La fiscal considera que el individuo actuó con “brutal ferocidad”“Me mandé una cagada”, dijo el chofer que mató a dirigente sindical

El camionero acusado de matar de un disparo en Rivera al dirigente del Sindicato Único del Transporte de Carga y Ramas Afines (Sutcra), Marcelo Silvera, llamó a su sobrino y a su hija después el episodio y les pidió que fueran al lugar del incidente porque “me mandé una cagada”. Así surge del pedido de formalización presentado ante la jueza por parte de la fiscal letrada de primer turno de Rivera, la doctora Bettina Ramos. En el escrito, la fiscal acusa al individuo de iniciales J.E.P.O., uruguayo, casado, de 63 años de edad, por la “presunta comisión de un delito de homicidio muy especialmente agravado por la brutal ferocidad en reiteración real con un delito de tenencia no autorizada de arma de fuego”. La fiscal relata que “no es menos importante relevar en el caso que una vez efectuado el disparo de arma de fuego al fallecido, viendo como su esposa lloraba ante el cuerpo tendido, arrodillada sobre él y gritando por ayuda, el imputado emprendió la marcha del camión, no solicitó ayuda, no llamó a la emergencia o a la policía, condujo por casi cien metros y estacionó el camión en un lugar donde no se tenía visual desde la entrada, detrás de otros camiones”. “Se bajó del mismo, se dirigió hacia su vehículo estacionado a 127 mts. de distancia -según mediciones de DNPC-, se tomó unos minutos para llamar a su sobrino y a su hija y decirles que fueran al lugar porque “se había mandado una cagada” y ni siquiera ahí llamó a una ambulancia o al 911”. “Posteriormente estacionó el vehículo frente al camión, se tomó el trabajo de pasar sus efectos personales al baúl de su auto particular y bajar el arma del camión al auto para así emprender la marcha. Luego de circular casi cien metros, es interceptado por la policía, quien por precaución a que se fugara cerró previamente el portón de ingreso”. “Así, P rodeado por al menos cuatro funcionarios policiales, decidió bajarse y entregar el arma al Sub Crio P, lo que denota que desistió de una actitud de fuga únicamente por no avizorar otra salida». «La idea de entregarse no surge de sus propias acciones, por el contrario, realizar todas esas maniobras, con un cambio de vehículo, con las distancias manejadas, hacen presumir que la intención de P no era la de colaborar con el procedimiento sino por el contrario a evadirse a la acción de la justicia”, considera la fiscal. (Foto: la víctima, Marcelo Silvera)

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