Melillo Dinis: «Estamos viviendo la sociedad de los enemigos»

El analista político brasileño Melillo Dinis estuvo unos días en Uruguay y reflexionó sobre las tensiones en la región, los cambios dramáticos que afectan a millones de personas en el continente que son sepultadas en una realidad de pobreza extrema y exclusión social, y abordó la fría y metódica indiferencia de quienes alaban el «mercado todopoderoso» como modelo rector de las relaciones humanas. «Estamos quedando ciegos delante de la pobreza», sostuvo. Melillo Dinis, quien además es abogado, especialista en derechos humanos, docente y miembro del espacio Inteligencia Política, analizó el mundo del trabajo, la presión y autoexigencia por no quedar fuera y perderlo todo. «Yo lo llamo el neoatraso que traspasa la ausencia de futuro porque solo parece importar el presente, el de los incluidos, los que trabajan cada vez más, los que compiten consigo mismos y que en Brasil toman todo tipo de fármacos para mantenerse en un mundo de competencia descarnada, ese mundo que nos quieren vender de jóvenes emprendedores exitosos». En espacio de ideas y conversatorio, dialogamos con el doctor Melillo Dinis y con el filósofo y docente Nelson Villarreal Durán, actual secretario de Derechos Humanos de Presidencia de la República.

Dinis y Villarreal Durán tienen algunos puntos en común: su vocación por la docencia, la imperiosa búsqueda por tratar de analizar en perspectiva el tiempo presente y, especialmente, la decisión de cuestionarlo todo, más allá de las aparentes certezas. La duda como método crítico. Así las cosas, cada reflexión emerge punzante, esclarecedora, reveladora del tiempo actual. Ambos promueven el debate de ideas casi como una forma de vida. Nada más enriquecedor que cuestionarlo todo, especialmente el relato hegemónico que pretende imponer la lógica del mercado, que a los pobres los considera «personas de escasos recursos» y a las víctimas, meros «daños colaterales». 

De paso por Montevideo, Dinis habló de la situación que vive Brasil a poco más de un año de la asunción de Jair Bolsonaro. «Yo tengo una expresión para definir este momento al que llamo de neoatraso, es un nuevo atraso, que traspasa una ausencia de futuro porque solo interesa el presente. El presente de los incluidos, de las personas que pagan sus impuestos, que trabajan cada vez más, que están siempre compitiendo consigo mismos. En Brasil hay actualmente un tercio de la población más joven que de tanta presión padece depresión, está tomando todo tipo de fármacos para poder persistir en un mundo que -cada vez más notoriamente- impone la lógica que hay que trabajar mucho, competir, ser -una expresión que hay en Brasil que es fantástica- emprendedores. Eso siempre vinculado a la idea del éxito». Para Villarreal Durán, la palabra del analista brasileño experto en derechos humanos «aporta una mirada enriquecedora» sobre los desafíos que plantea el cambio civilizatorio. 

«En Brasil estamos viviendo un gran cambio que tiene como característica la construcción de una sociedad de enemigos, y creo que ese es un punto importante. Hoy tenemos mucho más colisión que comunicación, nuestro pensar está implicado para colisiones, para conflictos, para luchas, muchas de ellas sin sentido, no sabemos lo que estamos disputando, no es un campeonato de fútbol, es una relación de una generación de personas que luchan unas contras las otras, sin mucha sensibilidad, pero sin mucha razón. Este sea tal vez el malestar que se demostró más claro después de las elecciones de 2018 con un gran cambio en la política de Brasil. Pero no se debe limitar a entenderlo en relación a la política partidaria, sino mucho más desde una perspectiva de un cambio social, más profundo que el político. También tengo otra percepción de nuestros puntos ciegos de Brasil y que es ciertamente preocupante porque estamos ciegos delante de la pobreza. En Brasil nuestro proyecto social cambió a un proyecto contra nuestro futuro, especialmente porque los pobres que están debajo de la línea de la pobreza son 14 millones de brasileros. Y es mucha gente. Teníamos una realidad que había logrado revertir algunos indicadores pero ahora volvimos a tener este número espantoso de gente pobre o debajo de la línea de la pobreza, que vive con muy poco. Por ese punto ciego, estamos creando dos tipos de relaciones: la primera, las desigualdades que son muchas y también la exclusión como consecuencia de este punto ciego. Estamos en un momento en el que en otros países de la región este cambio también es seguido de formas distintas pero también como una perspectiva. Por ejemplo Argentina, que también es un país importante del cono sur, ha experimentado un crecimiento de las poblaciones más pobres como consecuencia de las políticas aplicadas. 

