¿Qué es la bioarquitectura?

Como su nombre lo anticipa, la bioarquitectura es una forma de proyección y construcción que se basa en materiales naturales, respetando el medioambiente y el equilibrio natural.

No solo se trata de construir con elementos procedentes de la naturaleza como la tierra, la madera, el agua, diferentes minerales, materiales reciclados, entre otros. Además de esto se busca establecer un vínculo equilibrado y armónico con la biodiversidad, el entorno y con las personas que habitarán la obra.

El uso y abuso de los recursos naturales desde hace ya mucho tiempo ha impactado de manera muy severa en la contaminación y deterioro del medio ambiente. Aguas totalmente contaminadas, bosques desiertos, suelos con todas sus propiedades dañadas, el aire sucio y hábitats y especies que van desapareciendo o quedando en el olvido. Esta situación además de ser alarmante, llama a tomar consciencia de lo que está ocurriendo y de que de continuar así los resultados finales no serán para nada alentadores. Volver a antiguas tradiciones y costumbres de respeto y convivencia pacífica con el entorno y la naturaleza es una de las opciones. La bioarquitectura funda la mayoría de sus bases y conceptos en esos valores y cuidados del medio ambiente, contemplando además las necesidades de las personas que vayan a habitar la construcción.

En la bioarquitectura es fundamental el rol del bioarquitecto. Aunque pueda parecer una premisa obvia, es importante destacar que muchas veces en el afán de querer diseñar y construir un lugar lo más biosustentable y eficiente que se pueda se cae en contradicciones como por ejemplo, incluir en el diseño de la obra materiales que no están disponibles en esa zona o lugar y que traerlos o transportarlos hasta donde son necesarios, provoca más contaminación que si se usara otro material más accesible y disponible en ese lugar. Es por eso que las ideas y el cuidado que le dedique el bioarquitecto a considerar todos estos detalles preservando toda la biodiversidad es fundamental. Se trata de mantener una coherencia entre los principios básicos que propone la bioarquitectura y la puesta en práctica, incluyendo todos los procesos para el armado.

La propia naturaleza es desde donde parte la inspiración, y desde donde se debería aprender más. En sus diferentes paisajes, zonas, climas y medios los animales han sabido cómo convivir con su entorno. Muchos otros, como las aves, son grandes maestros que nos muestran que con lo que se tiene alrededor se pueden construir refugios seguros y fuertes. En algún momento las antiguas civilizaciones estaban más en contacto y respetaban más a la naturaleza. A medida que fue pasando el tiempo y que las tecnologías fueron avanzando cada vez más y que el mercado fue teniendo cada vez más protagonismo, ese equilibrio y respeto se fue perdiendo, priorizando elementos «modernos», «mejores estéticamente», y con mayores comodidades.

Otro de los aspectos interesantes de la bioarquitectura es que ésta utiliza menos recursos y menos energía que la edificación tradicional. Esta característica, sumada otras tantas, le otorgan a esta forma de construcción el concepto de generadora de obras saludables, porque los beneficios son en todo sentido.

Son muchas más las ventajas que ofrece esta propuesta de arquitectura: se trata de construcciones mucho más baratas y requiere menos mantenimiento. Se utilizan variados y diferentes materiales reciclados, lo que reduce la explotación masiva de los recursos de la naturaleza. Integra tecnología sustentable que también tienen como base aprovechar eficientemente la naturaleza, por ejemplo el diseño de «terrazas verdes», instalación de paneles solares, un lugar para huertas orgánicas, entre otros.

Una de las propuestas o ideas más comunes dentro de este rubro son los denominadas jardines verticales. Se trata de revestimientos vegetales naturales que aportan muchos beneficios a la construcción y su entorno. Por ejemplo se consigue un aire más purificado, conservación del frío o del calor de la construcción de donde estén ubicados además de ser mucho más atractivo a la vista.

La propuesta de la bioarquitectura procura entonces generar espacios de manera responsable con el medio ambiente y los recursos de la naturaleza resultando además favorable también para la salud y bienestar de los usuarios, ya que el lugar donde vivimos y compartimos gran parte de nuestras vidas influye considerablemente en nuestra propia salud, y ésta en el entorno donde habitamos.

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