#OpiniónMás y mejor Educación: compromiso ineludible

1 106

No hace falta decir que hay suficiente biblioteca que procura dar variadas explicaciones a esa frecuente tendencia a pensar que todo tiempo pasado fue mejor e incluso convencernos que ese pasado ofrecía oportunidades que, a decir verdad, nunca ofreció.

Algo así sucede, por ejemplo, con el tema Educación. Resulta que muchas y muchos uruguayos repiten una y otra vez que la Educación empeoró, que el nivel educativo era mejor en el pasado, que los jóvenes no se interesan por nada.

Ahora bien, en ese pasado, ese de nuestros padres o abuelos, no estábamos ni cerca de lograr que todos los jóvenes fueran al liceo. Muchos de esos padres y abuelos, relatan en cuanta reunión familiar existe, que comenzaron a trabajar a los 17 años en el mejor de los casos y, a los 14, en muchas más ocasiones. Claro que hablamos de clase media trabajadora que fácilmente accedía a empleos variados con salarios medios y medios bajo.

¿Es que no recordamos que los pobres, NO asistían al liceo? ¿Es que olvidamos que el mundo era otro, en el que conseguir un empleo y procurar estabilidad aún hasta llegada la jubilación, era una aspiración posible?

¿Acaso vamos a insistir mucho más en querer imaginar que aquellos que eran más pobres igual tenían oportunidad de ir a un liceo, simplemente porque era gratuito? Aún en los casos de los que accedían porque era gratuito, no había gran convicción de parte de los sectores más desfavorecido en que fuera realmente valioso. Hoy, se desarrollan políticas orientadas a disminuir las brechas de aprendizaje que, sin duda, no dan resultados inmediatos.

Está claro que, a partir de los 90 y, dictaduras salvajes mediante, nuestro mundo cambió y sigue haciéndolo sin dar tregua.

Es así que, ante un mundo que reclama más y mejor formación que presenta un desafío casi cotidiano frente al avance de la tecnología, a los cambios en el mundo del trabajo, no cabe duda que la Educación está llamada a realizar un aporte fundamental que permita responder a las necesidades del mundo del trabajo y, además, ineludiblemente, al derecho universal que como tal tienen todas las personas, de acceder a una educación de calidad a lo largo de toda la vida.

¿Antes del año 2004, se hablaba en Uruguay de legislar respecto a la Educación como Derecho Humano? ¿Se hablaba en Uruguay de agenda de derechos? ¿Se pensaba acaso que los más pobres también debían acceder a la educación formal luego de terminada la Primaria? Se gestionaba para que el acceso fuera realmente para todas y todos?

Hoy, a partir de la Ley General de Educación, se plantea la obligatoriedad de todos los ciclos, aunque sabido es, no es sencillo lograr su cumplimiento.

A partir del año 2005 los gobiernos del Frente Amplio avanzaron en atención a un dramático número de personas, especialmente, a casi quinientos mil niños que vivían por debajo de la línea de pobreza. Era un compromiso ciudadano, una promesa más allá de slogans electorales, era un deber para con la dignidad de nuestro país.

Poco tiempo después se inició un arduo trabajo para asegurar la asistencia a la Educación Media de miles de jóvenes, se avanzó en erradicación de trabajo infantil, se implementaron programas y políticas públicas que aseguraran salud digna para todas las personas y podríamos seguir.

La incorporación del Plan Ceibal, constituyó, sin duda, un paso gigante hacia la reducción de las brechas enormes entre pobres y ricos, poniendo al alcance de todos, más información, comunicación, conectividad con el mundo y acceso a recursos tecnológicos. Sin duda, poco a poco, habremos de mejorar mucho más, especialmente en lo que refiere a su uso pedagógico, aunque se ha desarrollado sorprendentemente y convertirlo en una poderosa herramienta que favorezca el mejor desarrollo de una verdadera sociedad de aprendizajes.

Pero, como no todo son rosas, es imprescindible admitir que no hubo éxito en lo que refiere a retención. Es decir, se logró aumentar sustancialmente la matrícula de la Educación Media pero no se logró que aumentara el número de quienes culminaran ciclos educativos. Los y las jóvenes empezaron a ir al liceo pero, así también, abandonaban y fracasaban. Abandonan y fracasan.

