Renunció el ministro de defensa de Colombia

Fue en base a un escándalo en donde murieron 8 menores.

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La renuncia se conoció después de que la oposición lo acusara de revivir el fantasma de las ejecuciones extrajudiciales durante el debate de una moción de censura en su contra.

El ministro de Defensa de Colombia, Guillermo Botero, presentó su renuncia al cargo, antes de la previsible aprobación de una moción de censura en su contra en el Senado. La dimisión se conoce un día después de que la fortalecida oposición al Gobierno de Iván Duque lo acusara de revivir el fantasma de las ejecuciones extrajudiciales y de ocultar la muerte de ocho menores de edad en un bombardeo contra disidentes de la extinta guerrilla de las FARC a finales de agosto pasado.

«Es mi deber como ministro de Defensa tener una lectura adecuada de la coyuntura política, por lo que he decidido presentar renuncia al cargo», aseguró Botero al final de la tarde en un comunicado, después de reunirse con Duque y acordar que era la salida más conveniente. «Me permito informar que he aceptado la renuncia», escribió el mandatario poco después en Twitter. El presidente añadió que designó como ministro encargado al general Luis Fernando Navarro, actual comandante de las Fuerzas Militares. «Nuestro compromiso es continuar velando por la seguridad de los colombianos y combatir cualquier actividad criminal».

La renuncia, que se produce en medio de una grave crisis de seguridad por la oleada de asesinatos en el departamento del Cauca, es un innegable triunfo para la oposición, que había pedido en reiteradas ocasiones la destitución de Botero, constantemente rodeado de controversia a pesar de arroparse de la cúpula militar. Su salida, la segunda baja en el Gabinete de Duque en poco más de un año, ahonda la crisis de popularidad del Ejecutivo, debilitado después de las elecciones locales del mes pasado en las que el Centro Democrático, el partido de Gobierno, cedió terreno en las principales ciudades del país.

Botero, representante de los sectores más afines al ex presidente Álvaro Uribe en el Gobierno, había estado al frente de la cartera desde que Duque asumió la presidencia hace 15 meses. El antiguo dirigente empresarial arrastraba un considerable desgaste político, en medio de crecientes críticas a su gestión. Entre los múltiples señalamientos a su figura destaca el regreso del fantasma de los «falsos positivos» -ejecuciones extrajudiciales a civiles presentadas como bajas en combate-, con varios casos por esclarecer en un país que busca pasar página tras más de medio siglo de guerra. De hecho, sus erráticas declaraciones en torno a la muerte del ex guerrillero Dimar Torres a manos de un cabo del Ejército el pasado 22 de abril fueron una de las fuertes polémicas que contribuyeron a su caída.

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