¿Qué vio Neil Armstrong al poner el pie en la Luna?

El único registro visual del histórico alunizaje de Apolo 11 es de una cámara de 16 mm de lapso de tiempo (6 cuadros por segundo) montada en la ventana de Buzz Aldrin al lado derecho del módulo lunar. Ahora, la NASA ha publicado la reconstrucción de los últimos minutos del alunizaje del módulo lunar de Apolo 11 en la Luna.

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Las pequeñas ventanas del módulo y el ángulo en el que estaba montada la cámara impidieron que se grabara lo que vio el comandante de la misión Neil Armstrong mientras alunizaba.

El equipo de Lunar Reconnaissance Orbiter, una sonda espacial estadounidense destinada a la exploración de la Luna, reconstruyó los últimos tres minutos de la trayectoria del alunizaje. Los científicos utilizaron la navegación de referencia e indicaciones de altitud de la grabación de voz hecha durante maniobra. La reconstrucción tuvo en cuenta la latitud, la longitud, la orientación, la velocidad y la altitud del módulo. Esos datos se combinaron con las fotografías de alta resolución y topografía obtenidas de la cámara de la sonda (LROC).

Según la simulación, Armstrong pudo ver que el punto de alunizaje esperado estaba en la rocosa zona noreste del Cráter Oeste de 190 metros de diámetro. Por eso tomó el control manual y voló horizontalmente, buscando un lugar seguro para alunizar. En ese momento, solo Armstrong pudo ver posibles peligros y estaba demasiado ocupado guiando el módulo lunar para discutir la situación con el control de la misión.

Después de sobrevolar los peligros que presentaba el flanco de roca del Cráter Oeste, Armstrong vio un lugar seguro a unos 500 metros, donde descendió cuidadosamente a la superficie. Asimismo, en la grabación se puede escuchar la computadora que comunicaba el tiempo restante que queda de combustible para que el módulo pueda permanecer volando.

Armstrong logró alunizar unos 17 segundos antes de que se terminara el combustible.

Durante el alunizaje, Armstrong pudo inclinarse hacia delante y hacia atrás y girar la cabeza para obtener una vista que era mejor que la simple y fija que se presenta en la simulación, señalan los especialistas.

Asimismo, en la simulación se pueden ver las huellas de los astronautas, que no existían durante el descenso del módulo. Además destacan que el ángulo de incidencia solar en las imágenes de la LROC es prácticamente el mismo que había en aquel momento, así que se ven las mismas sombras.

El equipo de la LROC también reconstruyó la vista desde la ventana de Aldrin a partir de la trayectoria derivada, y la editó junto con la película original de 16 mm.

¿A qué huele la Luna?: Los astronautas lo revelan

Ya pasaron 50 años desde el lanzamiento de la misión Apolo 11 a la Luna. ¿Existen preguntas sobre el satélite natural que se quedan sin respuesta? Los astronautas de seis misiones Apolo revelaron algunos secretos lunares.

¿Tiene olor? ¿Cómo es? Los astronautas de las misiones de la NASA realizadas entre 1969 y1972 compartieron sus impresiones de volar a la Luna.

«Es realmente un olor fuerte», dijo por radio el piloto del Apolo 16 Charlie Duke. «Tiene ese sabor, para mí, a pólvora, y olor a pólvora también», precisó.

El astronauta de la siguiente misión, Apolo 17, Gene Cernan comentaba que «huele como si alguien hubiera disparado una carabina».

Su compañero de viaje, Jack Schmitt, remarcó que «todos los astronautas del Apolo estaban acostumbrados a manejar armas». Así que cuando dijeron que «el polvo lunar huele a pólvora quemada», sabían de lo que estaban hablando.

Cada astronauta tuvo la oportunidad de comprobar el olor después de las caminatas espaciales. Según los recuerdos, el polvo lunar era increíblemente pegajoso, se pegaba a las botas, guantes y otras superficies expuestas.

A pesar de que trataron de cepillar los trajes antes de volver a la cabina, siempre quedaba algo de polvo en sus trajes. Una vez que se quitaron los cascos y los guantes, los astronautas pudieron sentir, oler e incluso probar la Luna.

«No es como el polvo terrestre», explicó Butler Hine, supervisor del proyecto LADEE, una misión que la NASA lanzó en 2013.

El científico comentó que el polvo de la Luna es «áspero» y «un poco diabólico», pues se incrusta en huecos imposibles al seguir las líneas de campo eléctrico. Por eso resultaba tan ‘pegajoso’ para los astronautas.

El polvo lunar, o regolito, está compuesto por dióxido de silicio y es creado por los impactos de meteoritos que golpean la Luna y la quiebran en pedazos minúsculos, dicela NASA en sus Crónicas del Apolo. Además es rico en hierro, calcio y magnesio y en minerales tales como la olivina y el piroxeno.

Asimismo, el regolito no tiene nada semejante con la pólvora que consiste en nitrocelulosa y nitroglicerina.

Don Pettit, un ingeniero químico y astronauta de la Estación Espacial Internacional, propuso una explicación al comparar la Luna con un desierto.

«¿A qué huele el desierto? A nada, hasta que llueve. De repente el aire se llena de olores dulces y pastosos. El agua que se evapora del suelo lleva a su nariz las moléculas que estaban en el suelo seco durante meses», precisó.

La Luna es increíblemente seca, es «como un desierto de 4.000 millones de años», argumentó. «Cuando el polvo lunar entra en contacto con el aire húmedo en el módulo lunar, se produce el ‘efecto de la lluvia del desierto'», afirmó.

Una idea similar tiene Gary Lofgren, del Laboratorio de Muestras Lunares, en el Centro Espacial Johnson de la NASA. Opina que la Luna debe a los vientos solares ese olor. Los iones de los elementos de los cuales consiste el viento solar entran en el contacto con el aire del módulo solar y de este modo aparecen «quién sabe qué olores».

El astronauta de la misión Apolo 17, Jack Schmitt, supuso que el olor es la señal de que el polvo lunar es «químicamente activo».

Otra posibilidad es que el regolito se quema en el oxígeno que está en la atmósfera del módulo lunar. El proceso de oxidación es más lento que la incineración, por eso no producen llamas, pero sí el olor de la pólvora quemada, opinó Lofgren.

Traído a la Tierra, el polvo lunar pierde su olor. En el laboratorio de la NASA en Houston se almacenan decenas de kilogramos de regolito y no tiene ningún olor.

Los científicos creen que la causa es el aire húmedo y rico en oxígeno de la Tierra.

Los astronautas tenían unos contenedores espaciales para sellar el regolito dentro sin algún acceso de aire. Sin embargo, durante los viajes de regreso, la humedad y el aire lograron infiltrarse en los depósitos debido a las características físicas del polvo.

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