EL PRESIDENTE DEL BANCO CENTRAL, ESPECIAL PARA LA REPÚBLICAReformar la Caja Militar es un acto de justicia

En momentos en que se debate la reforma de la Caja Militar tanto en el sistema político como, en particular, en la interna de la fuerza política de gobierno, se escuchan voces diversas que fundamentan la necesidad y las dificultades de llevarla adelante.

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Entre argumentos basados puramente en capacidades financieras del Estado hasta vociferaciones trasnochadas que acusan de sentimientos antimilitaristas, encontramos de todo en la viña discursiva. Este aquelarre amerita un poco de perspectiva conceptual e histórica. Nadie tiene la verdad en su puño, pero un poco de orden requieren las cosas.

El enfoque del primer gobierno frenteamplista

El planteo de reformar la Caja Militar no surge de la noche a la mañana en el último año y ni sólo por razones estrictamente fiscales. Como parte de la formulación de las orientaciones de la política económica en 2005 y con el objetivo de contribuir a la sustentabilidad del sistema de seguridad social en el país, el gobierno planteó la necesidad de reformar tres de las cajas estatales y paraestatales que atravesaban serios problemas financieros. La Caja Policial y la Caja Militar exhibían déficits extremadamente elevados que debían reducirse, a la vez que la Caja Bancaria iba en un sendero que la conducía inexorablemente a la imposibilidad de servir sus obligaciones en el corto plazo.

No sin esfuerzos de todos los agentes involucrados fue que dos reformas pudieron llevarse a cabo (la Caja Policial y la Caja Bancaria), mientras que la imprescindible reformulación de la Caja Militar se encuentra aún pendiente. La razón esgrimida en su momento para postergar su tratamiento fue que era necesario revisar primero la ley orgánica militar, ya que implicaría cambios importantes en la estructura de cargos y funciones de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, esto tampoco sucedió. No habiéndose aprobado la misma en todo este tiempo, no parece haber razones valederas que justifiquen soslayar la reforma de la Caja Militar, que actualmente arroja un déficit superior a los 550 millones de dólares anuales.

Repasemos someramente los casos de las reformas que lograron ser aprobadas, a efectos de verificar que en ningún caso se planteaban cosas más benignas que las que se discuten para la Caja Militar.

La reforma de la Caja Policial

El gobierno promovióa fines de 2005, el proyecto referido al Servicio de Retiros y Pensiones Policiales. Existía un antecedente de anteproyecto de ley del año 2001 que sirvió de insumo para la elaboración de la reforma planteada, así como los proyectos ya aprobados para la Caja Notarial y la Caja de Profesionales Universitarios.

La reforma paramétrica recogía innovaciones incorporadas en otros estatutos jubilatorios, al mismo tiempo que contemplaba las peculiaridades de la actividad policial y generaba herramientas que favorecían la transparencia y la sustentabilidad financiera del sistema.La reforma creó, adicionalmente, un régimen de transición para respetar ciertos derechos adquiridos.

Los cambios fueron múltiples.Seestipularon las causales de retiro común, por incapacidad total, por acto directo del servicio (propio de la actividad amparada) y por edad avanzada. Asimismo, se previó un subsidio transitorio por incapacidad parcial. En cuanto a la causal común se recogieron elementos del régimen general, exigiendo 60 años de edad y 35 de servicios. A los efectos de la configuración de la causal se estableció una bonificación para el subescalafón ejecutivo. Se mantuvo diferenciado el régimen de incapacidad total por acto de servicio, estableciendo una asignación jubilatoria mayor y topes más favorables que en el régimen común.

Se modificó también la determinación del sueldo básico de retiro, estableciendo como criterio el promedio actualizado de todas las asignaciones computables gravadas de los últimos 60 meses, pudiendo optar el funcionario, en caso de que pueda acreditarlo y le resultara más conveniente, por el promedio de los cinco mejores años de su carrera funcional.

En cuanto a las asignaciones, se fue al régimen común del 50% del sueldo básico de retiro cuando recién se configurara la causal, que puede aumentar hasta en un 5% más (a diferencia del régimen común, que solo llega al 2,5%) de acuerdo al número de años de servicios que se posean al momento de configurar la causal.En materia pensionaria, se adoptó en lo sustancial el sistema general y se realizó una igualación total de los beneficios del hombre y la mujer.

Para la financiación se determinó la aportación por todos los rubros retributivos que perciba el funcionario. En ese sentido se incorpora al régimen común de aportación las retribuciones percibidas por concepto de servicios a terceros (artículo 222 y regímenes análogos), riesgo de función y prima técnica, entre otras. Asimismo, se aumentó el aporte patronal al 19,5%, adecuándolo al de la mayoría de las instituciones públicas, y se estableció el pago de la contribución especial por servicios bonificados.

