#OpiniónPrimeros seis meses de AMLO: aciertos, claroscuros y desafíos

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Ya se cumplió un año de la victoria electoral de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en México. Dicha elección terminó con más de 75 años de poder hegemónico del Partido de la Revolución Institucional (PRI) y de gobiernos neoliberales, entre el PRI y el Partido Acción Nacional (PAN). En estos seis meses de gobierno, AMLO recibió un Estado con profundas dificultades derivadas del neoliberalismo: militarización, narcotráfico, desempleo y corrupción, por mencionar sólo algunas. Este legado indica que no será fácil reorientar el rumbo de México, al tiempo que demuestra la decisión política de un sector de la sociedad para salir del pantano neoliberal que hundió al segundo país más grande de Latinoamérica.

El Gobierno enfrentó problemáticas ausentes en la agenda política de las últimas décadas: inició el combate contra al robo de combustible, propuso la denominada «austeridad republicana», se orientó al fortalecimiento de Petróleos Mexicanos (PEMEX), la reestructuración de programas sociales, propendiendo por la estabilidad macroeconómica. Esto implica un cuestionamiento a los sectores de poder y las élites políticas tradicionales entrelazadas con la corrupción, considerando que el PRI y el PAN vivieron de los recursos sustraídos al Estado con sofisticadas formas de distribución del poder entre sus copartidarios, configurando un modelo de saqueo estatal administrado desde las esferas del poder político y económico.

En este contexto, algunos de los compromisos establecidos en campaña avanzan lentamente, con críticas desde distintos grupos sociales y políticos (de izquierdas y derechas), que se han visto sacudidos por las medidas de gobierno. La centralidad de la agenda política es AMLO quien, con su gobernabilidad, tiene en el escenario futuro el desafío de modificar el Estado y el proyecto económico de México, así como restituir derechos con políticas públicas para la redistribución de la riqueza y generar las condiciones de seguridad que exige la sociedad.

Salir de 30 años de neoliberalismo

AMLO recibió un país con una crisis multidimensional del Estado. México arrastra desde la década de los ochenta un modelo económico en constante crisis, como se demostró con el «error de diciembre» de 1994 (conocido como el «efecto tequila») y con la debilidad estructural que le impidió soportar la crisis mundial de 2008. El pantano neoliberal de México dejó al país con tasas de crecimiento por debajo del 2% anual del PIB, y con una crisis social y política de estructuración y de representación, con un sistema bipartidista decadente que se turnó en el poder entre el PRI y el PAN desde el año 2000.

El neoliberalismo, tierra fértil para las economías ilegales, como el narcotráfico, experimentó crisis económicas recurrentes. En 2007, el expresidente Felipe Calderón impuso una copia del Plan Colombia denominado «Iniciativa Mérida», apoyada por EEUU que deja hasta ahora más de 25 mil desaparecidos, más de 170 mil asesinatos y miles de desplazados por la violencia. Se configuró un neoliberalismo de guerra, como lo denominan varios analistas mexicanos, que a través de «reformas de ajuste estructural» beneficiaron a un pequeño grupo económico y político, que incrementó sus ganancias a costa de reformas laborales devastadoras para el poder adquisitivo de la clase trabajadora mexicana, que se mantiene con los niveles salariales más bajos de la región, según la CEPAL.

Compromisos de gobierno de AMLO

En campaña, AMLO presentó un programa de gobierno para desarrollar a lo largo de los seis años de mandato. Entre los compromisos cumplidos en los primeros seis meses se pueden destacar: la anulación de la reforma educativa neoliberal impuesta por Peña Nieto; la reducción de los salarios para los altos funcionarios; el desarrollo de un programa para el apoyo a personas con capacidades diferentes de escasos recursos y de adultos mayores; el establecimiento de programa de empleo para jóvenes, la fusión de Diconsa y Liconsa para crear Seguridad Alimentaria Mexicana (SAGALMEX); y la estabilización del precio de las gasolinas. En materia fiscal, el Gobierno no incrementó ni creó nuevos impuestos, se respetó la autonomía del Banco de México, la prohibición de gastos innecesarios en el extranjero y el respeto a la libre autodeterminación de los pueblos, retomando parte de la política exterior que caracterizó la historia política mexicana, abandonada por los gobiernos neoliberales.

El Gobierno de AMLO decidió enfrentar el hurto continuado de combustible, logrando bajar el robo de gasolina de 15 mil barriles a 2 mil barriles diarios. Se orientó por cancelar la construcción del nuevo aeropuerto en la Ciudad de México, como lo exigían comunidades y grupos ambientales, y propuso la readaptación de la base militar de Santa Lucia como aeropuerto. La proyección de la creación de una refinería en Veracruz y los dos megaproyectos en el sur de México: el Tren Maya y el tren transístmico. Medidas de gobierno que impactaron en la sociedad y tuvieron un cierto grado de aceptación entre la población, pero también fuertes críticas, sobre todo los dos megaproyectos y el nuevo aeropuerto en Santa Lucía. Cosecha dichas críticas por el debate ambiental desde la perspectiva de algunos grupos sociales, y por la ansiedad que provoca en las derechas al ver afectados sus intereses. (…)

Claroscuros del gobierno AMLO

Uno de los temas que ha generado fuertes críticas al Gobierno actual es la creación de la Guardia Nacional, que le da continuidad a la estrategia de seguridad del sexenio anterior. Un desafío importante para el progresismo latinoamericano, no sólo para AMLO, pues se debe enfrentar la problemática de la seguridad en contravía del modelo neoliberal y de la fuerte agenda de injerencia de EEUU sobre el tema. Es decir, construir una política soberana que no se subordine a la fallida «guerra contra las drogas» de EEUU. (…)

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