El Molino Santa Rosa, que es una expresión del Patrimonio Industrial Nacional, es gestionado ya hace 20 años por los trabajadoresPisciottano: «El desafío que tenemos día a día es que la empresa sea viable»

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El Molino Santa Rosa es una expresión del Patrimonio Industrial Nacional. Representa la vocación agrícola-cerealera característica del departamento de Canelones, gestionada por los trabajadores constituidos en Cooperativa en 1999. Alfredo Pisciottano, referente de la Cooperativa de Trabajadores del Molino Santa Rosa, CTMSR, relata parte de la historia de este colectivo y señala cuáles son los planes de la empresa autogestionada.

Pisciottano informó que en este momento el Molino Santa Rosa muele unas 20.000 toneladas de trigo y unas 2.000 de maíz, logrando consolidar una cadena de producción e industrialización donde el sistema cooperativo tiene inmensa relevancia.

Buena parte de los proveedores de trigo y maíz son cooperativas, y una importante parte de las harinas producidas por el Molino Santa Rosa se destina al abastecimiento de emprendimientos cooperativos para la producción de fideos. No obstante, la cooperativa también abastece a panaderías y otras empresas que demandan sus productos.

Según Pisciottano, hoy están vinculadas directamente a la cooperativa unas 70 familias. Esta es una fuente de trabajo genuina, y además, un motor de desarrollo agrícola en el entorno geográfico inmediato. De todas formas, los productores abastecedores del molino también se encuentran Florida, San José, Durazno, Paysandú y Salto.

La venta de harinas al Estado merece un capítulo aparte. Según Pisciottano, desde hace unos años hemos desarrollado el tema de las compras públicas, junto con las cooperativas de productores de cerdos (Caluprocerd), de pollos (Conafpu), los horticultores de San Antonio, y la cooperativa Caorsi, de Tacuarembó, que produce fideos.

Abastece de harinas al Instituto de Rehabilitación

Gracias a un convenio firmado entre el Ministerio del Interior y la Intendencia de Canelones, el Molino Santa Rosa abastece al Instituto Nacional de Rehabilitación. En lo que hace a los resultados del negocio, Pisciottano es enfático al afirmar que «sale beneficiados el Estado y las cooperativas», explicando que al evitarse intermediaciones innecesarias, el Estado paga más barato que si le comprara a un proveedor convencional, y las cooperativas cobran un poco más al hacerse cargo de esa etapa del proceso comercial. Pero además, se asegura un nivel de calidad y un calendario de entregas que siempre se respeta.

Desde un punto de vista formal, la ley Nº 19.292 declara de interés general la producción familiar agropecuaria y la pesca artesanal y crea un régimen de compras estatales que beneficiará a las Organizaciones Habilitadas, en tanto están conformada mayoritariamente por productores de este tipo. El régimen consiste en la aplicación de una reserva mínima de mercado para la adquisición de bienes alimenticios por parte del Estado.

Sobre esta normativa, el referente de la CTMSR, destacó que «tenemos hoy una legislación bastante positiva. Es una experiencia que ha sido beneficiosa para las cooperativas y también para el Estado». También sostuvo que la normativa tendrá algunas cosas por revisar, pero que en el momento en que estamos viviendo es importante seguir desarrollando este mecanismo de compra.

Concretar cambios y adquirir aprendizajes

En cuanto a los planes, la cooperativa mejorará su capacidad productiva y de almacenamiento de granos, para lo cual cuenta con una línea de crédito de cuatro millones de dólares otorgada por el BROU. También ocupa un lugar de privilegio la capacitación de los cooperativistas, dado que «el Molino Santa Rosa tiene que operar en un mercado cada vez más competitivo y exigente».

En este sentido, la gestión del Molino Santa Rosa y sus resultados económicos dan por tierra el mito de que las empresas autogestionadas o las que operan bajo sistema cooperativo no son rentables. Pisciottano concluyó que «el desafío que tenemos día a día es que la empresa sea viable. Tenemos que asumir desafíos y levantar limitantes. Para ser viables tenemos que concretar cambios y adquirir aprendizajes, la inversión y el conocimiento son claves. En esa camino estamos trabajando».

Sus hitos históricos

El Molino Santa Rosa se fundó en 1925, y operó con mayor o menos suceso hasta su primer quiebra 1988. Luego de su reapertura ese mismo año gracias al rescate realizado con fondos de la Corporación Nacional para el Desarrollo, CND, en 1998 se concreta la segunda quiebra y cierre de la planta agroindustrial. Desde su fundación al cierre la firma operó bajo la figura de Sociedad Anónima, incluso entre 1988 a 1993, período en el que la CND fue su propietaria y gestora.

El 14 de abril de 1999 nace la Cooperativa de Trabajadores del Molino Santa Rosa con 44 socios fundadores que eran trabajadores de la empresa anterior. El proceso de conformación fue largo, la idea comienza a gestarse durante la ocupación de la planta a fines del 98.

Hasta agosto de 2000 cuando la Cooperativa se registró en DGI y BPS para empezar a operar comercialmente, los trabajadores vivieron trabajo colectivo de discusión sobre la conformación y funcionamiento de la Cooperativa y trabajos voluntarios de mantenimiento en la planta.

Al comienzo la Cooperativa arrendó la planta industrial para poder operar. Luego de una acción de desalojo judicial el arrendamiento se rescindió y la Cooperativa pasó a tener el derecho a ocupar la planta en calidad de depositaria judicial.

En el 2002 comienza el proceso de negociación con el BROU, principal acreedor de la firma anterior. La Cooperativa realiza contactos y presenta una serie de cartas al directorio con el fin adquirir los bienes, de acuerdo a las posibilidades de pago que ella tenía, de manera de obtener estabilidad jurídica respecto de los mismos.

El 21 de junio de 2004 se lleva a cabo el remate del Molino en la puerta del juzgado de Canelones, el BROU fue el mejor postor. La Cooperativa pasa a ser la propietaria de la planta y de la maquinaria. El monto de deuda que asume la Cooperativa es de 300 mil dólares, más intereses, a tasa variable en un plazo de 8 años.

El comienzo toda la actividad industrial se realizaba a façon, dado que la cooperativa no tenía recursos para comprar materia prima, por lo que se buscaron dos o tres agentes que precisaban la harina y trajeran el trigo para moler, cobrándole es servicio.

En abril de 2005 la cooperativa logra el objetivo de ser propietaria de la producción, se termina con la etapa de producción a façon. La CTMSR logra el capital de giro necesario para dejar de trabajar para quien les suministraba la materia prima.

En 2007 la Cooperativa firma los títulos de propiedad de la planta. Durante ese año también firma convenios con el Gobierno Departamental y otros actores.

En 2011 la Cooperativa salda su deuda con el BROU.

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1 comentario
  1. Ricardo Garcia Dallier dice
    Cuando se quiere se puede. ENHORABUENA COOPERATIVISTAS

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