El escritor uruguayo habló de la obra y vida de Juan Carlos Onetti en el Festival de Biarritz“Onetti explora temas de la condición humana”

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En el marco de la edición 27 del Festival de Biarritz, el Uruguay fue el invitado de honor. Este año el Festival de Biarritz rindió homenaje a los cineastas uruguayos y en literatura homenajeó al escritor uruguayo Juan Carlos Onetti. El Salón de Embajadores del Casino de Biarritz estuvo colmado de lectores apasionados de literatura hispana y ávidos de conocer detalles de la vida y obra de Juan Carlos Onetti.

Juan Carlos Mondragón, junto al escritor español Antonio Muñoz Molina, que ha escrito sobre la vida y obra de Onetti, conversaron sobre la fascinante trayectoria literaria de Onetti. Mondragón, escritor uruguayo residente en Paris se ha especializado en la obra del autor de “La vida breve”.

Su segunda tesis de doctorado que obtuvo en la Universidad Paris III Sorbonne Nouvelle, le dedicó el trabajo de investigación a la obra de ficción de Juan Carlos Onetti: Aporía, eclipse y transfiguración de Montevideo, en la obra de Onetti. Mondragón es graduado del Instituto de Profesores Artigas. En 1984, gana el Premio Jules Supervielle por el ensayo «El Arte de Comparar» (La estética del fracaso en Isidoro Ducasse) Es el autor de varias novelas y ensayos. Recibió el Premio de la Crítica por el Príncipe de Van Helsing. Profesor en la Universidad Stendhal de Grenoble (Francia), y en la Universidad de Lille. Miembro corresponsal de la Academia Nacional de Letras de Uruguay.

Publica sus ficciones y aparece en varias antologías de novelas que fueron publicadas en las Ediciones Trilce (Montevideo): “Cuentos para pluma y orquesta” (1989), “Cuentos bajo sospecha” (1989), “El misterio de Horacio Quiroga” Planeta, Buenos Aires 2005, “Montevideo sin Ariana”, Cal y Canto 2000, “Pasión y olvido de Anastassia Lizavetta” Planeta, Buenos Aires 2004, “Bruxelles Piano bar”, Seix Barral 2010, entre otros. En la Universidad Autónoma de Barcelona recibió el diploma de Doctor en Ciencias de la Información, con una Tesis sobre los escritos del pintor Joaquín Torres García.

Terminará su segunda tesis y será nuevamente Doctor en la Universidad Paris III Sorbonne Nouvelle, por el trabajo de investigación sobre la obra de ficción de Juan Carlos Onetti: Aporía eclipse y transfiguración de Montevideo, en la obra de Juan Carlos Onetti», (tesis en 1994).

Su segunda tesis de doctorado la dedicó a la investigación de Aporía, eclipse y transfiguración de Montevideo en la obra de Onetti. ¿Cuál fue el hilo conductor de la investigación?

Fue una recuperación Montevideana, la crítica preexistente era muy -lo de Santa María- se olvidaban qué Onetti venía de allá, (de Montevideo). Traté de situarlo en un contexto uruguayo, sin caer en un chauvinismo. Si la patria del escritor es la infancia, la patria de don Juan Carlos era el barrio, la infancia. -Ese fue el objetivo- Para entender a Onetti hay que situar la calle Juan Carlos Gómez de Montevideo.

Empieza en el mar, pasa por los diarios, por el vasquito, atraviesa la librería de Viejo, el Cabildo, La Matriz, la plaza, el Partido Nacional, Marcha, los Cabarets y el puerto. Era un circuito perfecto, del mar al mar. La inmigración que llega por el lado, y termina casi en la niebla del Riachuelo, -en la charla citaba a Cadícamo- De la misma manera que Claudio Magris escribió “El Danubio” y sus orígenes, Onetti escribió deteniéndose en cada caso, la calle Juan Carlos Gómez por el lado de Brecha, el carnaval de “La vida breve”, después en algunos prostíbulos de otrora disimulados, y al final el puerto, -una hipótesis de astillero-

¿Qué libro le aconsejaría a alguien que no ha leído Onetti?

