Reseña: La increíble historia de la Isla de las Rosas

«¿A veces no te dan ganas de irte a una isla y mandar a volar a todos?» ¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase? Un día estresante en el trabajo o en el lugar de estudios, una pelea con un ser querido, una frustración personal… las razones podrían ser muchas, pero la cantidad de veces que se lleva a cabo son prácticamente nulas.

Excepto para Giorgio Rosa, el ingeniero italiano que construyó su propia isla, alejado de todos, para vivir bajo sus propias reglas. La película «La increíble historia de la Isla de las Rosas» se estrenó el 9 de diciembre de 2020 y fue dirigida tanto como guionada por Sydney Sibilia.

¿Será casualidad que esta película se estrenará en un año en el que estuvimos condenados al encierro?

Giorgio Rosa (actor: Elio Germano) es un ingeniero joven, recién recibido que se caracteriza por hacer lo que quiere más allá de todo, por su rebeldía y su tenacidad. Tuvo una relación con Gabriella (actriz: Matilda de Angelis), cuya personalidad es todo lo contrario, es estudiante de derecho, tranquila y, justamente, terminó con Giorgio porque era muy arriesgado.

Tras un encuentro en el que, por haber construido su propio auto, sin matrícula, son detenidos por la policía, Gabriella le dice a Giorgio, enojada, que cree que puede hacer lo que quiera y vivir bajo sus propias reglas pero que en realidad no puede, que no puede construir una isla, y que aunque crea que es un genio, no lo es.

Pero nada detiene a Giorgio, que con su capacidad como ingeniero y la ayuda de un amigo que trabajaba con su padre, quien tenía mucho dinero, construye una isla de acero. Detrás de esto hay un acto de rebeldía, independencia, tenacidad, esfuerzo y eficiencia. Quieren libertad y hacen todo lo posible para lograrla, llegan hasta el final con tal de conseguir su objetivo.

Su amigo se rebela contra la obligación de trabajar con su padre y hace realidad su deseo de vivir sin obligaciones, tomar alcohol y disfrutar. En el caso Giorgio, deja atrás las normas para accionar y construye un lugar en el que nadie lo detiene.

Esta acción habla a gritos de un cambio, de un tiempo pasado de represión mayor que como ha enseñado la historia, trae como consecuencia revolución y búsqueda de libertad. Hoy en día vivimos en una sociedad en la que las marcas, las empresas y la publicidad tienen que cuidar cómo comunican a su público objetivo para no herir sensibilidades ni perder clientes.

Hoy en día habitamos un mundo en el que se defienden los derechos de grupos históricamente discriminados: mujeres, afrodescendientes, integrantes de la comunidad LGBTQ+, judíos, personas con capacidades especiales, entre otros. Hoy en día vivimos en una sociedad que le pone límites al humor, porque cuida sensibilidades heridas por años.

Hoy en día, después de tantas guerras, invasiones, dictaduras y eventos terroristas, se defiende la libertad al máximo. Hoy en día, por lo menos según mis aprendizajes y experiencias, aunque queda mucho por mejorar y superar, la represión de antes aunque hay otras- quedó en la historia y la libertad es bandera.

Después de construida la isla, el ingeniero instala un sistema de agua potable, y llegan nuevas personas. Entre ellos, Rudy Neumann (actor: Tom Wlaschiha), un alemán que perdió su ciudadanía alemana por rehusarse a ir a la guerra. Por lo tanto, vivía en Italia y trabajaba como encargado de Relaciones Públicas en un bar.

Descontento por tener que limpiar baños allí y al ser un alma nómade que no encontraba su lugar, lo que me recuerda a lo que mis padres me relataron de la triste historia del pueblo judío en el mundo, decidió irse a la isla. Como Ray Kroc (actor: Michael Keaton) en la película de la historia de la multinacional McDonald ‘s, Hambre de poder, Neumann lo cambia todo.

El espacio de acero en medio del océano que se caracterizaba por ser desierto y tranquilo pasa a ser una discoteca. De hecho, cuando Gabriella visita a Giorgio le dice: «Esto no es un estado independiente, es un club de playa, una discoteca». Una vez más, Neumann se rebela contra lo que había vivido, se niega ante lo que la vida le venía presentando y busca otra opción.

