Palestina rompe relaciones con Israel y EEUU tras el plan de paz de Trump

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, ha dado por rotas las relaciones que mantenía con Israel y Estados Unidos tras rechazar el plan de paz presentado el martes por Donald Trump.

La ruptura de la coordinación de las fuerzas de seguridad palestinas con las israelíes y con la CIA, que seguía activa pese a las disputas políticas, amenaza con desencadenar el retorno de la violencia a Cisjordania, Jerusalén y al mismo Estado judío. Abbas lanzó esta advertencia en una sesión extraordinaria de la Liga Árabe en El Cairo antes de que el órgano regional acordara negarse a cooperar con Washington en la ejecución del proyecto de Trump.

El conocido como acuerdo del siglo –por la definición de «solución definitiva» al conflicto de Oriente Próximo dada por el propio Trump– impone condiciones inaceptables para los palestinos, como la declaración de Jerusalén como capital exclusiva de Israel, y da vía libre a la anexión de los asentamientos judíos y del estratégico valle del Jordán (más de un 30% de Cisjordania).

Los ministros de Asuntos Exteriores de la Liga Árabe rechazaron de plano el plan del presidente estadounidense y reafirmaron el derecho de los palestinos a contar con un Estado propio dentro de las fronteras anteriores a la guerra de 1967, cuando Israel conquistó los territorios ocupados, y con capital en la parte oriental de Jerusalén.

«Le hemos dicho mil veces no a Trump», recordó el presidente de la Autoridad Palestina. «No hay lugar en la mesa de negociaciones para ninguna parte de este acuerdo», recalcó Abbas, quien había solicitado la convocatoria extraordinaria del organismo panárabe para «prevenir que surja un consenso que legitime la propuesta de EEUU».

Representantes diplomáticos de Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Omán asistieron a la presentación del plan de Trump junto con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Gobiernos próximos a Estados Unidos, como los de Arabia Saudí y Egipto, solicitaron a los palestinos ‘estudiar cuidadosamente» la propuesta antes de rechazarla de entrada.

No es la primera vez que el país palestino anuncia la ruptura de lazos con Israel. En marzo de 2015, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) acordó la suspensión de la cooperación de seguridad, sin que llegara a ejecutarse la decisión. En julio del año pasado, Abbas aseguró que iba a dejar de aplicar los acuerdos suscritos con Israel, sin que la declaración se plasmara después en hechos.

«El plan de paz nos deja a los palestinos apenas el 11% del territorio histórico (el de mandato británico hasta 1948)», aseguró Abbas en El Cairo. «Hemos aceptado las fronteras de 1967 (Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este), que representan el 22%». También aseguró que la Autoridad Palestina sigue apostando por un proceso de paz siempre y cuando esté regulado por «un mecanismo» en el que participe la comunidad internacional y no solo Washington. «Nunca aceptaré este plan», remacho el veterano líder, próximo a cumplir los 85 años. «No quiero pasar a la historia como quien vendió Jerusalén».

El presidente de la Autoridad Palestina explicó que se había negado a hablar con Trump por teléfono y a recibir el texto del plan de paz antes de informar a la Liga Árabe de que llevará de nuevo la cuestión palestina ante el Consejo de Seguridad de la ONU, donde Estados Unidos cuenta con derecho de veto.

La propuesta de la Casa Blanca ofrece permutas de territorios israelíes a los palestinos en compensación parcial por la anexión de los asentamientos y del valle del Jordán, y postula la congelación durante cuatro años de la expansión de las colonias judías en Cisjordania. También plantea el establecimiento de la capital del futuro Estado palestino en suburbios de Jerusalén separados de la ciudad por las barreras y muros erigidos por Israel.

1 comentario
  1. Leonardo dice
    Como siempre, Mahmud Abbas vive en la mentira. Los mapas sobre la evolución del estado de Israel han sido rebatidos en numerosas ocasiones, pero lamentablemente siguen circulando. Básicamente su principal falsedad es poner en el primero de los mapas las tierras que no estaban bajo propiedad judía como bajo propiedad árabe, cuando en realidad, claramente bajo el Mandato, la mayoría no era árabe sino que se trataba de propiedades públicas, parques, caminos, etc. Todo el relato árabe sobre el conflicto es en general un gran engaño.

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