Menor producción de frutas y hortalizas generó una nueva suba de precios

«Esto no debe alarmar al consumidor», afirmó Pablo Pacheco, responsable del Área de Desarrollo de Comisión Administradora del Mercado Modelo (CAMM).

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La última semana estuvo marcada por un incremento notorio en algunos rubros que integran la oferta de frutas y hortalizas. En diferentes medios de comunicación se lo ha catalogado, en el mejor de los casos, de inusual. Sin embargo, Pablo Pacheco, responsable del Área de Desarrollo de Comisión Administradora del Mercado Modelo (CAMM), y responsable del Observatorio Granjero, analiza esta suba de precios en un contexto de valores que se sitúan muy por debajo de los históricos.

Pacheco explicó que objetivamente hubo incrementos considerables en los precios mayoristas de algunos rubros hortifrutícolas, entre los que destacó la suba de casi el 200% en zapallito y del 150% en lechuga, pero «son incrementos que parten de valores extremadamente bajos, que estaban por debajo de los costos de producción».

El responsable del Área de Desarrollo de la CAMM evaluó que «este incremento de precios que parece tan espectacular, considerando los costos de producción, es lo mínimo razonable para que los productores tengan una rentabilidad decorosa, por utilizar un término que no es técnico, pero que ilustra la situación de los horticultores».

El incremento en los precios se explica «por la reducción en los ingresos, por la disminución en la oferta, lo que no es un fenómeno extraño en esta época del año», aseveró Pacheco. Las causas de la disminución de los ingresos al Mercado Modelo obedecen a las condiciones climáticas propias del invierno, y que afectaron principalmente a productos que no son de estación, que se obtienen a partir de la protección de cultivos con invernáculos y macro y microtúneles.

Por debajo de los valores históricos

Las condiciones climáticas más rigurosas, registradas puntualmente la semana pasada, enlentecieron los procesos productivos o perjudicaron cultivos, «pero no es nada extraño, es un fenómeno común, que sucede todos los años normales».

De acuerdo a la Información relevada y procesada por el Observatorio Granjero, en lo que va de 2019, todos los meses «la canasta frutihortícola tuvo precios más bajos de lo que era esperable, claramente por debajo de los valores históricos» subrayó Pacheco.

Para analizar el impacto de esta suba de precios en el bolsillo de los consumidores es necesario definir el peso que tienen en la canasta familiar los productos que han sufrido un incremento de precios más notorio. En este sentido, de acuerdo a datos del Observatorio Granjero, la nómina de rubros que registran las subas más relevantes son acelga, albahaca, brócoli, lechuga, puerro, rabanito, calabacín, chaucha, zapallito y morrón rojo.

No obstante, el consumo de todos estos renglones es muy escaso, lo que atenúa drásticamente el impacto de la suba de precios. A modo de ejemplo, durante todo un año, cada uruguayo consume apenas 3,5 kilos de zapallito; unas seis lechugas; alrededor de cuatro acelgas; 300 gramos de brócoli; y unos 4,5 kilos de morrón.

Los más consumidos subieron menos

En el otro extremo se encuentra el grupo de productos que sí es relevante en el consumo de las familias uruguayas, integrado por papa, casi 30 kilos por persona por año, k/p/a; manzana, 11 k/p/a; cebolla, 8,2 k/p/a; mandarina y manzana, 8 k/p/a; o zanahoria, 6 k/p/a. Estos rubros no han sufrido incrementos en sus precios, e incluso algunos de ellos se han reducido.

Pablo Pacheco señaló que «es importante que la población esté atenta a la Canasta Inteligente», un producto comunicacional elaborado por la CAMM y el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca, en el que cada 15 días «se presenta una lista de nueve frutas y verduras de estación que se encuentran en óptimas condiciones de sabor, valor nutricional y precio».

«Para nosotros es ridículo tener que salir todos los años a volver a explicar que en invierno hace frío, se produce menos, se incrementan los costos productivos, y que los precios de algunos productos suben. Los períodos de precios bajos como el que atravesamos desde hace por lo menos dos años y medio generan una situación de estrés muy alto en el sector productivo, que tiene que rascar hasta el fondo de la lata» para seguir sosteniendo sus chacras.

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