El ilustrador está nominado al Premio Eisner, el "Oscar" de las historietas en Estados UnidosMatías Bergara, un uruguayo en la élite del mundo de los cómics

Uruguay no limita su producción de talentos a las canchas de fútbol. En los mundos más variados hay compatriotas que han logrado destacarse internacionalmente, aunque sus nombres no son tan conocidos como los de los goleadores.

Uno de esos talentos nacionales que brilla en el exterior es Matías Bergara, un ilustrador de historietas de 34 años que está nominado a los Premios Eisner, el más importante que existe en el universo de los cómics.

El nombre del uruguayo fue incluido en la categoría «mejor dibujante o equipo de dibujantes» por su trabajo en Coda, una historieta fantástica que ha cosechado tantos lectores como buenas críticas en Estados Unidos.

Los ganadores de estos «Oscar» del cómic se darán a conocer en la San Diego Comic Con, la convención más importante del mundo, que comenzará el jueves 18 de julio.

Matías Bergara charló con La República sobre la importancia de este hito en su carrera, contó cómo se hizo un lugar en el mercado estadounidense, se refirió a su estilo de dibujo, y reveló que puso varios «uruguayismos» a la hora de dibujar Coda, donde compone un equipo con el norteamericano Simon Spurrier, quien se encarga de los textos.

«Una alegría muy grande»

El artista contó que la nominación al Premio Eisner «Me generó una alegría muy grande, naturalmente, y sobretodo tomando en cuenta que Coda es un comic independiente – es decir, publicado por fuera del círculo que integran las dos grandes casas «corporativas» del comic de USA, DC y Marvel – y que lo dibujé realmente con libertad total y tomando todas las decisiones, desde el armado experimental de varias páginas hasta el color final de todas.

No le dimos al lector una experiencia que fuera por los carriles predecibles de la historieta más trillados, como lo que podés ver en cualquier serie superheroica tradicional».

Ante la pregunta de si era exagerado decir que los Eisner son algo así como el «Oscar» del cómic, Matías Bergara contestó: «No, es precisamente eso. Lo otorga anualmente una «academia» conformada por todos los segmentos de la industria, desde el vendedor hasta el editor y el artista, como pasa con la Academia que da los Oscars. Después están los premios de Angouleme y Lucca (en Francia e Italia respectivamente) que vienen a ser como los Cannes, apuntado a otro tipo de libro y contenido».

Un punto de quiebre

Lógicamente, la sola nominación al trascendente galardón le abrirá al uruguayo varias puertas, pues lo confirma como uno de los nombres más importantes de la industria en su rubro.

Él considera que su presencia entre los nominados «Es un pasaje a un círculo si se quiere más «pequeño» (estamos hablando de centenares de colegas) porque naturalmente no es fácil y hay mucha competencia por el camino.

No porque tengas que ser mejor que otros para llegar en el sentido de arrebatarle a otro un lugar, sino porque se están produciendo toneladas de historietas maravillosas, todas diferentes y únicas y cada vez hay más dibujantes talentosos que llegan a espacios de publicación de alto perfil.

De entre todo ese quilombo de propuestas casi a diario de series y combos creativos nuevos, por año se van a elegir a un puñado de profesionales y series y libros como los mejores, y estar ahí es un certificado, obviamente».

La eterna lucha

Sobre sus primeros pasos en el mundo de la ilustración, Bergara contó que «Me gustaba mucho el dibujo, la tele, etcétera, pero no era un dibujante vocacional.

Tengo muchísimos colegas que sabían desde niños que querían ser dibujantes y vivir de eso, pero yo hasta salir de la Facultad (Humanidades) habiendo estudiado otra cosa no le di realmente una chance seria a la idea de vivir de esto.

Fui al taller de Tunda y Ombú por 2 años cuando estaba terminando el liceo, y ese fue mi primer momento de contacto con la disciplina».

Por supuesto, el camino fue arduo. Cuando uno proviene de un país como Uruguay, no es fácil abrirse paso en un mundo que prácticamente no tiene mercado interno.

Y mucho menos llegar a Estados Unidos, donde el dibujante está hace un tiempo. «Desde el 2014 estoy trabajando en ese medio (y otros, Europa principalmente). Me propuse trasladar mi trabajo de historieta hacia allá en busca de horizontes creativos, de público y de dividendos mucho más cuantiosos, que es lo que vas a terminar haciendo casi siempre, por una razón u otra, como freelancer en cualquier disciplina si naciste y vivís en un país como Uruguay, que está limitado por el número mismo de personas que viven acá», sostuvo.

Además, compartió su interpretación de la importancia de aprovechar las posibilidades que da un mundo tan conectado como el nuestro, que le permite trabajar desde Uruguay para el mercado de cómics más importantes del mundo.

«Nosotros, los que vivimos de tener ideas todos los días, se las tenemos que vender a alguien, y cuanto más numeroso sea ese alguien, mejor, desde todo punto de vista. No importa desde que lugar lo estés haciendo: el mundo está abierto», dijo.

Un ejemplo de esa conectividad la refleja el hecho de que Matías jamás vio personalmente a Simon Spurrier, con quien elaboran «Coda» pero solo conoce a través de conversaciones por Skype. El encuentro se dará en unos meses, cuando Bergara viajará a Estados Unidos.

La construcción de su estilo

Cada dibujante tiene su manera propia de abordar sus creaciones. La montaña de influencias a las que se somete a lo largo de los años va construyendo su estilo, que se perfecciona a base de ensayos y errores.

Al momento de definir el suyo, Matías Bergara consideró: «Es muy ecléctico, una mezcla de mil cosas que me gustan de muchas fuentes distintas, desde la historieta europea de los 70s, hasta el animé, el comic noir y expresionista de A. Breccia, el humor gráfico, el cine, el diseño gráfico y la caligrafía asiática y varias obras de Goya. En todo caso lo que los demás ven es que es muy «expresivo», y con eso basta».

Un guiño a los uruguayos

Trabajar para Estados Unidos, donde la inmensa mayoría de las personas no tiene ni la más mínima idea de las costumbres uruguayas, le permitió a Matías Bergara darse algunos gustos a la hora de dibujar Coda.

En sus páginas, el dibujante ha dejado desparramados algunos guiños que solamente un lector uruguayo pueda advertirlos. Uno de ellos fue colorear de amarillo y negro parte de la vestimenta del protagonista de la historia, a modo de homenaje a su equipo de fútbol, Peñarol.

En cierta parte de la historieta, el protagonista se encuentra con una niña ataviada con un uniforme que ningún uruguayo desconoce: de túnica y moña, como miles de escolares de todo el país.

Sobre estos «centros» para los posibles lectores uruguayos, Matías Bergara contó: «Hay varias referencias pero no las quiero quemar para que las busquen. La más evidente es una niña vestida con túnica y moña. Nadie afuera de este país sabe lo que es eso».

Llega a Uruguay

«Coda», la historieta por la que Matías Bergara fue nominado al prestigioso premio, podrá conseguirse en español a la brevedad. De momento, ha sido editada en inglés e italiano, lista de idiomas que incluirá al nuestro en un poco más de un mes.

El dibujante contó que «Coda se va a editar para Argentina y Uruguay a partir de julio, en tomos (son 3 en total). Para los que quieren la edición original en inglés se consigue en tiendas online, como Amazon, o las puede importar su vendedor de historietas amigo».

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