Esta película enseña sobre asertividad, sobre poner los propios límites, sobre honestidad con uno mismo y sobre todo, acerca de luchar por lo que uno quiere. Además, enseña sobre algo que siempre me pareció muy motivador y gratificante: sobre la unión y la revolución. Creo que esto es algo que las sociedades necesitan, cuando era más chica me preguntaba «¿Y ahora qué va a pasar? En la historia se ha luchado por tantos objetivos, se han hecho tantas revoluciones, marchas y protestas… ¿Y ahora? ¿Por qué vamos a luchar?

¿Dónde queda ese sentimiento de unión, de lucha y de resistencia?» Con el tiempo la vida y mis experiencias me empezaron a responder: el feminismo en las redes y en las calles, la diversidad sexual en los mismos espacios, el veganismo luchando por el planeta, los animales y la salud de los humanos… Al final, MacLuchan tenía razón, hay cosas que persisten, se adaptan, pero persisten. Hoy sigue habiendo lucha, pero en muchos sentidos es una lucha pacífica.

Como mencionaba anteriormente, Gabriella le dice a Giorgio que no se trataba de una isla, sino de una discoteca o un club de playa. Pero a Rosa esto sólo lo incitaba a luchar más, a probarle que estaba equivocada y a llegar más lejos con su lugar. Por lo tanto, escribe una carta a la ONU, que se comunica con las autoridades de Italia, y las relaciones entre el gobierno de Italia y la Isla se empiezan a tensar. En este momento de la película se empieza a desarrollar algo que me recuerda a la guerra fría, un tironeo constante de lucha de intereses.

Las autoridades de Italia pujan por destruir la Isla mientras Giorgio, principalmente, y posteriormente los integrantes auto designados de las autoridades de la Isla, luchan por defenderla y mantenerla viva. Hay una parte de la película que es muy simbólica, presenta a enviados del gobierno de Italia y a las autoridades de la Isla enfrentados.

Los primeros atacando y los segundos resistiendo. Esta imagen me recuerda a las colonizaciones españolas, italianas y portuguesas en América Latina, en la que soldados con armas desarrolladas atacaban a indios que no les habían hecho nada malo y que no tenían implementos adecuados para defenderse. Esta imagen representa la injusticia, la enormidad y la fuerza del poder, así como la destrucción y la hegemonía al máximo.

Los integrantes de la Isla no habían hecho nada que perjudicara a ningún otro país, solo escaparon de donde no fueron aceptados, de donde no encajaban o no se adaptaban a las normas, de donde eran obligados y reprimidos. Esta película habla a gritos de la intolerancia y la mentalidad cerrada, de la necesidad de imposición y dirección de las personas aún vigente en la sociedad actual.

En determinado momento de la película, una autoridad máxima del gobierno italiano está conversando con un sacerdote. Al final de la conversación, él, en su figura religiosa, le muestra una imagen de un diario en la que se ve la cola de una mujer.

En respuesta, le pide indignado y enojado a la autoridad que haga algo al respecto. «No es la cola lo que me preocupa, que de hecho me parece bella y proporcionada, sino lo que la cola representa.» es una frase cómica que me quedó de la película, y que habla, así como escribía anteriormente sobre la represión, de un cambio de tiempos. La religión, indudablemente, ha perdido parte de su lugar frente a la libertad, la emancipación de la mujer, la lucha feminista y la apertura de mentalidades.

Desde Uruguay, me llama la atención observar un Estado en el que la Iglesia influye en las decisiones de Gobierno. Con esto no quiero decir que esté mal, es respetable y considero que las religiones tienen muchos aspectos positivos, solo expreso mi sorpresa al estar acostumbrada a la laicidad.

Desde el punto de vista audiovisual, la película destaca por su dinamismo y su gran habilidad de mantener un motor constante tanto como la atención de sus espectadores. Desde el principio se manejan varias interrogantes a la vez: la relación entre Giorgio y Gabriella, que va y viene, los sucesos que atraviesa la Isla desde su construcción, sus cambios, su solidificación y la lucha por su existencia, historias de otros personajes como Mauricio y Neumann, la respuesta y el accionar de las autoridades, entre otros.

Además, al inicio se muestra a un hombre dirigirse, enfermo y en condiciones extremadamente frías, a una institución europea en Estrasburgo, y permanecer por varios días. Esto deja en el espectador otra incógnita además de las mencionadas a resolver, otro motor para seguir viendo la película.

