montevideoErrores admitidos: ¿Qué hacer ahora con el Corredor Garzón?

La Intendencia de Montevideo viene adoptando las medidas necesarias para corregir las deficiencias del Corredor Garzón.

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Esta vez la intendenta Ana Olivera afirmó que el plazo para lograr un óptimo funcionamiento será diciembre de este año.

En tanto, los usuarios del sistema de transporte capitalino en su mayoría están disconformes con algunas de las finalidades de este corredor, principalmente el relacionado con la sincronización de los semáforos. Esta situación está generando un efecto contrario al buscado, es decir que el tránsito se hace más lento, y los usuarios demoran más tiempo en realizar el trayecto entre Colón y el Centro de Montevideo.

Desde fines de 2012, cuando fue inaugurado el Corredor Garzón, hubo reiteradas críticas a su funcionamiento por parte de los vecinos. Incluso, este malestar de la población se vio reflejado en varias de las letras de murgas y humoristas en la pasada edición del concurso de Carnaval. La no resolución de los problemas surgidos llevó al relevo del ex director de Movilidad Urbana, Gerardo Urse y al reciente reconocimiento de la intendenta Olivera que en este proceso se habían registrado una serie de errores. No obstante, la jefa comunal, aclaró que la Intendencia está trabajando para subsanarlos en un plazo no mayor a 6 meses. Desde hoy, la empresa encargada de elaborar el sofware de coordinación de los semáforos estará implementando un plan B, con la utilización de un nuevo programa informático.

Incluso, está en proceso el remate de los locales de la terminal de Colón para ser utilizado en un centro comercial.

Ayer, un equipo de LA REPÚBLICA, hizo un recorrido por el Corredor Garzón y la terminal de Colón dialogando con los vecinos. En varias de las paradas de ómnibus se podía observar a obreros trabajando en los refugios, efectuando las terminaciones respectivas.

Si bien hubo un mayoritario descontento por el funcionamiento del Corredor, mencionando problemas en la demora de los viajes y de seguridad para el cruce de los peatones, hubo quienes destacaron la importancia que tiene la terminal de ómnibus, tanto como un espacio de protección ante las inclemencias del tiempo, como de seguridad personal.

Alba Rodríguez, una señora que aguardaba la línea G8 afirmó que en su caso “le servía” este cambio por la utilización de la terminal, pero sabía que a muchos los perjudicaba porque demoraban para ir a trabajar.

Raquel, una joven que aguardaba el ómnibus, al lado de Alba, discrepó con esta, al sostener que el Corredor Garzón es muy inseguro, y que existe una falta de coordinación en los semáforos. “Un peatón tiene 25 segundos para cruzar la avenida Garzón. ¿Un anciano puede hacerlo en ese tiempo?”, se preguntó.

Leticia estaba a punto de ascender a un ómnibus, quien se quejó que debe de salir antes para llegar a tiempo a su trabajo.

Jorge, dijo que los cambios del Corredor Garzón implicó modificaciones en las frecuencias de ómnibus. “En lo personal no me siento afectado”, acotó, y dijo que si se quieren implementar nuevos proyectos, “se debe de poner un poco de uno para que las cosas funcionen”.

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