Su último libro fue traducido al alemán, lo que la llevó a estar nominada a un prestigioso premioMercedes Rosende, la autora uruguaya que conquistó Alemania

0 595

La vida le sonríe a Mercedes Rosende. La autora uruguaya atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera literaria: su «Miserere de los Cocodrilos» (2016) fue traducido al alemán, gracias a lo cual la nominaron al premio del instituto Litprom, que tiene como misión difundir la literatura de África, Asia y América Latina en Alemania.

Rosende visitó un par de veces aquel país, la última a inicios de 2019, e hizo un tour por varias ciudades, que incluyó su paso por la Feria del Libro de Frankfurt. «Miserere» recibió muy buenas críticas, dejando en claro que su creadora es una de las más importantes exponentes de la novela negra nacional.

Además, está en producción una película basada en «Mujer Equivocada», una recomendable novela protagonizada por Úrsula (que también es el centro del «Miserere»), inolvidable mujer que, como todos, viaja con su mochila de complejos a cuesta.

La escritora le contó a «La República» cómo vivió su paso por Alemania y qué le genera el buen momento que atraviesa. Además, relató su ingreso involuntario al mundo de la novela negra, se refirió a su proceso creativo y analizó cómo es dedicarse a la literatura en Uruguay.

Una experiencia inolvidable
¿Cómo surgió la posibilidad de ir a Alemania?

Esto surge cuando mi editor, acá en Uruguay, me dice de presentarme con mi libro, «El Miserere de los Cocodrilos», en Books From Uruguay.

Martín Fernández, de la editorial Hum y Estuario, que es donde publiqué estos libros, fue quien planteó la idea.

Lo presentamos y salió seleccionado. Esto fue en 2017. Ahí me dicen que voy a tener una agente, que pasó a ser Omaira Rodríguez. El proyecto del Ministerio de Educación y Cultura establece que a los autores seleccionados se les designa un agente para que venda sus derechos.

Bueno, Omaira se movió muchísimo, yendo a ferias y demás, y logró vender los derechos de publicación en lengua alemana. Eso sucede hace un año y pico, no me acuerdo bien porque soy horrible para las fechas (risas).

Y bueno, en el verano europeo del año pasado, salió mi libro en Alemania. A raíz de eso me invitaron a ir a la Feria del Libro de Frankfurt, que es un evento importantísimo dentro del mercado mundial del libro.

La movida que genera esa Feria es impresionante. Fui, estuve unos días y me hicieron un montón de entrevistas. Deben haber salido entre 30 y 40 reseñas y críticas sobre mi libro.

La verdad que tuvo una repercusión que dejó perpleja a la editorial porque, para ser un autor completamente desconocido en Alemania, la repercusión fue enorme.

Más adelante me vuelven a invitar de Litprom, que es otra asociación, para ir en febrero. Mientras, mi libro se siguió moviendo allá, y cuando fui en febrero mi editorial me dijo que quería otro libro mío porque las cosas estaban yendo muy bien.

Además, esa organización me nominó para el premio de Litprom, para el que estamos seis o siete mujeres nominadas. El fallo sale ahora en junio.

Yo soy la primera estupefacta por todo esto que te estoy contando (risas). Cuando me dijeron que iba a ser publicada en alemán, yo imaginé una publicación prácticamente testimonial. Pero se generó toda esta repercusión, que me asombra muchísimo.

¿Cómo viviste toda esa experiencia?

Fue impresionante. Me dejó pasmada. Por supuesto que lo estoy disfrutando mucho, porque es gratificante, pero además es una especie de escalón distinto.

Me llama mucho la atención que a ellos les resulte exótica mi literatura, que habla mucho de Montevideo, está muy aferrada a la geografía montevideana. Lo que menos se me ocurrió al escribir fue tratar de darle un viso de exotismo (risas).

Al mismo tiempo, está el proyecto de llevar tu «Mujer Equivocada» al cine. ¿Cómo se dio? ¿Esperabas algo así?

No, por supuesto que tampoco lo esperaba. Es algo completamente imprevisto.

Una directora uruguaya, Ana Tipa, leyó «Mujer Equivocada» porque un amigo común se lo recomendó, y ella ahí vio una película. Es una mujer con una visión cosmopolita del país, y a la vez también está interesada en reflejar y trabajar en lo que es Uruguay.

Así que ahí estamos las dos juntas, trabajando en este proyecto, que es de ella, pero que yo participo en el guión.

«Nunca me propuse escribir una novela negra»
Tu obra está mayormente destinada a la novela negra. ¿Por qué elegiste ese mundo?

Yo nunca me propuse escribir una novela negra. Mi primera novela, «La muerte tendrá tus ojos» (2008), cuando lo terminé se la dí a varias personas y me dijeron «pero es una novela policial».

Y yo la había escrito de la primera a la última palabra sin pensar en escribir sobre un género determinado. Es más, si algo me propuse, fue escribir una novela un poco romántica (risas). Pero parece que uno no escribe lo que quiere, sino lo que quiere. Ahí me enteré que escribía novela negra.

A raíz de eso me invitaron a un montón de festivales de novela negra, pero ya te digo, no fue una cosa voluntaria.

Después, cuando empecé a escribir esta saga de Úrsula, que estoy trabajando en el tercer libro, tampoco me propuse específicamente una novela negra.

