#OpiniónRicos, conservadores y reaccionarios

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A casi un año de la celebración de las elecciones nacionales, la Expo Prado 2018 marcó un nuevo mojón en la fuerte sintonía histórica entre el patriciado vernáculo y la derecha política, con la tangencial participación, en esta oportunidad, de los militares.

En efecto, al exacerbado discurso del presidente de la Asociación Rural, Ricardo Zerbino, se sumó la insólita interpretación de la Marcha Tres Árboles interpretada por la Banda de la Escuela Militar, que disparó la tensión entre el gobierno y el Ejército.

Las palabras de Zerbino constituyen una inequívoca opción política de la agremiación empresarial, que, al igual que las otras cámaras que aglutinan a los propietarios de los medios de producción, apuestan fuerte a la restauración del statu quo neoliberal conservador que hizo añicos al país hace dieciséis años.

Confesamos que nos ganó la tentación de reproducir el discurso del presidente de la Asociación Rural de 2017, que es una suerte de réplica de la pieza oratoria pronunciada en esta edición de la muestra agropecuaria.

En efecto, en lo sustantivo, las reflexiones de Zerbino -que en esta instancia exhibió sorprendentes problemas de lectura y dicción- son las mismas que las del año anterior.

Al igual que los políticos de derecha, es realmente insólita la falta de creatividad y de imaginación del empresariado, seguramente condicionada por los recurrentes compromisos de clase.

Como otros referentes del gran capital, el presidente de la ARU representa la más rancia concepción del Uruguay conservador y patriarcal de neto cuño oligárquico, que detenta naturalmente el poder real, que es, sin dudas, el poder económico.

Al respecto, el vocero patronal aludió al desgastado subterfugio de la mejora de la competitividad, afirmando que el sector productivo está preocupado porque “los números no cierran, pero las empresas sí cierran”.

Salvo en el caso de los pequeños productores -que han sido asistidos por el gobierno mediante una batería de exoneraciones y de créditos- al alto empresariado de la ARU los números sí le cierran, porque siguen enriqueciéndose inmoralmente a costa del hambre de trabajadores a los que explotan despiadadamente.

Al tiempo de elogiar al supuesto movimiento de autoconvocados “Un solo Uruguay”, se quejó amargamente por los costos de producción, a los cuales responsabilizó por la pérdida de empleos.

Por supuesto, se trata de otra grosera falacia, en sintonía con el terrorismo verbal de los popes de la economía nacional. El origen de la desocupación, entre otras variables de naturaleza endógena y exógena, es el sistema capitalista concentrador contaminado por la inequidad y el egoísmo.

Obviamente, no faltaron las críticas al supuesto atraso cambiario, pese a la reiterada evolución del tipo de cambio, a la apreciación del dólar y a la depreciación del peso.

Es evidente que estos señores añoran los tiempos de las grandes devaluaciones como la de la devastadora crisis de 2002, que trepó, en pocos meses, a casi un 94%.

Aunque nadie niega que estas bruscas volatilidades del tipo de cambio favorecen al sector productivo, constituyen un auténtico banquete para los carroñeros especuladores y para los operadores de la economía casino. Por supuesto, estos fenómenos provocan estragos en el mercado interno y en el consumo doméstico.

Como no podía ser de otro modo, Zerbino se lamentó por la presión impositiva. Los que deberíamos quejarnos somos los trabajadores, que, con nuestros aportes financiamos al gran capital, que recibe generosas exoneraciones por parte del Estado.

Parece insólito que persista en afirmar que “cuando al agro le va bien, al país le va bien”, siendo que el sector agropecuario es el más concentrador y refractario a la redistribución.

Contrariamente a lo que afirma, la pobreza no sólo se combate con educación y trabajo. Se combate con justicia social, un concepto absolutamente reñido con la mezquindad de la oligarquía a la cual el empresario pertenece.

El orador entiende que “con este menor nivel de actividad va a aumentar el déficit fiscal, por lo que es imperativo reducir el gasto público, ya que no se ahorró cuando el viento era de cola para enfrentar en mejores condiciones estos momentos de turbulencia”.

¿De dónde recortaría Zerbino si fuera Ministro de Economía? Seguramente de las políticas sociales, que para los ricachones son un mero despilfarro, porque, en su concepción, el país debería estar concebido como un traje de medida para la clase dominante.

El mensaje del dirigente de la ARU revela la creciente polarización del patriciado uruguayo que, a medida que se acercan las elecciones, se alinea, cada vez más, con los partidos de derecha que representan sus deletéreos intereses de clase.

No en vano, históricamente esta corporación empresarial de elite nacida hace ya 147 años, ha apoyado a los gobiernos más conservadores y reaccionarios e incluso a la dictadura liberticida.

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1 comentario
  1. Mario Conde dice
    “El origen de la desocupación, entre otras variables de naturaleza endógena y exógena, es el sistema capitalista concentrador contaminado por la inequidad y el egoísmo.” De acuerdo!! Solamente superado por el desarrollo fuerte y vibrante de las economías de Cuba y Venezuela, en donde la prosperidad y la abundancia alcanzan a todos los ciudadanos! Derrotemos al capitalismo aquí también!!!

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