?

A nivel profesional es soportable en cuanto a lo creativo, porque siempre podés trabajar en proyectos próximos. Es buen momento para escribir, profundizar en las ideas, estudiar, etc. Pero en cuanto a lo económico es un desastre total. Con la compañía Granja de Piratas tuvimos que suspender una gira a Colombia, otra a Argentina. Aplazar ensayos, estrenos… Perdimos toda expectativa de vender funciones contratadas quien sabe hasta cuándo, en fin. Peor casi imposible. ¿Es todo culpa de la crisis sanitaria? No, creo que esto evidencia que Somos un rubro que no tiene seguro de paro ni seguridad económica de ningún tipo. Somos un gremio sin fuerza, disgregado en múltiples asociaciones, que sufre siempre la cuestión entre lo profesional y lo amateur. Entre el trabajo pago y el trabajo por “amor al arte”, que es un término hermoso, pero muchas veces mal aplicado.
Yo me pregunto, si la gente no puede ir al teatro, ¿por qué el teatro no está ocupando las radios, los canales de televisión, las plataformas online? ¿Por qué los artistas no estamos trabajando ahí? ¿Por qué la asociación de productores audiovisuales le regaló las películas a Antel para que las cuelgue en Vera+, en vez de venderlas? No lo digo culpando la decisión, lo digo mostrando una realidad, Antel jamás puso un peso para comprar y difundir las producciones nacionales.
Esto habla del lugar que ocupa el arte en un país. Todos sabemos que en tiempos de encierro forzado lo que mantiene a la gente con oxígeno son los contenidos culturales. Cabe preguntarse entonces, todo este consumo, ¿quién lo está capitalizando? Amazon, Netflix, distribuidores-productores como estos a nivel mundial es impensable el beneficio que tienen. ¿Y a nivel local? ¿Los canales tradicionales, Antel, los canales del estado? ¿Qué parte de ese beneficio llega al rubro de los creadores e intérpretes artísticos? ¿Qué lugar está ocupando el oficio de actores, músicos y creadores en los medios? En este momento más que nunca deberíamos estar teniendo una participación grande en los medios. Se habla mucho de la formación de públicos, de las industrias creativas, pues bien, este es un momento fundamental para que el arte tenga protagonismo en lo mediático. Es el momento de fidelizar público, de darle lugar a la ficción nacional en los medios, de abonar el terreno para cuando las salas reabran, las de teatro, las de música, las de cine.

¿Cuántos proyectos tenías en carpeta? ¿Alguno se podrá cristalizar y de qué forma?

Para este año teníamos programado el estreno de Thelma, que es una obra de teatro para el público adulto inspirada en Hamlet. Con este proyecto ya empezamos los ensayos mediante zoom y es el que, por sus características, mejor vemos para implementar en un escenario de resistencia, de contaminación artística en un ámbito social lastimado por el miedo y la crisis que estamos viviendo. Somos conscientes que el teatro para que esté vivo siempre es una intervención en la realidad, y con Thelma estamos trabajando en esa dirección.
En cuanto al trabajo con Granja de Piratas estamos siendo un poco más cautelosos, porque trabajamos con un público sensible como es el familiar. Venimos trabajando en el estreno de una nueva obra de teatro cuyo título y tema todavía no queremos anunciar, pero es un proyecto muy querido y significativo para nosotros, en particular porque homenajea la obra de un creador enorme como fue Eduardo Mateo. Nuestra intención es poderla estrenar este año, por celebrar el 80 aniversario del nacimiento Mateo. Veremos si esto es posible, ojalá si, aunque, seguramente, la temporada larga de cartelera nos quede para el año próximo. Lo mismo con la reposición de los espectáculos que estrenamos el año pasado, Granja de Piratas Electroacústica y Calandria. La suspensión de las giras nos cambió todo el panorama, dejando todo un poco en el aire, a la espera de que las cosas vayan bajando a tierra.
Mientras, estamos lanzando unos videos nuevos para nuestro público. Los pueden encontrar en nuestro canal de Youtube, o en nuestras páginas de Instagram y Facebook.
En cuanto al cine, venimos con el productor batallando la búsqueda de financiación para un largo ambientado en el siglo XIX en la campaña nuestra y se llama Amalia y el diablo. Ha ganado el premio de desarrollo de producción de ICAU, pero todavía está lejos de producirse, le queda un trecho de búsqueda de financiación, ese largo camino. Lo que sí voy a rodar este año es un corto que forma parte del material de promoción del largo y una serie de videoclips que tengo encargados, pero todo esto esperando su momento, seguramente a partir de julio.

¿Crees que desde las entidades públicas se han desarrollado estrategias favorables para apoyar la situación de los artistas en esta época de crisis?