Y el Uruguay, hoy, no puede dejar a miles de jóvenes alejados de sus derechos, de mejores opciones, de ámbitos donde se viva en clave de derechos y se ofrezcan ambientes educativos saludables, para el mundo de hoy, para el trabajo digno, pero, sobre todo, para ser capaces de seguir aprendiendo, de elegir con capacidad crítica, de utilizar las tecnologías para un mejor acceso a la información.

En conclusión, no podemos dejarlos librados a un mundo que cambia día a día sin darles la oportunidad de aprender a vivir esos cambios, de manera digna, responsable y solidaria.

La Educación debe abrir las puertas a un desarrollo personal que sea eje fundamental del desarrollo de las sociedades, formando ciudadanos que luchen por sus derechos y que se comprometan éticamente a cumplir sus obligaciones, especialmente en el mundo del trabajo

Quizás, debemos convencernos que la educación ya no puede centrarse en saberes a ser aprendidos de la manera que los adultos pretendan enseñarlos. No se puede seguir educando de manera normalizadora e igualadora. Nuestro sistema educativo debe ofrecer ámbitos de aprendizajes donde cada uno pueda aprender según sus posibilidades, donde se recorran trayectos para alcanzar objetivos elegidos con libertad, felicidad y compromiso. Es lo mínimo que se puede esperar de una perspectiva progresista.

Hay realidades que debemos atender para poder seguir avanzando en ofertas educativas variadas, flexibles, centradas en el sujeto que aprende y quizás, menos en el sujeto que enseña. Existen más de 50 propuestas, programas, superpuestos que no siempre parecen eficientes y que aún sin evaluación, dan paso a otros que se siguen abriendo.

Se ha hecho, y mucho.

Se han ampliado notoriamente las becas estudiantiles), se está integrando el Sistema de Cuidados para que las y los adolescentes y jóvenes que tengan hijos menores de 5 años puedan asistir a un centro educativo mientras sus niñas y niños son atendidos con responsabilidad en centros CAIF, se han construido decenas de centros nuevos, refaccionados profundamente otros tantos, creado nuevos grupos.

Se avanza en la enseñanza de Inglés desde la primaria. Se atienden necesidades visuales y odontológicas de niños y niñas con menos recursos. Se han creado grupos multidisciplinarios, con psicólogos, trabajadores sociales y otros especialistas, en muchos liceos para atender realidades diversas.

Se aumentaron los salarios del personal docente, no docente, técnico y profesional, de manera sustancial aunque no sea suficiente.

Creemos que, más allá de la visibilización de los debes, sin duda reales y la permanente difusión y viralización de lo que sale mal, ha faltado sinergia. Ha faltado pensar realmente en los que aprenden, atender lo que desean y necesitan aprender, escuchar, respetar y favorecer con sentido de responsabilidad y convicción, que todas las personas puedan aprender según sus posibilidades e intereses.

Se requiere revertir urgentemente los niveles de rezago y abandono que aún se registran, NO HAY POSIBILIDAD DE MIRAR PARA OTRO LADO.

Para ello, se está trabajando. No se ven todos los resultados que se desea, pero, sin duda, se está trabajando. El tema es no desperdiciar esfuerzos, no multiplicar propuestas, no malgastar expectativas ni proyectos que, por lo menos, deben estar en conocimiento de todos los actores correspondientes para no salir un día sí y, otro también, con ideas nuevas sin evaluar las previas.

En buen romance, debemos tirar todos para el mismo lado. Debemos contar con liderazgos firmes y coordinados que acuerden y arriesguen confrontar con argumentos y seguridad para alcanzar objetivos ya definidos. Debemos reconocer que desde la izquierda ha resultado difícil el tema de la confrontación y el asumir costos que, a veces, nos hacen definir las diferencias entre gobernar o no gobernar.

Entendemos imprescindible seguir gobernando para lograr más avances, profundización y concreción de propuestas que permitan dar cuenta de resultados esperados por toda la sociedad.

También podría gustarte
1 comentario
  1. María dice
    LAMV Para tu gusto la educación estaba bien en épocas de dictadura. Pelo corto, uniforme, autores y libros prohibidos… Tu en esos años eras un demócrata muy activo seguramente. Aunque por lo que decís creo que en esa época usabas pantalón corto o pañales.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.