Con períodos de pases y momentos diferentes, los grandes están prontos para el Apertura 2019¿Peñarol y Nacional están mejor o peor que en la temporada pasada?

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Más de tres meses después del desenlace del Campeonato Uruguayo 2018, que los grandes definieron el 11 de noviembre, la edición 2019 del histórico torneo se pondrá en marcha.

La pelota empezará a rodar el próximo fin de semana, reavivando la ilusión de los 16 equipos que lucharán por el título más importante del fútbol doméstico.

El plan es que mañana se sortee el fixture, que se respetará siempre y cuando en los próximos días se fijen las elecciones de las autoridades que gobernarán la Asociación Uruguaya de Fútbol tras el paso de la Comisión Normalizadora designada por FIFA. Si eso no ocurre, hay grandes posibilidades de que los clubes voten un paro.

Con el Uruguayo 2019 a la vuelta de la esquina, una pregunta se impone: ¿cómo llegan los grandes, eternos máximos candidatos a quedarse con el título?

Según cómo se mire

El objetivo de Peñarol es el mismo que se impone el club desde su fundación: ganar el Uruguayo. Cualquier otra cosa es un fracaso para un grande.

Los aurinegros vienen con viento en la camiseta, pues ganaron los dos últimos títulos, lo que los llena de confianza para lograr un tricampeonato, cosa que no consiguen desde los primeros tres títulos de su último quinquenio (1993, 1994 y 1995).

La gran virtud de Peñarol durante el período de pases fue, mucho más que las incorporaciones, el haber mantenido prácticamente intacta la base del equipo que le dio sus últimas alegrías.

Peñarol renovó los contratos de Fabián Estoyanoff, Agustín Canobbio, Rodrigo Rojo, Marcel Novick y Lucas Viatri, y fue capaz de retener a jugadores que sedujeron a otros equipos.

Parece una tontería pero, ¿hace cuántos años que no lo lograba? Quedaron atrás los días en que se iban más de diez jugadores, lo que inevitablemente derivaba en la contratación de un batallón.

Por algo el cuerpo técnico, los jugadores y los dirigentes destacan constantemente la permanencia del plantel campeón. Es que, sin lugar a duda, el conocimiento previo de los futbolistas supone una inmensa ventaja. La idea está aprendida de memoria, las sociedades están formadas y con rodaje, y el grupo goza de buena salud.

Las bajas más pesadas fueron las de Carlos y Maximiliano Rodríguez. El central fue titular durante todo el semestre pasado, y “La Fiera” dotaba al equipo de cualidades que son difíciles de encontrar en otro miembro del plantel.

Pero, todo hay que decirlo, haber mantenido la base de su plantel no bloqueó la necesidad de reforzar el plantel en ciertos sectores del campo. Y ahí fue donde flaqueó Peñarol.

La única incorporación que tuvo tiempo de adaptarse al plantel fue Jesús Trindade; las otras tres (Juan Izquierdo, Luis Acevedo y Cristian Lema) tardaron un siglo en concretarse, y sus llegadas se produjeron después del debut oficial del equipo (la derrota por penales ante Nacional por la Supercopa).

La cancha tendrá la respuesta de la pregunta que propone el título de estas líneas pero, en el caso de Peñarol, parece difícil responderlo con un simple sí o no, y más bien le cabe una combinación de ambas.

La continuidad del plantel campeón vuelca la balanza a favor de la mejoría en relación a la temporada pesada, pero la tardanza de las incorporaciones y la pérdida de un nombre pesado como “Maxi” Rodríguez le pone algo de contrapeso.

Es otro

En el caso de Nacional, la pregunta tiene una respuesta más concreta: sí. El correr de los partidos dirán si el equipo de Eduardo Domínguez es mejor que el de Alexander Medina, pero lo cierto es que el argentino contará con un plantel más rico y, lo que no es menor, menos afectado que el anterior por las dos temporadas consecutivas perdidas ante Peñarol.

Los tricolores están en medio de una renovación total. De la mano de José Decurnex, Nacional apunta a un nuevo modelo institucional, que incluye variantes en todas las áreas del club. Lógicamente, la deportiva fue una de las primeras en la que hubo grandes novedades.

Además de cambiar de técnico, el plantel se renovó completamente. En la larga lista de jugadores que ya no están en el club aparecen Sebastián Rodríguez, Tabaré Viudez, Alexis Rolín, Rodrigo Erramuspe, Jorge Fucile, Alfonso Espino, Santiago Romero, Luis Aguiar, Álvaro González, Facundo Waller, Carlos De Pena, Leandro Barcia y Pierre Webó.

Un éxodo de esa magnitud demandaba contrataciones, que Nacional debía equilibrar con la necesidad de no descuidar su golpeada economía.

Así fue que renovó un único contrato (el de su goleador, Gonzalo Bergessio) y generó varias altas, muchas de ellas con préstamos desde clubes extranjeros.

Álvaro Pereira, Mathías Cardacio, Felipe Carvalho, Álvaro Pereira, Felipe Carballo, Pablo García, Octavio Rivero, Rodrigo Amarl y Gustavo Lorenzetti llegaron para reforzar todas sus líneas.

Otro dato importante es que Guzmán Corújo, quien se perdió buena parte del semestre pasado por una grave lesión, está a la orden y es casi un alta para una defensa que, si bien perdió a sus dos laterales titulares (Fucile y Espino), salió muy fortalecida en su zona central.

El paso del tiempo tendrá la respuesta, pero los hinchas de Nacional tienen motivos para ilusionarse con un equipo que rinda mejor que el del año pasado.

Pero, como siempre, será la cancha la que defina cuál de los grandes tendrá un 2019 más exitoso.

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