En eso soy muy escéptico. Uno cree o no cree. Nadie llega a Onetti porque le aconsejan, llegas a Onetti como llegas al alcoholismo, al amor, a las drogas o a la pasión. En determinado momento de la vida sientes que te llama. Lo mismo sucede cuando sientes el olor y la necesidad de ir a un barrio. Lo mismo pasa cuando quieres ir a las llamadas o ver otra cosa, -vas solo, nadie te aconseja- Cuando existen verdaderas pasiones, la pasión de la lectura es una de ellas.

Yo le doy cursos a los muchachos sobre los cuentos y novelas. En una clase de cuarenta muchachas y muchachos, todos van a seguir sus carreras, medicina, informática, arquitectura, pero por lo menos alguna vez en la vida lo leyeron. Algunos elegirán la literatura. -Desde Homero hasta ahora, no falló la literatura-

Onetti, escritor rebelde, anticonformista, su obra refleja, una profunda soledad, vida angustiante, describe todas las desilusiones de américa latina desde su primera novela, El Pozo, (1939), Los Bajos Fondos (1968) ¿su obra sigue siendo de actualidad?

Es de actualidad como puede ser Shakespeare por la gente que se apega al poder. Onetti explora temas de la condición humana, las fronteras, las pasiones, son temas que no pasan. Onetti se interesaba más por la gente, que por hacer una especie de mimetismo de la realidad. Para contar la realidad tienes a los sociólogos, el periodismo, la radio, las redes sociales, la televisión, los centros de estudios.

Todo eso estudia la realidad. El escritor es como decía Leonardo da Vinci: -son los últimos en pasar por el mercado- Cuando la gente se llevó las mejores manzanas bio, las bananas importadas, nosotros los escritores, -trabajamos con lo que queda- Onetti decía: sean optimistas, hablen del poder, hagan mesas redondeas, hagan historia, -recuerden- que la condición humana, es algo muy especial. Tenía sus debilidades, tal vez, una de ellas era lo femenino, veía como la belleza femenina duraba tan poco tiempo durante la adolescencia. Después, el alma femenina se emparejaba o quería ser igual que el alma masculina y todo cambiaba.

Vargas Llosa declaraba que Onetti era el fundador de la nueva novela latinoamericana ¿Qué comentarios le inspira?

Yo soy como Atahualpa Yupanki que decía: -me doy conforme con llegar detrás del primero- Creo que fue uno de los primeros que dijo: la ciudad es el encuentro del éxodo rural, (de la gente que viene de la campaña), y del encuentro de la gente que viene por el barco, ese encuentro provocaba una fusión en las ciudades, obviamente más chico en el caso de Montevideo, y algo mayor en el caso de Buenos Aires. Esa fusión la vimos en la televisión, con el judío, el francés, el turco, el vasco, el polaco, el gallego, todos esos prototipos de gente que sufrieron muchísimo, y después se fue armando otra cosa.

Otros críticos literarios han comparado el ciclo de Onetti, de la ciudad imaginaria Santa María, donde reina la corrupción congénita en un mundo podrido, con Macondo en la obra de Gabriel García Márquez ¿es acertada esta comparación?

Santa María estaba antes. En América latina existen varias ciudades imaginarias, está Comala de Juan Rulfo, Macondo existe antes de que empiece la novela. En “La vida breve” se puede ver el momento de la depresión de un personaje, crea Santa María, porque no soporta la vida cotidiana, de esa manera crea un mundo aparte. Todos tienen un mundo imaginario, algunos le llaman paranoia, otros le llaman vida virtual, el otro le llama video games, existen los paraísos artificiales, vidas paralelas, mentiras. Casi todas las personas tienen ese doble juego, en el día y en la noche, se provoca la transformación.

¿Como definiría el realismo mágico en la obra de Onetti?

