Nuevos problemas de articulación de aprendizajes entre educación media y superior

El sistema educativo es un proceso integrado y continuo, que más allá de los múltiples desgranamientos y deserciones de los estudiantes, busca propender a alcanzar una continuidad educativa en los estudios centrada en la adquisición de niveles mínimos de conocimientos y competencias en cada etapa formativa con miras al pasaje a los siguientes niveles.

El objetivo es siempre que todas las personas, sin distinción ni condicionadas a sus circunstancias sociales, puedan continuar sus procesos educativos e ir adquiriendo mayores competencias.

El objetivo de facilitar las trayectorias escolares, se da tanto en el pasaje de cada nivel educativo -primaria, secundaria, terciaria o universitaria- como al interior de cada uno de esos niveles en el pasaje entre los ciclos.

En ese sentido, la articulación de los aprendizajes entre los distintos niveles educativos es uno de los problemas centrales de educación, ya que los desequilibrios o desajustes de los niveles requeridos de formación entre ellos se constituyen en la causa de la deserción y de los menores niveles de adquisición de competencias.

Sin duda, los mayores problemas se presentan con el pasaje de nivel y con el ingreso en cada nivel superior, en tanto las exigencias de egreso del nivel anterior o de ingreso del siguiente no siempre están correlacionados por corresponder a ámbitos institucionales, aprendizajes y competencias diferenciadas y sin duda lógicas de funcionamiento particulares de cada uno.

Por ello, en el primer año de liceo, o en el primer año de universidad es que normalmente se producen múltiples inconvenientes cuando el estudiante no egresa de primaria o de secundaria con las competencias y conocimientos que requiere el ciclo sucesivo y ello se expresa en dificultades de enseñar y de aprender que derivan en abandonos o repeticiones.

Ello no sólo remite incluso a los conocimientos, sino también a que en cada uno de estos niveles encontramos tanto estructuras curriculares como culturas institucionales distintas e incluso diferenciada madurez y circunstancias personales de cada edad.

Pasar de un profesor a muchos al saltar de primaria a secundaria, o pasar de conocimientos básicos en secundaria a niveles de especialización universitarios, o de la minoridad legal a la mayoría de edad, plantean temas vocacionales y psicológicos particulares que contribuyen aún más a los problemas de aprendizaje estructurales en las trayectorias estudiantiles.

Todos ellos crean problemas de inserción en los grupos colectivos y facilitan el abandono, problemas de aprendizaje que derivan en no promoción y rezagos o incluso circunstancia de menores aprendizajes pero que al no derivar en repetición o apoyos remediales especiales transfieren las menores capacidades de aprendizaje y de efectivos aprendizajes al ciclo o nivel sucesivo.

Estos son los centros de múltiples de las discusiones educativas que refieren a la necesidad de establecer evaluaciones o exámenes, pruebas de medición o de selección en los pasajes de años de los estudiantes en sus diversos ciclos, al terminar los distintos niveles o el ingresar en los niveles superiores.

Tales realidades también han planteado actividades de remediación o compensación de los aprendizajes, bien sea antes de terminar el ciclo, en los ciclos sucesivos o en el nivel sucesivo, para algunos estudiantes por motivos de su menor aprendizaje en relación al currículo esperado al no haber alcanzado las competencias básicas.

Las pruebas Pisa nos muestran que los niveles de competencias en lectoescritura y comprensión matemática se han constituido en las llaves medidoras de los niveles requeridos básicos para pasar de un nivel educativo a otro y los problemas que existen en Uruguay para los jóvenes de 15 años en general en términos comparativos a nivel internacional y cómo la situación ha tenido pocos cambios.

En el país, los problemas de los bajos niveles de aprendizaje y de titulación de la educación media han sido ampliamente evaluados y diagnosticados como uno de los mayores y más complejos. Ello ha estado en el centro de las preocupaciones de las políticas educativas desde hace años.

En algunos casos, que se ha favorecido el pasaje de ciclo sin los conocimientos, ello ha derivado en necesidades en el ciclo superior de incorporar mayores componentes de formación remedial y transferencia de dificultades al sucesivo nivel y con ello a todo el sistema.

Inversamente cuando las exigencias en la educación media han sido mayores -o iguales que antes- y se ha aumentado la no promoción, se han apreciado muy bajos niveles de titulación y una alta deserción que reafirma la situación de estar entre los peores de la región en este indicador.

Este «nudo problemático» se ha empeorado enormemente con la pandemia y nos podemos estar encontrando -metafóricamente- dentro del Titanic mientras avanza hacia su témpano.

La pandemia ha implicado por una parte una situación altamente diferenciada entre la educación básica y media y la educación universitaria.

Mientras que en esta última, el proceso educativo se ha pasado en su casi totalidad a un formato de clases sincrónicas (formato tipo Zoom apoyado en plataformas) que ha permitido una relativa continuidad de los procesos de enseñanza, inversamente, en la educación media y básica, el modelo asincrónico de Ceibal y los métodos alternativos de comunicación no han permitido los mismos niveles de conexión educativa y sus resultados probablemente no hayan podido compensar el cierre de los establecimientos o los cambios en la presencialidad.

En estos días, la remediación ha estado en la agenda. El Codicen ha planteado formas de alargar los estudios durante el verano y correr los procesos de evaluación. Igualmente, la Udelar ha planteado la necesidad de establecer para aquellos que ingresen por primera vez un curso de nivelación, de tipo virtual entre febrero y marzo del año próximo, para recuperar algunos contenidos básicos y especialmente los referidos a Lengua y Matemática.

En pocas semanas el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) proyecta iniciar su programa Aristas para evaluar los aprendizajes del año con lo que podrá haber datos más precisos del grado de impacto de la disrupción de la enseñanza presencial, la efectividad de las prácticas alternativas a través de las tecnologías utilizadas y las carencias de aprendizaje.

Volverá a plantearse el permanente problema de los desequilibrios entre los aprendizajes de la educación media y los requerimientos de la educación superior, en un nivel muy superior de problemas que amplían los desajustes estructurales y la falta de articulación de competencias y conocimientos en las trayectorias de la media y la superior, y volverá a estar sobre la mesa un sistema ordenado y general de evaluación y compensación de aprendizajes para egresar de la educación media o para ingresar a la educación superior, que desde hace años se requiere y que ha estado en la discusión en la campaña electoral también.

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