Los enfrentamientos que estallaron el domingo dejaron 98 muertos, número sin confirmaciónRecrudece el enfrentamiento entre Armenia y Azerbaiyán

Ambos rechazaron este miércoles los llamados internacionales a un alto el fuego y a entablar negociaciones, en el cuarto día de combates en Nagorno Karabaj, enclave separatista armenio en territorio azerbaiyano.

El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, cerró la puerta a unas negociaciones inmediatas, horas después de un voto unánime del Consejo de Seguridad de la ONU para poner fin a las hostilidades y «retomar cuanto antes negociaciones constructivas».

«No es apropiado hablar de una cumbre Armenia-Azerbaiyán-Rusia, en un momento en que hay intensos combates», dijo a la prensa rusa, según la agencia oficial de noticias Interfax, considerando que «para que haya negociaciones es necesario una atmósfera y condiciones adecuadas».

Antes que él, el presidente azerbaiyano, Ilham Aliev, se mostró también firme: «El primer ministro armenio declara públicamente que Karabaj es Armenia, ¿de qué proceso de negociaciones se trata?».

El Kremlin, que reclama el cese inmediato de los combates, los más graves desde 2016, dijo estar dispuesto a una mediación, en una región muy inestable que podría verse sacudida de lleno si estalla una guerra abierta entre Bakú y Ereván.

Bakú, la capital de Azerbaiyán, sin embargo, está «determinada» a combatir hasta que «no veamos claramente que las tropas armenias abandonan el territorio de Azerbaiyán», indicó la representación azerbaiyana de la Organización por la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

Según los balances oficiales, probablemente parciales, los enfrentamientos que estallaron el domingo dejaron 98 muertos, entre ellos 81 combatientes separatistas y 17 civiles de ambos bandos.

Azerbaiyán no comunicó ninguna pérdida militar, y los dos campos se acusan de haber iniciado las hostilidades.

El número de muertos podría ser mucho más importante. El ministerio azerbaiyano de Defensa indicó que el miércoles continuaban «intensos combates», y que desde el fin de semana, perecieron 2.300 separatistas armenios.

Al mismo tiempo que acusaba a su adversario de atacar posiciones civiles, el ministerio reivindicó la destrucción de 130 tanques, 200 piezas de artillería, 25 baterías antiaéreas y misiles tierra-aire S-300.

Por su parte, el portavoz del ministerio armenio de Defensa, Artsroun Hovhannisian, mencionó «137 tanques y blindados destruidos, 72 drones, siete helicópteros y un avión de guerra derribados. 790 soldados azerbaiyanos murieron y 1.900 resultaron heridos».

Por el momento, todos estos datos no se han podido verificar con una fuente independiente.

En los dos países, una retórica de guerra en estos últimos meses ha alimentado el fervor patriótico. Tras decretarse la movilización y la ley marcial en los dos territorios, numerosos voluntarios se presentaban para combatir en el frente.

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