Creo que las identidades públicas han fallado. Unas más que otras, pero han fallado a la fecha. Las cosas que se vienen haciendo se hacen más para tranquilizar al público que por el bien de los artistas, el bien de la industria cultural y el bien de la población en general. Las instituciones se han preocupado de generar titulares que los dejan bien parados, pero con estrategias tímidas e improvisadas y recursos muy escuetos. Muchas veces, incluso, con mensajes que manipulan la realidad para que la gente entienda algo que no es. Para dar la impresión de que se hace algo nuevo por la crisis, cuando en realidad es lo de siempre más un par de cosas chicas, hechas de forma improvisada.
Faltan apoyos transversales, que incluyan a varias instituciones y garanticen la financiación de creación y exhibición artística utilizando los recursos de difusión que tiene el estado y captando el aporte de privados Es momento de que los artistas creemos y participemos de la comunicación mediática, para que cuando vuelva el contacto en vivo con el público el terreno esté fértil y el vínculo vivo.

¿Cómo es crear contenidos artísticos para los más chiquitos y para la familia en general? ¿Qué particularidades se tienen que contemplar?

Creo que un punto fundamental es la relación entre realidad y ficción. La participación de niños en la lectura de lo que hacemos hace que la realidad sea sacudida, evidenciando algunas cosas de lo más ridículas que los adultos asumimos con absurda naturalidad. Este cuestionamiento de la realidad es una herramienta poderosa, donde la imaginación y la inocencia tienen un lugar enorme y liberador. A partir de ahí es que surge la poesía y lo ético, porque al sacudir la realidad, al cuestionarla desde lo poético, se reflexiona sobre la ética, sobre el amor, sobre la honestidad y también sobre los límites del poder de la imaginación, que demuestran ser infinitos.

¿Cómo definirías el trabajo que desarrollan desde el grupo Granja de Piratas?

Creo que el nombre lo define de una forma divertida. Granja porque es un lugar en común, un terreno que trabajamos, mimamos y cultivamos en forma colaborativa una grupo de artistas que incluye muchas áreas y funciona como familia para producir esos frutos, el resultado de un trabajo en conjunto con amor que tienen formas de obras de teatro, canciones, discos, espectáculos musicales, videos, el libro.
Piratas en el sentido de loca pasión, de amor por la aventura, de conquista de sueños, de loca valentía para lanzarnos y terminar en caminos impensados, de vivirlo como lo vive el artista de circo que ha vivido toda su vida en la caravana, asumirlo como un desafío de cuerpo y alma.

Granja de Piratas ha tenido una gran visibilidad el año pasado con el estreno de espectáculos de distinto formato que han tenido muy buenas repercusiones ¿Cómo director de la compañía, que metas te propones?

Profundizar en lo que venimos haciendo. Ahondar en este lenguaje que venimos desarrollando como compañía, en esta poética que venimos descubriendo, encontrando, a partir de nuestro trabajo. Lo demás se mueve a partir de ahí, del trabajo mismo de lo creativo y de la comunicación de esto con el público, buscando defender siempre la creación en todas las etapas de la producción. Trabajo y más trabajo desde la gestación hasta la fase final de producción, es, al fin y al cabo, lo que perdura, lo que uno quiere dejar personalmente y lo que nos proponemos como compañía, lo que nos deja satisfechos.

¿Qué rescatás de este tiempo de insucesos?

Creo que todos intuíamos, en alguna parte de nuestro ser, que “algo” debería pasar. Todos sabemos que a la tierra la humanidad le viene dando en bolsa, que la injusticia social es algo impostergable, que la cultura de la superficialidad, de la estupidez, de la pos verdad necesitaba una sacudida. Realmente esta pandemia fue una noticia tremenda, pero creo que peor noticia fueron para mí las elecciones de tipos como Trump o Bolsonaro. Hace unos meses en Europa estaban baleando a los barcos con refugiados porque no querían recibirlos. El mundo de los cómodos basa su estatus en el estrangulamiento del tercer mundo, en guerras, en fomentar la inestabilidad política, social, económica, sanitaria, toda una enorme cantidad de mugre que se barre debajo de la alfombra en occidente y se tergiversa, oculta y manipula descaradamente desde un sistema de comunicación mediática corrompido hasta la médula. De golpe un poco de toda esa mugre apareció en las casas del primer mundo y se paró todo. El mundo puso el grito en el cielo. Un titular que me enfureció decía “África se prepara para lo peor”, porque estaba llegando el virus al continente. ¡” Lo peor”! ¿Se podrá ser tan hipócrita? ¿Siglos de desangrar a un continente como el africano, de empujarlo a las peores crueldades y el virus que te puso como loco es “lo peor”? ¿Peor que niños hambrientos armados disparando a otros niños hambrientos armados para las mafias de los diamantes? ¿Peor que siglos de dominación, desmantelamiento cultural y productivo, y una lista enorme?
No, peor, sin duda que no. Creo que en contrapartida a todo lo malo que trajo esto y ya lo sabemos, rescato por el otro lado que fue una interesante bofetada al primer mundo, una bofetada inesperada, que espero sirva para que la gente salga un poco de esa posición materialista superficial egoísta que viene manejando la tendencia global y permita que afloren otras cosas que tienen que ver con la empatía, la organización social y una forma de comunicación y colaboración más luminosa y elevada entre los habitantes del planeta.

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1 comentario
  1. Virginia dice
    Brillante, Rodrigo. Desde niño, doy fe.

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