TEATRO EN TIEMPOS DE LA COVID-19Mauricio Chiessa: “El teatro es energía en movimiento, energía que fluye”

Actor egresado de la EMAD, talentoso, con un excelente desempeño sobre el escenario, contó a LA REPÚBLICA cómo la viene llevando en momentos de emergencia sanitaria.

Ha trabajado en obras muy potentes que le han exigido hacer uso de su destreza actoral, colocándolo en diferentes roles. Todos sus trabajos ponen en relieve sus capacidades. Hoy habló con LA REPÚBLICA el versátil actor Mauricio Chiessa.

El 13 de marzo todos los teatros bajaron el telón, ¿cómo viviste ese momento?

La verdad que lo esperaba porque fue como una cadena, cuando salto todo el arte en general fue de las primeras cosas en cerrar.
Pero lo viví con tristeza e incertidumbre por lo que se podía venir para mis colegas, las salas y para mi claro está.

¿Qué proyectos tenías para este 2020?

Para mí sorpresa, antes de la Covid-19, andaba por ahí una posibilidad de reestreno para la segunda mitad del año nada más, pero en plena cuarentena aparecieron un par de propuestas, lo que evidencia creo yo que muchos compañeros siguieron pensando, creando y no bajaron los brazos a la creatividad y eso a uno lo llena de alegría, Las ganas y el compromiso intacto hacia la profesión.

En estos momentos el movimiento teatral independiente está atravesando un momento muy duro desde el punto de vista económico. Se ofreció un subsidio de 6800 pesos por dos meses, ¿cómo ves todo esto?

Lo que veo es que si yo dependiera de ese dinero para vivir no llegaría ni a la esquina y creo que a muchos compañeros les pasaría igual.
En mi caso trabajo en un negocio, ese es mi sueldo fijo y es lo que me permite vivir para poder hacer teatro tranquilo pero el problema es que cuando empezó todas las ventas cayeron en un 90 por ciento y no se sabía que podía pasar a futuro. Estuve en el seguro y me reintegraron.
Hoy en día la cosa se va normalizando de a poco desde el punto de vista económico.
Lo del subsidio a mí me pasa que veo que hay gente que cuando está en una posición de poder tal que puede decidir este tipo de cosas, no se pone en el lugar del otro, en el lugar del «beneficiado» y obviamente no entiende que con ese dinero no alcanza, claro está que viven otras realidades con todo respeto.

Se presentó el protocolo que pide el MEC. Entre los puntos está el distanciamiento de los actores de 2m y una distancia entre el proscenio y la primera fila de 5metros, ¿lo ves viable?

¡Para nada! El Teatro es energía en movimiento, energía que fluye y por más que en una puesta en algún momento pueda haber esa distancia también es necesario el acercamiento.
¡Siempre me gusta poner énfasis en la mirada, como miro al otro, dos personas que se miran en el escenario y hay verdad en esas miradas, la tensión está ahí y el espectador la puede sentir en la piel! ¿¡Cómo puede ocurrir esa magia si tenemos tantas trabas!? Y lo de los 5 metros a una sala chica que depende de esas localidades las mata, además que saca cercanía con el hecho artístico, aunque no siempre es así, en salas más grandes el público está más lejos pero no sé si 5 mts, no soy bueno calculando distancias. No es viable porque no se puede dar un hecho artístico sincero y genuino con ese protocolo.

Entre los proyectos que tienes en carpeta, ¿alguno se ajusta a estos requerimientos?

No se ajustan y creo que la mayoría de mis compañeros que tienen proyectos les pasa lo mismo, salvo un monólogo y hasta por ahí nomás, habría que ver.

La ley del teatro, ¿se llegará a instrumentar?

¡Claro que sí! No sé cuánto tiempo tiene que pasar, tengo la mente positiva con eso, pero sin perder de vista la realidad y es que muchos de los artistas de nuestro país no vivimos de lo que amamos, es una verdad dura, pero es así. ¡Muchas veces me digo que hermoso sería que en Uruguay podamos decir que se vive de él teatro! Me pasa que hay como una especie de tabú a la hora de hablar de dinero en nuestra profesión, tal vez alimentado por esa costumbre de que nuestro trabajo se remunera poco o no se remunera y son contadas con los dedos las obras que ganas bien, seguramente haya colegas que no. Es su realidad, pero estoy seguro que hay muchos que la viven así.

Eres un actor que ha trabajado en obras muy potentes, ¿qué anécdotas nos puedes contar de esas experiencias teatrales?

Por suerte me considero bendecido por las obras en las que me toco estar y con los compañeros que me tocaron a lo largo de estos años por eso tengo varias anécdotas hermosas como por ejemplo haber estado en la última función de Delfi Galbiatti con «Los invertidos» en la Verdi o la suerte de haber tenido maestros de esos que quedan en el corazón como María Azambuya, junto con Julio Calcagno los considero mis dos grandes maestros.
¡Pero una que tengo y en la cual aprendí no solo de teatro sino de cine y también la vida fue la gira de “¡Corazón de boxeador” por los barrios y todo el interior, estar horas en una camioneta con Julio y el flaco Denevi fue de antología! El error mío fue no grabarlos para tener un registro de toda esa máster class que duro 3 años.
No tengo una elección específica, hice algo de musical en algún momento y fue hermoso, y entre comedia y drama las dos.
A mi entender una actriz o un actor deben de transitar por todo, estar abiertos y despojados, sin prejuicios en el proceso creativo y si van a hacer algún género que no transitaron estar abiertos a aprender durante ese proceso.
Otra de las cosas fundamentales es la tolerancia a la frustración y no digo nada nuevo cuando digo que el proceso, el ensayo es para eso, aprender, acertar, pero también errarle y mucho.

¿Cuál es tu visión del teatro independiente uruguayo?

Es un teatro que más allá de todo lo que pasó este año, viene creciendo(el número de obras que se estrenan al año es impresionante) , veo cada vez mejores propuestas y hermosas puestas, hay cada vez más inquietudes y posturas a mostrar, lo que falta es más dinero para remunerar nuestro trabajo y público que acompañe pero estamos a tiempo, siempre se está a tiempo.

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