No lo defino. El realismo mágico es un invento de algunos profesores universitarios, -no existe- Onetti está en una tradición literaria que no se acerca para nada al realismo mágico. En última instancia, si el realismo mágico es lo inexistente desde la biblia hasta la Odisea, sería una suerte de realismo mágico, como estaría por todos lados, deja de estar en ninguna parte. -No es una categoría que trabaje mayormente-.

En la obra “Dejemos hablar al viento (1979) novela que hace parte del universo de la ciudad imaginaria Santa María, usted analiza la modalidad descriptiva, y la dimensión plástica presente en la obra de Onetti, con una finalidad poética, usted explica: “es como si asistiéramos a un agotamiento de la escritura a un intento de hallar otras modalidades expresivas”, ¿podríamos decir que su escritura son cuadros inconclusos?

Trabajé mucho sobre “La vida breve”. Me llamó la atención en Onetti cuando ya era famoso, un hombre mayor, -no tenía nada que probar- se metiera en ese proyecto, de “Dejemos hablar al viento” -gran novela- cuenta la historia de un hombre frustrado que decide retomar su verdadera vocación de médico y pintor, el comisario Medina pintaba cuadros, es como buscar los límites de la expresión a través de la pintura. Creo que tiene algo de la obra de Francis Bacon, nacieron en el mismo año, Onetti y Bacon.

Pienso que Onetti tenía una gran admiración por el desgarro que pintaba Bacon. Quizás le hubiese gustado hacer en la literatura lo que Bacon hacía en la pintura, los perros, los trípticos, algo muy duro y desgarrador. Francis Bacon era casi un personaje de Onetti. Hay fotos del estudio de Bacon que son alucinantes, el momento en que su amigo se suicida, situación de desgarro total. El universo del artista plástico estaba muy cercano al del escritor. Son dos personajes que ven su creación, no solamente como un oficio, sino como un compromiso, pagaron hasta la última apuesta.

Onetti se preguntaba quien se acordaría de él, 30 o 40 años después de su muerte, ¿Como explica que hasta hoy su obra sigue despertando interés y es una referencia en literatura en Uruguay y en América Latina?

Tocó el tabou, que es la marca, hay mucha gente que escribe, aquí en Francia salen 600 novelas, pero hay ciertos autores que determinan -si quedas afuera del circuito de la cosa literaria- “Dejemos hablar al viento”, el viento pasó, se llevó mucha gente, es como en nuestras vidas, se no lleva un sin fin de episodios. Luego, hay dos o tres episodios o personas que te marcan, -que serían las escenas fundadoras- Onetti es un autor de escritores, cuando quieres trabajar tienes que pasar por él. Siempre ha existido una gran admiración por la escritura de Onetti, el escritor Juan José Saer iba a Montevideo, a comprar los libros de Onetti. Onetti dejó su vida en la escritura.

¿Cuándo escribe se inspira en Onetti?

No, trato de salir, Onetti es la Gorgona, si lo miras fijo, y lo quieres imitar, te petrifica. Desde los años 50’ en el Rio de la Plata y en Uruguay, los intentos de hacer pueblos imaginarios a la Onetti han sido infinitos, -quedan liquidados porque el modelo es tan grande que tienes que salir de ahí- La película “Nueve semanas y media”, con Kim Basinger y Mickey Rourke, tiene un afiche muy lindo que decía: “si hay algo que está muy caliente, hay que dejarlo que se queme”.

Cómo he sido profesor de literatura durante muchos años me propuse -en vez de hacer una novela a la Onetti, voy a estudiar a Onetti- Hoy le llamarían a eso, una terapia alternativa. A partir de ahí, lo frecuenté durante muchos años, escribí un libro sobre “La vida breve” que se llama Night and Day, es una especie de catarsis, me acompañará por siempre, pero estoy liberado de todo eso. Lo que me permite hablar de Onetti, como lo hicimos durante la charla con cierta libertad, cariño y distancia. Onetti siempre decía: “no hagas como Onetti, busca tu propio camino, tu propia manera de escribir”.

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