Propuesta de acuerdo salarial en tiempos de pandemia

Nadie puede dudar que literalmente el mundo entero, el planeta sin excepción, ha sufrido una afectación sanitaria con un impacto enorme sobre la economía y el trabajo.

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Los organismos internacionales pronostican una caída del PIB mundial de, al menos, un 3% y la OIT nos dice que el 80% de los puestos de trabajo en el mundo serán afectados, de una manera u otra, por el impacto de la pandemia.

Con respecto a América Latina, la OIT pronostica la pérdida del 11% de los puestos de trabajo en el continente y la Corporación Andina de Fomento espera que el PIB de la región caiga entre un 5 y 7%. A su vez, se espera que la pobreza y la marginalidad crezcan en forma muy significativa.

En nuestro país, que hasta el momento ha enfrentado la emergencia sanitaria de manera muy positiva, también estamos sufriendo un enorme impacto en la actividad económica y en los puestos de trabajo.

Hay sectores enteros de la economía que se han paralizado con la consiguiente afectación completa de su facturación e ingresos. Hotelería, turismo en general, todas las actividades vinculadas a la cultura, el deporte y el tiempo libre, el comercio, la actividad industrial en general, el transporte de pasajeros, dentistas, peluqueros, taxistas, en fin, una lista interminable de actividades afectadas radicalmente por un brutal e inesperado freno de la actividad económica y del consumo.

Esta situación está agravada por la incertidumbre sobre la duración de la emergencia sanitaria. Por otra parte, la reactivación es y debe ser gradual, cuidadosa y lenta; por lo que la recuperación de la producción económica es muy lenta. Por ejemplo, un bar no puede tener el mismo número de mesas para mantener el distanciamiento y eso implica menos cantidad de clientes, menor facturación y menos personal.

Obviamente este freno abrupto de la actividad ha tenido un impacto directo e inmediato en el empleo y los puestos de trabajo.

En febrero ya había casi cincuenta mil trabajadores en el seguro de paro y la tasa de desocupación había crecido hasta alcanzar los dos dígitos (10.5%) por primera vez desde 2007. Y en los últimos tres años se habían perdido más de cincuenta mil puestos de trabajo.

Pues bien, sobre esa situación previa de notorio deterioro del empleo, se produjo este impacto global abrupto e inesperado.

En abril hubo doscientos mil trabajadores en el seguro de paro y todo indica que esta cifra sea bastante similar en mayo. El número de personas ocupadas en el mes de marzo se redujeron en más de noventa mil personas que dejaron de estar activas.

El impacto también existe sobre cuatrocientos mil trabajadores informales que, como resultado del freno de la actividad, muchos de ellos también perdieron sus fuentes de ingresos. Y además existen casi cien mil empresas unipersonales de las que buena parte son trabajadores autónomos que carecen de cobertura por cese de actividad.

Por cierto, en el proceso de reactivación se recuperarán puestos de trabajo, pero todo indica que existe un alto riesgo de que esa recuperación no sea completa y aumente sustancialmente, por un tiempo, la tasa de desempleo.

En ese contexto y con un escenario en el que la producción de nuestro país sufrirá una caída muy importante, en la medida que las proyecciones indican que el PBI de nuestro país se reduzca en un 3%, fue necesario redefinir en consulta con trabajadores y empleadores, las características de la ronda salarial prevista para la mayor parte de los Grupos de Actividad a partir del 1° de julio de este año.

Por cierto, el plan original era poner en funcionamiento el mecanismo normal de los Consejos de Salarios con la correspondiente negociación por grupos y subgrupos.

Sin embargo, todo lo señalado al respecto aconsejó que la convocatoria y los contenidos de la 8ª Ronda Salarial tuviera características excepcionales.

La primera novedad ha consistido en establecer un período puente de un año, es decir una ronda de corta duración que permita transitar por estas circunstancias excepcionales para dar paso, dentro de un año, a una nueva convocatoria con las características normales.

Así es que en las últimas horas hemos presentado las pautas salariales que propone el gobierno para un tiempo extremadamente complejo con una enorme caída del empleo y una enorme afectación de la actividad económica y de la gran mayoría de las empresas con un pronóstico de 3% de pérdida de PBI.

Por eso la propuesta, que está para que trabajadores y empresarios hagan sus aportes y observaciones, toma en cuenta la enorme gravedad de la situación proponiendo un período puente con características especiales.

Los trabajadores tendrán el correctivo por inflación el 30 de junio y con ese correctivo recuperan la pérdida del poder adquisitivo del salario ocurrido por la aplicación de aumentos nominales anteriores como resultado de los contenidos de la 7ª Ronda de los Consejos de Salarios acordada durante el gobierno del FA.

El 1° de enero 2021 se propone un aumento nominal de 3% que, según los pronósticos de las consultoras, es una cifra muy cercana a la inflación acumulada del segundo semestre. Por lo que, a partir de enero, los trabajadores volverán a recuperar salario.

En atención a las graves situaciones que atraviesan algunos sectores de actividad en particular, se propone que para aquellos sectores que hayan perdido puestos de trabajo de manera importante, se establezca la posibilidad de diferir el aumento al 1° de abril.

Finalmente, esta ronda corta de un año, culmina con la propuesta de que el 30 de junio de 2021 se aplique un correctivo por la inflación ocurrida en el año móvil (julio 2020-junio 2021) menos los puntos perdidos de PIB durante 2020. Lo que casi seguramente determinará un deterioro del salario real asociado al deterioro de la economía.

Como se sabe, el compromiso programático del actual gobierno es no afectar el poder adquisitivo del salario, por lo tanto, en esta propuesta se incluye el compromiso de recuperar el poder adquisitivo del salario que se haya perdido como resultado de esta situación, cuando la economía vuelva a crecer.

Resulta inevitable alinear la evolución del salario con el impacto del decrecimiento de la economía para evitar que aumente la pérdida de puestos de trabajo. La mira prioritaria está puesta en el empleo y a ello dedicaremos todas nuestras energías y propuestas.

Por eso, el gobierno se compromete a llevar adelante un diálogo social tripartito por el empleo y a adoptar nuevas medidas para evitar la pérdida de los puestos de trabajo.

En definitiva, estamos realizando una propuesta responsable, seria, estudiada y con una mirada puesta en los trabajadores que han perdido o pueden perder su trabajo y en los empleadores que están viviendo una profunda crisis de su actividad.

Tenemos una gran confianza en que tanto el movimiento sindical como las Cámaras empresariales asuman con responsabilidad la situación que estamos viviendo y logremos un acuerdo tripartito para transitar, con el menor impacto posible, estos tiempos particularmente duros y extraordinarios.

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2 Comentarios
  1. Jorge Rey dice
    Siempre el mismo axioma, perdidas son sociales, ganancias privadas. Y no aumentamos impuestos a los ricos, porque serán el motor del despegue, por supuesto que lo harán si les es conveniente, si no dejarán que el despegue lo impulsen otros, mejor guardar el efectivo. Pobres no van a invertir si no les conviene. Digamos que no pusieron nada para estos momentos difíciles.
  2. alfredo alsamendi dice
    La única variable de ajuste que conoce la derecha es el salario del trabajador. En las verdes, si no hay plata, se aumentan los impuestos a la población de ingresos fijos. Cuando vienen las maduras, si te he visto no me acuerdo. Alguien se cree que esta pédida salarial, que sin duda puedes ser mayor aún de lo proyectado, se va a recuperar?

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