Según Villarreal Durán, las subjetividades están cambiando. «Antes teníamos una subjetividad que se hacía cargo del otro, pero que ahora está confrontada con el otro, y eso es algo que se ha expandido de manera muy fuerte en toda la región, ver al otro como un enemigo y no como una posibilidad para desarrollarse, tanto en la política, en la sociedad, en la manera de tener un proyecto. Una de las cosas que más a uno le cuestionan de lo que está viviendo Brasil es que parecería que se perdió un proyecto o que directamente no hay un proyecto, y no solo en lo global sino en relación a un proyecto cultural como país. La invisibilidad del otro, de aquellos que están en situación de mayor vulnerabilidad y se los considera un dato inevitable, al punto tal que se impide seguir una lógica inclusiva». En este sentido, Dinis cree que «la invisibilidad trae consigo la insensibilidad y la insensibilidad la imposibilidad del cambio, porque todos nosotros somos construidos como ciudadanos, que decimos que tenemos que mejorar Uruguay, tenemos que mejorar el Brasil, tenemos que mejorar todo el mundo, decimos que tenemos que cambiar para mejorar. Sin embargo, en este momento, muchos de nuestros ciudadanos están convencidos de que no se puede cambiar más, que no se puede mejorar más, que lo que estamos viviendo es fatalmente inevitable».

Los vagos que mantengo

En relación al discurso del mercado que sostiene que el éxito depende de la capacidad de esfuerzo individual, Dinis remarcó las gravísimas consecuencias que está generando el «neoatraso», especialmente en los jóvenes de su país. «El mundo del trabajo ha cambiado tremendamente. Vemos muchos, muchísimos padeciendo esas consecuencias que afectan la depresión, van a psicólogos, a psicoanalistas, gente que está más dependiente de los fármacos que de la propia existencia, de la propia comida, todos están cambiando mucho su percepción. No se consideran solamente culpables sino incluso miserables. Son una existencia que no debe existir. Es terrible». 

Ideas

El filósofo coreano alemán Byung-Chul Han ha reflexionado sobre la sociedad del hiperconsumismo, el infierno de lo igual, y ha sostenido la teoría de que «ahora uno se explota a sí mismo y cree que está realizándose”. Para Villarreal Durán y Melillo Dinis, esto se vincula directamente con la sociedad del cansancio, que invisibiliza al otro y genera esa sensación de «imposibilidad del cambio». Según Dinis, Byung-Chul Han es una referencia importante en el nuevo escenario de los filósofos. «Lo que él dice se tornó importante. Desde hace dos o tres años para acá tenemos contacto con su obra, especialmente sobre la percepción de la sociedad del cansancio. El cansancio genera también una diferente forma de control social a la de sistemas punitivos. Tiene mucho que ver con el cambio de los derechos humanos porque no somos más sujetos de DDHH, somos simplemente objetos de una relación en la que tenemos más esperanza en la tecnología que en los hombres y las mujeres. El control y la manipulación se dan y nosotros somos los principales controladores de nosotros mismos. Sacamos fotos, mandamos noticias, todos saben dónde estamos, qué hacemos, hoy estamos hiperobservados. Hay gente que antes de comer se dedica a sacar dos o tres fotos para postear en las redes sociales. Ahí yo tengo un problema casi de principios: entre comer y sacar fotos, yo prefiero comer (risas). Mucha gente, cristianos y otras religiones hacen una oración antes de comer, hoy cambiamos para un momento mágico de socializar para el mundo lo que vamos a comer», señaló. 

Poses y posturas

Consultados sobre la sociedad de las apariencias y los compromisos asumidos con determinadas causas en el mundo de las redes sociales, Dinis se refirió a lo que mostramos hacia el mundo exterior. «Somos espejos constantemente mirando al otro pero no mirándonos a nosotros. Es un poco la imagen que tengo cuando veo el momento histórico que estamos viviendo en Brasil, se junta una adoración a la salud, al cuerpo que es un instrumento de apariencia y no de esencia, hay mucha dedicación a tener y no a hacer. Vivimos lo que he llamado tiempos oscuros, que son cada vez más oscuros y con demasiados puntos ciegos».

La región y el mundo

En materia geopolítica, el analista brasileño advirtió que en los últimos años la coyuntura ha cambiado de manera drástica. «Brasil no tiene más el liderazgo regional por muchas razones, internas y externas. Si bien Brasil hoy tiene la economía más grande que del Mercosur -somos el 60% de la economía del bloque- nosotros ya no tenemos más la importancia geopolítica que supimos tener. Personalmente creo que los dos países más importantes en ese campo de la geopolítica latinoamericana son, primero México, por su poderío económico y también por su presencia en los temas regionales, y después Uruguay, que siendo chiquito ha hecho un gran esfuerzo en mediar los conflictos de la región», sentenció.

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