La reforma de la Caja Bancaria

Atento a las notorias dificultades que atravesaba la Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias, el gobierno impulsó, luego de un largo proceso de diálogo y negociación con las empresas y los trabajadores del sector, una reforma con el objetivo de brindar soluciones a dicho régimen previsional así como mantener coherencia con el resto del sistema de seguridad social.

Desde principios de este siglo se reconocía un escenario de crecientes dificultades y amenazas a las bases de sustento del sistema previsional, lo que se vio reflejado en un permanente deterioro de la relación activo-pasivo.A tal deterioro contribuyeron múltiples causas, tales como las reestructuras del sistema financiero, la introducción de tecnología sustitutiva de puestos de trabajo, la prohibición del ingreso de funcionarios a los bancos estatales hasta 2005, losprocesos de tercerización, etc.

Adicionalmente, la crisis del 2002 implicó un fuerte redimensionamiento del sistema, la pérdida de puestos de trabajo y, por tanto, de cotizantes activos al instituto.Las estimaciones indicaban el agotamiento de las reservas financieras para los primeros meses del año 2009, con la lógica consecuencia de la imposibilidad de enfrentar las obligaciones legales con sus afiliados.

En primer lugar se amplió el campo afiliatorio, estableciendo la incorporación de todas aquellas empresas y trabajadores que desarrollaban actividades financieras y que hasta el momento aportaban al Banco de Previsión Social. En segundo lugar se modificaron las bases de contribución, procurando no depender exclusivamente de la masa salarial vigente.

Al aporte patronal básico se sumó una prestación complementaria en función de la naturaleza y magnitud de la actividad desarrollada por la entidad contribuyente.En tercer término se adecuó el régimen previsional y el esquema de pensiones, tanto en las condiciones de acceso como en la forma de cálculo de las prestaciones. Finalmente, se determinó un aporte equilibrado del Estado, las empresas y los afiliados activos y pasivos para superar el desbalance financiero.

Con respecto al régimen previsional futuro, se equiparó la edad para configurar causal jubilatoria para hombres y mujeres, se aumentaron los años considerados para el cálculo del sueldo básico jubilatorio y se rebajaron las tasas de reemplazo.

La muy grave situación económico-financiera de la Caja Bancaria, así como el hecho de que sus reservas estaban prácticamente agotadas, obligaron a atender el déficit de forma inmediata, por lo que se establecieron contribuciones adicionales. La asistencia del Estado se materializaría a través de una contribución de igual monto que el aporte adicional que realizan los jubilados y pensionistas cuyas pasividades correspondían al régimen que se derogaba.El aporte de los pasivos se conformó a partir de la eliminación de la partida denominada “prima por edad” para aquellos cuya pasividad superaba las 12 Bases de Prestaciones y Contribuciones (BPC) y un incremento del aporte que realizaban los que tenían pasividades superiores a 10 BPC.

¿Y por qué no la Caja Militar?

Desde el punto de vista técnico, la revisión de la estructura paramétrica no reviste mayor desafío que la realizada para la Caja Policial. De hecho, el proyecto que está bajo el análisis parlamentario es bastante menos ambicioso que el de las reformas anteriores en casi todos los ingredientes relevantes. Las condiciones referidas al alcance, a los topes y a los parámetros de cómputo no son en ningún caso menos favorables.

Actualmente, prácticamente en todas las dimensiones del problema, los criterios y los parámetros (salario básico de cómputo, tasas de remplazo, aportes, topes, etc.) se pueden considerar de privilegio comparados con los de cualquiera de los otros institutos de seguridad social del país. Esto explica en buena medida la generación de un déficit que duplica el presupuesto del Ministerio de Desarrollo Social y que incluso supera el monto que se destina al conjunto de las políticas sociales focalizadas.

La necesidad de que todas las partes involucradas contribuyan a mitigar un déficit creciente e insostenible no la diferencia de los casos ya mencionados. El esfuerzo de los activos pasa esencialmente por las modificaciones del propio régimen para el futuro y el aporte del Estado es ya extremadamente voluminoso, sobre todo cuando se lo relaciona con la cantidad de ciudadanos que forman parte de este servicio de pasividades. Plantear una contribución al financiamiento de la Caja por parte de los actuales pasivos de más altos ingresos tampoco es una innovación.

Esta modalidad ya tiene lugar en el ámbito de la Caja Bancaria y su constitucionalidad ha sido confirmada por sendas sentencias de la Suprema Corte. Incluso no resulta del todo evidente la razón por la que esta contribución para los militares de alta pasividad se impondría sólo por un período de 18 meses, sin dudas un lapso demasiado corto cuando se evalúa un régimen de seguridad social. La contribución que realizan los jubilados bancarios no tiene un horizonte definido.