Además, tengo un libro de cuentos publicados, y otro que creo que se va a publicar este año, que no tienen absolutamente nada que ver ni con lo policíal ni con el género negro.

En realidad, no soy una escritora de novela negra. Es un «título» bastante encasillante.

La novela negra es un mundo muy amplio, que cada vez parece cubrir más rubros que la simple resolución de un crimen…

Hay varias puntas ahí. Para empezar, hoy el género negro es prácticamente infinito, porque va desde lo que podés llamar clásico, hasta lo actual, que ha tomado otros ribetes.

Hoy, la novela negra está mucho más anclada a lo social que al hecho de que se cometa un crimen. El planteo clásico vendría a ser crimen-investigación-resolución.

Hoy, generalmente las novelas comienzan con el crimen cometido, y muchas veces no hay investigación, e incluso no importa quién es el criminal, sino importa el por qué.

Se ha transformado de una novela de los bajos fondos a una novela que abarca el crimen con una mirada mucho más general.

Por ejemplo, además del asesinato, hay otro tipo de crímenes que son terribles y afectan a multitudes. La contaminación, por ejemplo, ¿no es un crimen?

La lucha eterna
¿Cómo es dedicarse a la literatura en Uruguay? ¿Qué desafíos implica?

Hacer literatura en Uruguay es despuntar un hobbie. Uno lo hace porque le gusta o porque tiene la necesidad de escribir. Pero nunca escribís esperando algo, nunca lo haces pensando que va a suceder nada.

Conocés a otros escritores, estás en el mundo literario de Uruguay, pero no pensás ni remotamente vivir de este hobbie. Siempre tenés que tener otro trabajo porque, salvo Benedetti y Galeano, no creo que nadie viva de la literatura en Uruguay.

Entonces eso ya hace una gran diferencia con otros lugares del mundo. Desde el momento en que no tenés ni la menor esperanza de profesionalizarte, tu carrera también es más lenta, y no tenés demasiados estímulos para salir del país.

Quizás a mí me ayudó escribir un género que está de moda. Entonces empecé a ir a festivales literarios. Y algo que puedo decir que me dio la literatura, sino dinero, fueron muchos viajes (risas).

Armando el rompecabezas
Hay diferentes «escuelas» a la hora de escribir. ¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Tenés un horario establecido o escribís cuando te nace?

Desde el momento que en Uruguay no somos escritores profesionales, en el sentido de disponer de todo nuestro tiempo para dedicarle a la literatura, tenemos que acotarlo y manejarlo.

Vos ponele que trabajás ocho horas en una oficina o lo que sea, y los tiempos residuales, que muchas veces son los que le dedicarías a la familia o al ocio, se los dedicás a la literatura.

Y quizás por eso la literatura uruguaya está compuesta mayoritariamente por novelas cortas, pero eso es una hipótesis mía.

Respecto a la forma en que escribo, y lo digo porque quizás le sirve a alguien que algún día quiere empezar a escribir, yo no escribo el principio, el medio y el final. Escribo escenas. Y después las voy ordenado de distinta manera.

Me gusta esa forma de escribir y ordenar, porque prácticamente tengo en mis manos una novela infinita. Le voy cambiando de lugar las escenas y se transforma en otra cosa. Al final, recién decido cómo la voy a armar.

Pero ya te digo, tengo una trama en la cabeza, que a veces es simplemente una línea de acción. Y después voy escribiendo escenas. Y al final las ordeno. Muchas veces pasa que en el último momento lo reordeno de otra manera y sale otra novela.

A las personas que aún no te leyeron, ¿Por dónde les recomendarían que empiecen?

Yo soy muy mala juzgando mi propia literatura. Nunca me releo, jamás. Y olvido mis libros, en el sentido de que no me acuerdo de los detalles, sino en general.

Quizás sería bueno empezar en orden y leer «Mujer Equivocada» y después «El Miserere de los Cocodrilos».

Lo que puedo decir que me gusta a mí, mirándolo en retrospectiva, es que Úrsula es un personaje divertido y potente.

No es una súper heroína, sino todo lo contrario. Es una persona llena de fracasos y frustraciones, pero que siempre mantiene el humor. Y toda mi literatura intenta hablar de las cosas que nos suceden, o problemas que tenemos, a través del humor. Porque creo que es lo único que nos salva.

Gente en obra

Mercedes Rosende está trabajando en la tercera novela protagonizada por Úrsula, que los lectores conocen de «Mujer Equivocada» y «El miserere de los cocodrilos».

«Es la tercera parte, y quizás la última, no lo sé, de la saga de Úrusla. Estoy trabajando en base a escenas, y todavía no tengo la trama totalmente decidida.

Yo escribo pensando en el público uruguayo. Incluso desde el punto de vista del lenguaje, utilizo un lenguaje coloquial, una forma de expresarse que yo reconozco, que es la que usa la gente en la calle.

Trato de estar bien anclada a mi país, darle al uruguayo cosas reconocibles. Generalmente mis libros se ambientan en la Ciudad Vieja, en la Ciudad de la Costa. Esta vez se me ocurrió meter un hecho histórico, como el escape de la cárcel de Punta Carretas, que está ligeramente ligado a la trama de esta novela. No el escape, sino el lugar, el túnel.

Estoy trabajando con eso, y me entusiasma bastante cada vez que tengo un texto entre manos. Y supongo, o espero, en un par de meses tenerlo terminado», contó la autora.

También podría gustarte

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.