En las vísperas del golpe de Estado de hace 40 añosMurdoch, presidente de los blancos, terminó procesado por un juez militar

Las semanas previas al golpe de junio de 1973 mostraron al presidente Juan María Bordaberry y los mandos militares en desaforada carrera contra el sistema democrático, en constante desafío al Parlamento y los partidos.

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La Justicia Militar fue empleada como un ariete: pedido de desafuero del senador frentista Enrique Erro; exhortos al senador colorado Amílcar Vasconcellos, que denunció el avance militarista. El propio presidente del directorio del Partido Nacional, capitán de navío Homar Murdoch resultó procesado con prisión por un juez militar, mientras crecía la versión de que era inminente que otro juez castrense solicitara el desafuero del wilsonista Héctor Gutiérrez Ruiz, presidente de la Cámara de Diputados.

En los comienzos de junio, se rompió la frágil alianza de gobierno blanquicolorada que sostenía a Bordaberry (renuncia al gabinete ministerial del nacionalista Luis Balparda Blengio; alejamiento de la lista 15, de Jorge Batlle), Vasconcellos dio a conocer un memorándum reservado del Ministerio de Defensa Nacional que determinaba que los oficiales que ocupaban cargos en los directorios de los entes estatales, mantendrían su subordinación a los mandos. Pero uno de los hechos de mayor impacto, fue cuando el día 6, un juez militar de instrucción de quinto Turno dispuso el procesamiento, entre otras razones por “irrespetuosidad” (artículo 38 del Código Penal Militar), de quien ocupaba la presidencia del Partido Nacional, acaudillado por Wilson Ferreira Aldunate.

Homar Murdoch (29/9/1915-23/12/1996), era un destacado capitán de navío (retirado), que ocupó cargos de mucho prestigio en su fuerza (director de la Escuela Naval, 1959-1962; agregado naval en los EEUU 1962-1964; comandante de la flota, 1964-1967). Era simpatizante blanco de toda la vida (votante de la lista 51 de Daniel Fernández Crespo, en Montevideo); militó, ya alejado de la vida castrense, en Por la Patria (desde 1970), y el 11 de marzo de 1972, se convirtió en presidente del directorio del Partido Nacional (el Nº 46 de su historia, con mayoría wilsonista). Murdoch, estaba casado, y tenía 5 hijos.

En mayo los blancos habían chocado fuertemente con los mandos militares: Ferreira denunció el “complot para desprestigiar a las instituciones” que estaba en marcha (el libro de Amodio Pérez, el único testigo que presentaba la Justicia Militar en su acusación contra Erro por su presunta vinculación con la guerrilla, que el Parlamento terminó desestimando, y fue el pretexto para el golpe). Por su parte, Dardo Ortiz -una de las primeras espadas del wilsonismo- dejó en evidencia la trama gestada contra el sistema, y la inconsistencia de los cargos, formulados por la Justicia Militar, en el episodio del IMES (ver “Ideario” del 14/4/2013; “El día que Trabal violó la Constitución en defensa de su protegido Amodio Pérez”).

Los comandantes de las FFAA indignados, acusaron a Ortiz en un comunicado dado a conocer el 12 de mayo, de haber actuado “en forma artera”, y señalaron que Ferreira había instigado un golpe en febrero, lo que fue de inmediato desmentido por el caudillo. El 26, se reunió la convención del Partido Nacional, donde todos estos temas fueron debatidos, y Ferreira explicó en detalle qué intervenciones concretas tuvo en aquel “febrero amargo”. Hizo lo propio en el Senado (ver “Ideario” del 12/5/2013).

Cuando se desarrollaba la convención nacionalista, en la que no estuvieron presentes dirigentes que después respaldarían la ruptura institucional (caso del Dr. Martín R. Echegoyen, que fue el primer presidente del Consejo de Estado surgido tras el golpe), ya circulaban trascendidos sobre el probable procesamiento de Murdoch, al que un tribunal militar (en un expediente iniciado en aquel verano de 1973), responsabilizaba por las distintas declaraciones emitidas por el Partido Nacional contra el avance autoritario como la que rechazaba el proyecto de ley enviado por el gobierno de “consolidación de la paz”, del 27 de marzo de 1973). El auto de procesamiento fue dictado el 6 de junio, y causó un gran revuelo. Inicialmente era sin prisión.

El 23 de junio el Partido Nacional realizó un gran acto público en respaldo a Murdoch y la vigencia de la libertad en la República. Fue en la Plaza Matriz, en una jornada lluviosa, signada por la incertidumbre. Intervinieron varios oradores pertenecientes a todos los sectores (entre ellos, los entonces diputados Enrique Beltrán, de Divisa Blanca, y Luis Alberto Lacalle, del herrerismo). Habló, naturalmente, el propio Murdoch. Ferreira culminó su discurso afirmando que “en la lucha por las libertades públicas, estaremos con quienes quieran acompañarnos”. Se escucharon disparos de armas de fuego, atribuidos a grupos de extrema derecha que querían perturbar el normal desarrollo del mitin.

El lunes 25 de junio, Murdoch fue finalmente procesado con prisión. (ver: “La caída  de la democracia. Cronología comparada de la historia reciente del Uruguay, 1967-1973. Carlos Demasi (coordinador), Álvaro Rico, Jorge Landinelli, María Sara López, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Centro de Estudios Interdisciplinarios Uruguayos, 1996). El episodio Murdoch, no ha sido objeto de una investigación particular. En el propio directorio blanco manifestaron a “Ideario” carecer de su biografía o fotos de aquella época.

Fuentes familiares señalaron por su parte que Murdoch recuperó su libertad, pero mantuvo su condición de procesado durante varios años, siendo encarcelado en numerosas ocasiones en el ciclo dictatorial, en dependencias militares (generalmente en el Dique de la Armada). En 1976, cuando el sepelio de su correligionario Héctor Gutiérrez Ruiz -asesinado en Buenos Aires- este capitán naval fue detenido junto al ex senador Mario Heber, y ambos permanecieron varios días privados de su libertad, en la sede de la policía política (DNII, de la calle Maldonado, Montevideo), añadieron.

En 1976, el directorio, cuyos miembros eran permanentemente vigilados, “decidió transferir sus facultades a una comisión de emergencia, también llamada “triunvirato” (Carlos Julio Pereyra, Dardo Ortiz, Mario Heber; con una secretaría encabezada por Fernando Oliú)”, según una reseña oficial suscrita por el propio Pereyra (ver “Directorios del Partido Nacional y del Partido Nacional Independiente, 1887-1994, Wilfredo Pérez). El 5 de marzo de 1983 asumió el nuevo directorio del Partido Nacional presidio por el wilsonista Juan E. Pivel Devoto, electo por una convención surgida de las elecciones internas de los partidos habilitados, en noviembre del año anterior, que constituyó una derrota para la dictadura, que confiaba en la votación de los colorados pachequistas y los blancos afines al régimen, que fue muy mala.

Hace exactamente 40 años, el 9 de junio de 1973, el procesamiento de Murdoch, hecho público tres días antes, desataba la indignación pública, mientras en el Parlamento se seguía con el caso Erro, y Vasconcellos respondía un exhorto de los jueces militares. Faltaban pocas semanas para la caída de las instituciones y el inicio de la huelga general.

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