En determinado momento, la cronología que se va mostrando se encuentra con lo que Giorgio viene relatando en dicha institución, momento en el que los hechos se ordenan para el espectador, quien queda con una sensación de ¿Y? ¿Y ahora qué pasa? Todo esto hace que el hilo narrativo se caracteriza por un excelente manejo. Asimismo, los planos de la isla y el agua alrededor, tanto de día como de noche, son espectaculares.

Por último, en un momento de tensión y de lucha entre las autoridades de Italia y los integrantes del gobierno autodesignado de la Isla, se pone de fondo una canción que habla de la destrucción. Esto me hace pensar en una triste historia en la que la fuerza y las armas le ganan a la libertad, la unión y la paz.

Con respecto a lo actoral, Giorgio encarna perfectamente el estereotipo de ingeniero estructurado, eficiente y que prejuiciosamente se suele llamar inadaptado. Es alguien que en su accionar busca solucionar problemas, resuelve como respuesta a lo que le plantean y representa de forma excelente la tenacidad y la perseverancia de esta figura histórica, el ingeniero y constructor real de esta isla.

Por otro lado, el personaje de Maurizio es un símbolo, un estereotipo vigente en múltiples libros y películas y un representante de muchas personas que uno suele encontrarse en su vida. Es el típico «tiro al aire», que no quiere trabajar, que desobedece a su papá, que está todo el tiempo tomando alcohol, que no piensa en las consecuencias de sus acciones…

Un personaje que, aunque a veces se confunde y tiene las mismas características, no es el mismo que Neumann, otro símbolo y estereotipo: atractivo, carismático, a quien le gusta ir de fiesta, quien logra gran concurrencia y llegar a las masas, que tiene lo que quiere con las mujeres pero cuando la situación se complica, no se hace cargo (si vieron la película van a entender por qué). Este personaje me recuerda a otro símbolo y estereotipo repetido en libros y películas: Gabriella, la joven tranquila y obediente que se ve atraída por el joven problemático, desobediente y arriesgado, Giorgio.

¿Por qué vemos tanto esta atracción de opuestos? ¿Será por proyecciones o situaciones inconscientes no resueltas en cuanto a la obediencia, pasividad, sometimiento y tranquilidad?

A la luz de lo dicho anteriormente, esta película me mantuvo atenta e intrigada de principio a fin, y me dejó muchas reflexiones. Entre ellas, y trayendo un comentario habitual de mi madre: «Los padres de mi generación somos demasiado permisivos, les dimos demasiada libertad», entendí una vez más el porqué de querer darnos tanta libertad. Al haber vivido una dictadura y una represión tan potentes y tan presentes, todo lo que querían era libertad, y eso fue lo que quisieron darnos.

Esto me remite a un reciente estudio sobre el coronavirus, que podría traer una nueva etapa de desenfreno sexual y derroche económico, me recuerda a un titular de un diario que decía «los nuevos años veinte». Me recuerda a memes que he visto en redes sociales que mostraban una imagen que comparaba los hijos de padres exigentes y mostraba a una persona en situación de fiesta, descontrol y excesos, con hijos de padres permisivos y mostraba a una persona tranquila.

Y esto último me recuerda a los estilos de crianza, que los aprendí cuando estudiaba Psicología, que explica cómo funcionan los distintos estilos de crianza: Negligente, Permisivo, Democrático y Autoritario y qué consecuencias tiene en los hijos. Lo curioso es que tanto hijos de padres permisivos como de padres autoritarios, suelen -no siempre ni sin excepción- hacer uso indebido de sustancias. ¿Será que tanto la represión extrema como la libertad total llevan al descontrol y los extremos? ¿Será que el punto medio es la receta ideal?

Una película excelente que recomiendo al 100% y deja muchas reflexiones, cuestionamientos y aprendizajes. ¿Cuánto poder es mucho poder? ¿Cómo puede ser que le otorgamos poder a personas que nos perjudican o nos reprimen por la fuerza? ¿Qué implica la democracia representativa? ¿Hay un límite para la libertad? ¿Debería haber condiciones a la libertad? ¿O la libertad no es libertad si no es total? Tenacidad, esfuerzo y eficiencia ¿se nace o se hace?

¿Y a ustedes? ¿Qué reflexiones les dejó?
Sofía Acher

1 comentario
  1. roberto dice
    La única reflexión que me dejó es, que si fuera su maestro sin dudas que le ponía un 0 en redacción……….

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