#OpiniónNuestro proyecto de Izquierda

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El actual proceso político que estamos inmersos -muchas veces- nos lleva a escaparnos de la realidad que nos rodea, que es la vida misma.

No podemos ignorar ni dejar de ver que el mundo es cada vez más rico pero con una brecha cada vez mayor entre ricos y pobres y con una dependencia económica muy fuerte de la inversión extranjera.

Debemos ser capaces de generar propuestas e inversiones propias que tiendan a reducir nuestra dependencia de las inversiones extranjeras por medio de una mayor optimización productiva del país.

En este sentido tenemos la percepción que éste, nuestro gobierno frenteamplista, ha hecho mucho pero aún le queda un largo camino a recorrer y creemos que es posible en la medida que generemos las condiciones objetivas y subjetivas para que esto se cumpla.

No en vano todos los uruguayos –sin excepción- nos vanagloriamos de haber sido cuatro veces campeones del mundo y de tener una de las mejores selecciones de fútbol a pesar de ser uno de los países más pequeños del planeta.

No existe utopía que no pueda realizarse en la medida que, como país, logremos creer que esto es posible estimulando la investigación, la creatividad y el desarrollo empresarial local tanto en tecnologías que nos conviertan en referentes como en sistemas productivos tradicionales.

Generar fuentes productivas con capital propio ha de ser una de las principales necesidades de transformación para un partido de izquierda.

Creer que estamos frente a que ‘nada se puede cambiar’, no ha sido nunca la lógica de nuestra fuerza política.

¿Acaso aún no seguimos pensando que la redistribución de la riqueza sigue siendo un valor en sí mismo resuelto por nuestras históricas plataformas en diferentes y diversos Congresos de partido?.

Somos conscientes de lo que hemos avanzado en este tema y profundizarlo buscando medidas que contemplen esta realidad debe ser nuestro horizonte, uno de nuestros principales objetivos.

Si bien hemos caminado apoyados en un modelo de desarrollo con claras característica distributivas, el mismo no debe estancarse. Seguir avanzando y profundizarlo deberá ser uno de los objetivos futuros inmediatos.

Entonces, el gran desafío de la próxima etapa será modificar la matriz productiva, que nos permita mejorar nuestro escenario internacional y nuestra política comercial exterior para que la misma abandone su alto contenido primario de producción y con escaso valor agregado en términos tecnológicos y de empleo.

Debemos desarrollar políticas que nos permitan un crecimiento económico basado en el desarrollo productivo que nos permita competir internacionalmente con manufacturas y servicios que contengan un mayor valor agregado, en relación a la mayoría de las actuales exportaciones, logrando un mayor impacto positivo en el empleo.

En un tiempo donde el empleo pasa a ser una de las principales preocupaciones por los cambios generados en los avances tecnológicos, mejorar la cantidad y la calidad del mismo deberá darse por una necesaria revolución de nuestra matriz productiva que agregue valor a las mercancías y servicios y por ende a la economía.

Nada de esto podremos evitar al plantearnos un proyecto de izquierda que abarque la necesidad de colocar estos temas en la agenda diaria de nuestro trabajo para seguir transformando el país.

Nuestras miradas deben ser de largo alcance y no de corta distancia o con un mero carácter electoral.

Debemos seguir avanzando en un proyecto de país mucho más abarcativo y que debe seguir construyéndose.

Todo nos obliga a pensar que tenemos un rol fundamental para cumplir dentro del Frente Amplio, tenemos nuestras propias contradicciones y diferencias, pero estamos obligados a -en esta etapa- amortiguar el conflicto que tiene la sociedad. Conflicto que se hace más visible cuando avanza la crisis política mundial generada por la sumisión de las economías a los impulsos del mercado.

No busquemos responsabilidades que no son ajenas a nuestra realidad.

Si bien hay una crisis de liderazgo en los partidos políticos, nuestro Frente Amplio debe concentrarse en buscar un nuevo acuerdo dentro del partido, fortalecer las políticas de alianza y buscar la construcción de los ejes que nos permitan pararnos ante un escenario futuro de credibilidad, con ganas de seguir peleando por nuestras utopías, a pesar de que algunos las hayan olvidado.

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