El tratamiento parlamentario de esta contribución no ha conducido a su aprobación, a pesar de que el 80% de los pasivos militares no lo iban a pagar y el grueso de la recaudación surgía de las pasividades superiores a los 100.000 pesos mensuales. Sin dudas, la izquierda y la sociedad sabrán evaluar las conductas en este tema que es, esencialmente, de justicia. Por su parte, plantear que estas iniciativas reflejan un sentimiento antimilitarista es tan absurdo como hubiera sido plantear que las reformas anteriores (en ningún caso menos exigentes que la de la Caja Militar) trasuntaban sentimientos antibancarios o antipoliciales.

Avanzar en este tipo de reformas en las que se afectan intereses de grupos específicos requiere evidentemente una alta dosis de decisión política. La experiencia muestra que esa decisión ha existido en los casos anteriores. Sin embargo, se ha demorado en el caso de la Caja Militar. No parece haber razones valederas para seguir postergando este proceso, que no sólo constituye una necesidad para las arcas del Estado sino un acto de justicia para con todo el resto de la población.

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6 Comentarios
  1. Peteco dice
    Pero mas bien que si! Todos todos los Uruguayos..pagamos retencion (impuesto renta personal) es un tributo justo y solidario..para reeinvertirlo en politicas sociales que abarcan desde bebes..niños..ancianos….gente con discapacidades. Etc etc ! Entre todos…todos..y en forma solidaria construimos un Uruguay de Justicia Social..equidad e inclusion social! Ze construye un Uruguay mas dinamico..moderno..tecnologico y pruductivo! No llueve oro del cielo,si todos los uruguayos no ayudamos a construir ese Uruguay Artiguista!!! No veo pq cual es la razon que esgrimen blancos..colorados y cia para que “las jubilaciones de los Militares”…sigan siendo “intocables”..y por encima…del resto de todos los Uruguayos…! “Alguna clase Social diferente”???? Y encima se Jubilan de 47 AÑOSSSSS….cuando la edad minima de todo teabajador hoy es 60 años edad y 30 de laburo? Cual es la gran diferencia de Militares y Civiles? “Alguna guerra que no nos enteramos ? Solo en Uruguay…nos dejamos hacer estas cosas!!!!
    1. Karol Novak dice
      amen de que esa institucion aparte de ser inservible, tiene una deuda con la sociedad por acciones criminales de primer orden. UN SOLO URUGUY !! nada de privilegios a sectores IMPRODUCTIVOS
  2. Peteco dice
    El Sistema Jubilatorio debe ser UNO..para todos los ciudadanos igual…mas alla de civiles..policias..militares! Hoy,30 años trabajo o funciones y 60 Edad..el futuro..dira si se debe ampliar! Y estudiar…con que porcentaje digno,del ultimo sueldo que se perciba a la hora de jubilarse…sea el monto de la futura Jubilacion…que sea digna! Para no padecer..a la edad que mas se necesita..el dinero y vivir con decoro..no sigamos la mayoria Uruguayos Jubilados,pasando sobresaltos economicos! Todos al menos(Ojala un dia se pueda reestructurar..todo el Sistema Previsional..y que hayan fondos,para hacerlo y que todo trabajador se Jubilara al menos con el 65 % 70 % …de su ultimo sueldo! Se terminaria padecimiento de Jubilados! Claro este Sistema se creo hace decenas y decenas de años atras! Ahora hay que mirar al futuro y planificar soluciones!!!
    1. Soyyo dice
      SI ESTIMADO PETECO. TAMBIÉN LA JUSTICIA DEBERÍA SER UNA, Y LOS TORTURADORES SIGUEN LIBRES. CONCUERDO CONTIGO, PERO LOS QUE VOTAN SON ELLOS LAMENTABLEMENTE, Y ALLÍ SE ACABAN LOS PRINCIPIOS, LA LOGICA Y LAS PROMESAS.
  3. JUBILADO dice
    Si será un acto de justicia, te lo dice un jubilado del industria y comercio que debió trabajar mas de 30 años y 60 edad para jubilarme con un tome totalmente injusto, miserable y contra lo que dice la constitución sobre los privilegios, los militares se jubilan con el 100% de su sueldo y un grado superior y con menos años de actividad, privilegios que no tenemos todos los uruguayos y que si tambien tienen los legisladores, así que los traidores de Dario Perez y Alzheimer Rubio, deberían promover que los legisladores que parece tan solidarios, asuman su responsabilidad y bajando sus sueldos y jubilaciones de privilegio para financiar este déficit de la caja militar que pagamos todos los uruguayos, así evitan que se graven las jubilaciones de sus amigos los oficiales superiores.
    1. JUBILADO dice
      en donde dice tome se debe leer tope

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