Los tricolores ya no dependen de sí mismos en el Clausura y pusieron en riesgo la Tabla AnualNacional sufrió una derrota inesperada en la antesala del clásico

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Nacional no pudo haber tropezado en peor momento. La derrota ante Boston River tuvo una consecuencia inmediata, perder la dependencia de sí mismo en el Clausura, pero su alcance puede ser aún más grave en caso que pierda el clásico del próximo sábado. Si los aurinegros ganan el histórico duelo, no solo levantarán la copa del Torneo esa misma tarde, sino que además pasarán a liderar la Tabla Anual cuando queden apenas dos fechas por jugar.

De modo que el agónico golazo de Robert Ergas fue un baldazo de agua fría sobre los tricolores, que sufrieron una sorpresiva derrota ante el equipo que viene último en el Clausura, certamen en que había ganado solamente un partido en la cancha.

Le faltó puntería

Que Nacional generara tres chances en menos de diez minutos fue una demostración de lo que sería el primer tiempo, en que los tricolores jamás cedieron la iniciativa ni el dominio.

Y no es que el equipo del “Cacique” fuera una máquina bien aceitada, pero lo que hizo fue más que suficiente para tomar las riendas del trámite y estar constantemente cerca del gol. También lo ayudó la pobre actuación de Boston River, que en 45’ cruzó un par de veces la mitad de la cancha y jamás exigió a Esteban Conde.

Una prueba irrefutable de las flaquezas del equipo de Apud fue que Gonzalo Bergessio, máximo artillero tricolor, apareció solo en el área con demasiada frecuencia como para considerarlo un error aislado. Si “Lavandina” no transformó en gol alguna de las chances que tuvo fue porque el palo, la falta de puntería o un cierre oportuno, que aparecía de la nada para maquillar la floja respuesta defensiva, se lo impidieron.

A lo largo de todo el capítulo inicial, Nacional tuvo la pelota, controló el mediocampo y creó varias ocasiones de gol. Como todo lo demás, eso se presta a una doble lectura: por un lado, hizo méritos para ponerse en ventaja; por el otro, no lo consiguió, y eso contribuyó a que le ansiedad ganara terreno.

Las constantes pantomimas del “Cacique” Medina, quien más de una vez le reclamó al rival que dejará de hacer tiempo (lo que, comprensiblemente, jamás ocurrió en la historia del fútbol), fueron un reflejo de lo importante que era para los albos conseguir la victoria.

Nacional llegó al vestuario con la preocupación que inevitablemente genera no haberse puesto en ventaja después de haber sido más que su rival.

Cambió el viento

Como ocurre tantas veces, el que se jugó en el segundo tiempo fue un partido completamente diferente al del primero. La balanza se equilibró, principalmente por la postura de Boston River, que logró adelantar sus líneas, lo que le permitió alejar a Nacional de su arco y rondar con más frecuencia el defendido por Conde.

Claro, el equipo del “Turco” Apud tuvo un aliado de lujo: el reloj. Cada minuto que pasaba, la ansiedad de los tricolores se multiplicaba, lo que se reflejó tanto en la tribuna como en la cancha.

Buscando recuperar el dominio del partido y, sobre todo, la creatividad perdida, Medina metió mano en el equipo, y mandó a la cancha a Tabaré Viudez para jugar los últimos 25’. En la primera jugada que tuvo, metió un centro que Bergessio transformó en un cabezazo que se perdió cerca del palo.

Luego, pasaron muchos minutos sin que los tricolores generaran peligro, en lo que contribuyó tanto la falta de ideas propia como la férrea marca del adversario.

Cuando el reloj señaló 75’, se sintieron aplausos desde la tribuna cuando Medina llamó a Webó. Poco después, el camerunés salió festejando un gol que el línea le anuló correctamente, pues cuando mandó a la red el rebote que generó el tiro de Viudez, estaba adelantado.

Cuando el partido agonizaba, y Nacional ya se olvidaba de las ideas y se limitaba a hacer llover pelotas sobre el área de Boston River, los albos estuvieron a punto de conseguir un agónico triunfo. Lo impidió Gonzalo Falcón, quien tuvo una fantástica reacción ante un cabezazo del “Colo” Romero desde el área chica.

Increíblemente, del corner que sucedió a esa jugada nació el gol del Boston. Una pifia de Espino fue el puntapié inicial de una contra que el equipo de Apud ejecutó a la perfección: con unos pocos pases, dejó solo a Robert Ergas, quien la picó ante la desesperada salida de Conde e hizo a celebrar a muchos.

La derrota de Nacional le añade mucho dramatismo al desenlace del Uruguayo, que promete ser apasionante.

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1 comentario
  1. alfredo alsamendi dice
    Resulta difíil encnntrar una excusa para un mazazo así. Ahora saldrán los especialistas a decir que así no vale, que los cuadros chcos están de vivos ,que salen a defenderse y que de contragolpe cualquiera gana. El domingo 7 Peñarol (que venía primero) jugó y perdió muy feo contra el último de la tabla -Rampla, que mercede ese triunfo pasó a ser penúltimo-. Ayer Nacional, primero en la Tabla Anual, jugó y perdió muy feo contra el último. Hay que ser muy pero muy optimista para imaginarse a dos equipos que juegan tan mal, tan frágiles del punto de vista anímico haciendo una buena campaña en la Libertadores, pero era lo que decía toda la prensa…

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