#Opinión¿Pelea por el poder o discusión sobre la mejor gestión educativa?

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Todos los indicadores muestran que la educación en el Uruguay tiene fuertes problemas. Y dentro de ellos también la educación superior con más o menos intensidad. En general se asume que hay problemas de eficiencia, de titulación, de calidad de los procesos, de alta deserción, de escasos días de clases, de lógicas endogámicas en las selecciones, de fuertes corporativismos, etc. Para unos el problema es que faltan más recursos y autonomía, para otros es que falta más regulación y sobre corporativización en la vida educativa. El debate político electoral atraviesa estas orientaciones diferenciadas.

Convengamos que la dinámica educativa en Uruguay se ha constituido en un ámbito de la lucha política. Y ello siempre impacta negativamente en la calidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje. La educación pública es hoy un espacio de tensión entre quienes la conciben como un instrumento para la construcción de contrapoder y donde la obtención de espacios internos es el centro de su estrategia política, frente a quienes la visualizan como palanca para el desarrollo. El debate entre la pertinencia, la meritocracia, el enfoque por competencia, la educación como construcción de un capital humano, son fuertemente rechazadas por un enfoque de la educación como un espacio de lucha ideológico. En esta visión, la endogamia, la resistencia a la evaluación externa, el pase social, la cogestión sindical o la autonomía son meramente algunas de sus expresiones dominantes. En un tiempo estos fueron meros debates intelectuales. Hoy son escenarios de ejercicio del poder crudo y duro al interior de los ámbitos educativos.

La calidad de los procesos, las competencias de los estudiantes, los resultados de los aprendizajes, en fin, los méritos, no se constituyen en los centros de los objetivos explícitos, como se puede leer claramente en los programas políticos del FA y de la UP que se centran en más recursos, más autonomía, más coparticipación y menos relación con el mercado o las demandas de la sociedad.

Revisemos como se han producido estas dinámicas para mejor situar el debate actual entre visiones casi completamente opuestas. De un modelo educativo centralizado que fue típico del siglo XIX y parte del siglo XX, el país –como en todos lados- ha ido cambiando hacia un modelo descentralizado en la gestión educativa, buscando con ello mayor eficiencia y mejor gestión. En ese camino, el primer paso se dio con la Ley de Universidades pero que al tiempo que recorrió el camino de la descentralización tal como lo habilita la Constitución a través de conformarse como un Ente Descentralizado, le agregó una tipo de gobernanza totalmente autónoma y cogestionada sin la presencia de actores externos, del MEC, Poder Legislativo, ámbitos empresariales, académicos o de la sociedad civil. Fue un camino que facilitó la masificación pero con escasa calidad, la construcción de una dinámica endogámica en la gestión de la universidad con una alta ideologización como resultado de una concepción gramsciana de la construcción del poder a través de la conquista de los aparatos culturales y educativos que ha impulsado la izquierda.

El país a través de la Constitución de 1966, optó por el camino de descentralización para la gestión de los sistemas educativos públicos, pero que también limitó la calidad de los procesos de enseñanza al carecer de efectivos mecanismos de supervisión y control externo. La Reforma Rama mostro las enormes dificultades internas de impulsar una reforma de calidad. Sin embargo, con la Ley General de Educación del 2009, el Gobierno favoreció un avance hacia un enfoque de cogobierno mediante la habilitación de la representación sindical en la gestión y que facilitó aún más esas dinámicas de lucha ideológica, y concomitantemente también contribuyó al deterioro de la calidad y la ineficiencia de los mecanismos de control y de gobernanza.

En el actual contexto, está en amplia discusión la arquitectura de regulación. En estos años, los actores sindicales y el FA han exigido que la autonomía sea el centro de la gestión educativa. En tal sentido han planteado que la Universidad Tecnológica o la Universidad de Educación estén regidas por una gobernanza basada en la autonomía y cogobierno interno siguiendo el isomorfismo de la UDELAR, y que toda la educación pública de la ANEP sea autónoma y cogobernada. La estructura autonómica de la Universidad y su eficiencia como espacio de construcción de poder alternativo en el marco de las concepciones ideológicas de los sesenta, han llevado a promover la autonomía y el cogobierno con recursos externos sean el modelo de gestión para todos los aparatos educativos.

Por otra parte, algunos de los programas y dirigentes del PN, del PC y del PI han planteado claramente la necesidad de una mayor regulación y fiscalización. Que el MEC sea un actor central en los procesos educativos, que la autonomía sea acompañada por la supervisión, que se establezcan agencias de evaluación y acreditación externos y que el centro de atención educativa sea mejorar los aprendizajes y una gobernanza de cara a la sociedad.

Es esta sin embargo finalmente una discusión entre la centralidad de la enseñanza o la centralidad del aprendizaje como eje de la política pública. Sin lo que importa es el ejercicio de poder al interior de las instituciones o si el centro de la educación debe estar en los estudiantes. Que haya 168 días de clase o 200, que los programas sean obsoletos, que las clases estén saturadas, o que los docentes tengan escasa formación, a quien le debería importar más ¿A la sociedad, a los estudiantes, a los docentes, a los políticos o a los sindicalistas?

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4 Comentarios
  1. Bersuit Vergarabat dice
    NI QUE DECIR QUE ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CON: “Todos los indicadores muestran que la educación en el Uruguay tiene fuertes problemas. Y dentro de ellos también la educación superior con más o menos intensidad”, Y QUE QUEDO DEMOSTRADO YA EN DESGOBIERNO DEL LINYERA ROÑOSO PERDULARIO TRAIDOR CORRUPTO “pepe”, COMO LO DEMOSTRO: “ Las promesas que m u j i c a dejó sin cumplir – BBC Mundo repasa algunas promesas y anuncios que m u j i c a dejó sin concretar. Mejora de la enseñanza” – «Educación, educación y otra vez educación», dijo m u j i c a en su discurso de asunción presidencial de 2010, señalando que la mejora de la enseñanza sería una prioridad máxima de su gestión.- Pero en estos cinco años Uruguay no logró revertir sus altas tasas de repetición y abandono en la enseñanza media. El país tiene uno de los menores índices regionales de finalización de bachillerato. ETC.
    1. horacio ortega garcía dice
      Me tenés cansado con tus insultos al Pepe, podés emitir tus opiniones sin estar agrediendo siempre?.
      1. Bersuit Vergarabat dice
        .Horacio Ortega García  – “La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio (Cicerón). LA VERDAD ACUSA, NO INSULTA. DEMOSTRA QUE MIENTO, EUNUCO.
  2. Sylvia Rotunno dice
    No comparto este enfoque. La enseñanza tiene aspectos malos y buenos. Se señala la deserción en Secundaria, cosa que es cierta. Pero la matrícula de la Udelar, cada año bate un nuevo récord; y el No. de egresos se multiplica cada año desde hace una década. Entonces, la deserción en Secundaria compensa lo que antes era la selección de una élite para elingreso. Creo que la calidad de la Educación pasa por la formación y preparaciónde los docentes, y que éstos tienen un amplio margen de maniobra: son el alma del proceso. Nada ni nadie desde afuera tiene tanta incidencia como el factor . docente. Por eso creo, que debe existir autonomía y cogobierno.

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